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jueves, 10 de noviembre de 2011

La necesidad de las Escrituras

La necesidad de la Escritura
Una de las preguntas claves es ¿Por qué necesitamos una revelación de parte de Dios? ¿No podemos saber todo lo que necesitamos por nuestras propias investigaciones?

La actitud de muchos hoy es que podemos explicar el universo sin la necesidad de regresar a Dios. Como Dios no es necesario, sólo hablamos de Él cuando manipulamos a la gente. Immanuel Kant decía que Dios sólo es necesario para la ética. Dios no aporta nada al conocimiento (científico) del hombre. Lo que sabemos de Dios como no llega por los cinco sentidos, no es conocimiento científico, sino especulación. Pero lo que los cristianos sabemos de Dios viene por una revelación directo de Dios.

El problema es que el mero hecho de que podemos explicar los elemento físicos del universo no basta para eliminar la necesidad de Dios, por que la descripción del universo no explica como inició, no como terminará. Pero si podemos ver que el universo fue creado por un gran poder e gran inteligencia. Sin embargo, muchas personas rechazan que existiera Dios. Pero este rechazo no es sólo por razones del mundo físico.

La Biblia enseña que los gentiles tienen conocimiento, aun que mínimo, de Dios. Hechos 14:17 dice que “Dios no se dejó sin testimonio entre todas las gentes”. 

¿Cómo explica la Biblia esta situación?
 En el Antiguo Testamento cuando el pueblo rechaza el sistema de jueces como gobernantes, Dios le dice a Samuel, “No te han rechazado a ti, sino a mi, porque no quieren que yo reine sobre ellos (1 Samuel 8:7-8). Aun cuando Samuel les responde que ellos van a perder hijos e hijas por servir a un rey, sin embargo, ellos prefieren el rey humano como gobernante en lugar de Dios.

Romanos 1:18-32 nos enseña la actitud básica del hombre hacía Dios. Según Pablo buscamos olvidarnos de Él. No queremos reconocer a Dios. Esto es parte de nuestra disposición interna. No queremos da honra o gracias a Dios.

En otras palabras, queremos ser autónomos, es decir, ser gobernados por nosotros mismos.
Esto significa que el poco conocimiento que teníamos de Dios ya no existe. Lo hemos rechazado y ya estamos limitados al mundo físico.

Preferimos las cosas que podemos ver, tocar y oír. Seguramente todos hemos visto este actitud en las escuelas donde hemos estudiado. Pero estamos limitados en nuestro conocimiento también al mundo físico. Somos émpiristas por default. No podemos ver las cosas espirituales. Nuestra epistemología esta limitado a nuestras percepciones.

Lo que podemos aprender acerca de Dios de la naturaleza sólo es su poder, que es infinito y su sabiduría (Romanos 1:20). Es resto del conocimiento de Dios está fuera del alcance del hombre sin una revelación, es decir, información acerca de Él provisto por el mismo.

Me acuerdo cuando un líder cristiano decía, “creemos en la Biblia y las ciencias sociales”. Si esto fuera la verdad esto hace que nuestro concepto de justicia, pecado, prosperidad, bien y mal, paz, misericordia y muchos otros conceptos básicos están condicionadas por las ciencias sociales. En otras palabras, de lo visible.  Haría que la Biblia no fuera suficiente para la salvación del hombre.


Los estudios de teología y Biblia han sido marginados de los en muchas universidades. Uno debe recordad que las universidades fueron fundadas en Italia, Francia, España, Inglaterra, México entre muchos otros lugares por la iglesia para formar pastores y sacerdotes para atender a su gente. 

La Escritura es necesaria para que conozcamos el evangelio. No tenemos otro fuente de información acerca de la acción de Dios para salvarnos. Las otras religiones no tienen información que define a Cristo, el pecado, la justificación, el perdón, o las otras ideas que componen la salvación.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Guía de lectura: 2 Pedro

Pedro escribe esta carta justo antes de morir. Podemos decir que son sus últimas palabras. Pedro muere según la tradición en Roma antes de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C.

Cuatro cosas que Dios quiere:
Quiere que su pueblo vive correctamente (2 Pedro 1:1-11).

Ser cristiano es mucho más que sólo tomar una decisión, es vivir según el conocimiento de Dios. Este conocimiento nos da esperanza de la vida eterna y de ser `participes de la naturaleza divina’. Sólo cuando hacemos las cosas que Dios quiere podemos estar seguros que estamos siguiendo su camino. No hay lugar para los indecisos.

Quiere que su pueblo vive de acuerdo a la palabra escrita (2 Pedro 1:12-21).

Jesús no vino a este mundo para abrir la puerta del cielo, sino para darse a conocer. Este conocimiento lo impartió a sus 12 apóstoles para que ellos a su vez nos enseñaran también. Pedro dice que él quiere que recordamos estas cosas. No podemos recordar nada de la vida de Jesús que no sea escrita. Las otras ‘profecías’ no establecen lo que sucedió en su vida. Inmediatamente Pedro pasa a hablar de las Escrituras y la confianza que tiene en ellas para comunicarnos con certeza acerca de Dios.

Quiere el juicio de los que desvían a otras personas (2 Pedro 2:1-3:7).

Pedro esta sumamente molesto por la situación de los ‘falsos maestros’ que andan desviando su pueblo de sus verdades. Pedro quiere dejar en claro que Dios va a castigar a estas personas. Muchas veces cuando no tenemos presente el juicio de Dios, tendemos a no cuidar nuestro andar. Pero la descripción que Pedro da de estas personas es escalofriante. Los describe como, ‘animales irracionales, nacidos como criaturas del instinto para ser capturados y destruidos, blasfemando lo que ignoran, serán destruidos con la destrucción de estas criaturas’ (2 Pedro 2:12).

Una de las tentaciones que nos presenta es preguntar, “¿Dónde esta la promesa de su venida? Porque desde que los padres durmieron, todo continúa tal como estaba desde el principio de la creación” (2 Pedro 3:4). ¿Por qué no cumple sus promesas Dios?

Quiere que todo su pueblo sea salvo (2 Pedro 3:8-13).

¿Cuál es el motivo por qué Dios tarda en cumplir su promesa acerca del juicio de los malvados? Pedro contesta que Dios no le falta ganas para destruir a los malvados. Su destrucción esta segura (2 Pedro 3:7), pero el motivo de Dios es que todo su pueblo sea salvo (2 Pedro 3:8-13) y explica el día del Señor no para juicio, sino para salvación. Su paciencia es para que todos nosotros (en contraste con ellos) podemos arrepentirnos y ser parte de su pueblo. Y luego nos explica que Dios va a hacer un nuevo cielo y una nueva tierra y donde vamos a ver justicia.

Advertencias finales

Pedro cierre con unas advertencias que indican la necesidad de que el cristiano conozca bien las escrituras o esta en peligluro de ‘su propia perdición’ (2 Pedro 3:16). La causa de este caso es que cuando somos ‘ignorantes y inestables’ podemos torcer las Escrituras. Tenemos así la obligación de estudiar a fondo y conocer nuestra fe. No hay lugar para un cristianismo ligero, o un cristianismo de poca estudio. No basta sólo cantar y bailar para agradar a Dios y conocerle.