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lunes, 9 de marzo de 2015

Salmo 2

El reino del Mesías: Salmo 2

Introducción

Antes de hablar de este Salmo, hablaré del mundo actual:
Vivimos en un mundo en crisis. Vemos gente luchando para lograr su propia soberanía y buscando someter a otros a sus ideas, pero nadie desea ser sometido.

Algunos creen que sólo los pobres se rebelan, pero la rebeldía es una condición del ser humano. Este Salmo señala que todos somos rebeldes: ricos y pobres, educados e ignorantes, empresarios y obreros, religiosos y ateos, gobernantes y pueblo. 

La solución a la pobreza por lo tanto no es sólo dar más recursos a los pobres. La rebeldía es universal. El corazón de la rebeldía se encuentra en la relación que tenemos con Cristo, el Mesías. 

Salmo 2

Salmo 2 Exposición

Las naciones traman contra el Cristo
¿Por qué se sublevan las naciones, Y los pueblos traman cosas vanas? Se levantan los reyes de la tierra, Y los gobernantes traman unidos Contra el SEÑOR y contra Su Ungido, diciendo: "¡Rompamos Sus cadenas Y echemos de nosotros Sus cuerdas!" (Salmos 2:1-3 NBLH).

Primero el salmista plantea una pregunta: "¿Por qué se  sublevan las naciones y los pueblos traman cosas vanas?" En otras palabras la preguntas es ¿Por qué la gente es rebelde?  Podemos ver cuando vemos las naciones, la gente, los adolescentes, los niños y las familias que todos tenemos ésta rebeldía en nosotros. Rebeldía es una característica del ser humano. 

Segundo, el salmista dice que los rebeldes son los reyes y gobernantes de la tierra. Los líderes en este mundo son rebeldes. Los líderes son los jefes de gobierno, jefes en el trabajo, jefes en la casa. También los pastores y líderes en la iglesia, los líderes sindicales y los maestros. Todos somos rebeldes. Ellos quieren ser soberanos y no están dispuestos a compartir su soberanía con nadie. Ellos quieren acumular oro, caballos y mujeres (ver Deuteronomio 17:14-17).  El rey creyente no debe ser como el rey pagano, ni el pastor como el jefe de trabajo. Jesús es nuestro modelo de liderazgo. Él no vino para ser servido, sino para servir a otros (Marcos 10:41-45, ver 1 Pedro 5:1-5). Por ser "soberanos" ellos creen que tienen derechos de oficio. Pero la rebeldía no se limita sólo a ellos, se extiende a todas las personas. Ellos como nuestros líderes también están incluidos en la rebeldía. En otras palabras todos somos anarquistas. El problema de la rebeldía es un problema espiritual. 

¿Contra quién nos estamos rebelando? Este Salmo indica que nuestra rebeldía es contra el Señor, su Cristo, y su soberanía sobre su creación. 

¿Cuándo nos rebelamos contra Dios y su Cristo?
Nos rebelamos cuando no reconocemos a Dios ni le damos gracias (Romanos 1:18-20), cuando rechazamos Su Cristo (Hebreos), cuando criticamos el pueblo o templo de Dios (1 Corintios 3:16), cuando no tenemos fe en Dios (Romanos 14:23). Rechazamos a Dios cuando creemos que la Biblia es sólo un mito, o cuento inventado para provocar fe y no vemos la intervención de Dios en la historia humana archivado en las palabras de las Escrituras. 

Dios confía en Rey-Cristo

"El que se sienta como Rey en los cielos se ríe, El Señor se burla de ellos. Luego les hablará en Su ira (Romanos 1:18-3:20), Y en Su furor los aterrará, diciendo: "Pero Yo mismo he consagrado a Mi Rey Sobre Sion, Mi santo monte (ver Salmo 24)." (Salmos 2:4-6 NBLH).

Aquí el salmista nos indica que Dios no se siente amenazado por la rebeldía humana. El sabe que todo esta debajo su control. También tiene confianza que su Mesías (hebreo) o Cristo (griego) va a poder someter todo bajo sus pies. No hay posibilidad que Cristo pierda frente a la rebeldía humana. 

El Rey-Cristo reinará con una vara de hierro

"Ciertamente anunciaré el decreto del SEÑOR Que me dijo: 'Mi Hijo eres Tú, Yo Te he engendrado hoy. Pídeme, y Te daré las naciones como herencia Tuya, Y como posesión Tuya los confines de la tierra. Tú los quebrantarás con vara de hierro; Los desmenuzarás como vaso de alfarero.'" (Salmos 2:7-9 NBLH).

Como un acto de su soberanía Dios ha decretado que el Cristo es su Hijo, y recibirá todas las naciones como herencia por la predicación del evangelio. De todas las naciones vendrá su pueblo en cumplimiento de la promesa a Abraham (Génesis 12:1-3). Su Hijo reinará con vara de hierro, es decir, el logrará imponer su voluntad sobre ellos. Todos los que se oponen al Cristo serán destruidos y hechos polvo ante la fuerza de la ira del Señor Jesucristo (ver Jeremías 18:1.17). 

Esto significa que Jesús reina en el mundo actual a pesar de todo el mal que vemos a diario. Jesús esta logrando su propósito de quebrar las naciones y convencer a los humanos que Él es el rey. No hay fuerza que pueda evitar que tenga la victoria.

Ríndanse al Cristo y Adoren al Señor Jesucristo

Ahora pues, oh reyes, muestren discernimiento; Reciban amonestación, oh jueces de la tierra. Adoren al SEÑOR con reverencia, Y alégrense con temblor. Honren al Hijo para que no se enoje y perezcan en el camino, pues puede inflamarse de repente Su ira. ¡Cuán bienaventurados son todos los que en El se refugian! (Salmos 2:10-12 NBLH).

El Salmo termina con una "amonestación" a los reyes de la tierra para que ellos "adoren al Señor". Ellos tienen la posibilidad de someterse voluntariamente al Hijo, Jesucristo. Es urgente que eviten la ira del Mesías y para que Él no los destruya en el camino. Si ellos no se refugian en Él, serán destruidos sin misericordia. 

Nuestra única esperanza es refugiarnos en el ungido del Señor o en el Cristo. Los que se refugian en Cristo serán bienaventurados.

Conclusiones

Este Salmo nos indica la importancia de proclamar el evangelio de Jesucristo para que las naciones se sometan a Dios y no experimenten Su ira. Este Salmo tiene un fuerte énfasis en el hecho de que el salmista indica que el Mesías reinará en el futuro. Este reino terminará cuando el último enemigo, la muerte, sea derrotado y el Mesías o Cristo entregue el reino al Padre (ver Salmo 110 y 1 Corintios 15:24-27). El Reino del Mesías va mostrar Su poder e ira contra los que no se sometan a Él. 

miércoles, 18 de febrero de 2015

¿Qué es el pecado?


4.          La pecaminosidad y culpa universal de todos los hombres desde la caída que los sujeta a ira y condenación de Dios.
¿Cuál es la naturaleza del hombre que no conoce a Dios? ¿Por qué el hombre necesita ser salvo? ¿De qué necesita ser salvo el hombre? ¿De que es salvo el hombre cuando cree en Jesús?

Hay varios conceptos del hombre populares hoy:
1.     El hombre es neutro y puede decidir entre el bien y el mal.
2.     El hombre es bueno y sólo hace lo malo cuando es tentado por fuerzas externas.
3.     El hombre es malo y siempre decide contra el bien y Dios.
Pablo define el pecado en Romanos. Aquí es su respuesta:

La respuesta de la Biblia es en Romanos 1:18-3:20:

Pecado
Primero en Romanos 1:18-32 Pablo indica que la actitud básica de Dios hacía el hombre pecador es ira. Este ira está en contra toda impiedad e injusticia de los hombre que con injusticia restringen la verdad.

Sólo podemos conocer el poder y divinidad de Dios por medio de la observación. Aun esta pequeña revelación es rechazada por los hombres, quienes no quieren dar gracias, ni dar honra a Dios. Esta es la esencia del pecado. Por esta razón, Dios entrega el hombre a una mente depravada (Romanos 1:24; 1:26; y 1:28).

Pablo también indica que Dios no condena el hombre sólo por desobedecer su ley, sino por juzgar a otros por lo que hacemos nosotros también. Seremos juzgados por la forma que juzgamos, no solo por desobedecer la ley (Romanos 2:1-16).
Los judíos están en una posición privilegiada. Ellos tiene la ley y lo enseñan a otros, pero no la cumplen. Por esta razón también están condenados (Romanos 2:17-3:7).
Pablo expresa su conclusión, no hay hombre justo ni uno solo (Romanos 3:1-20).

Ver también Pecado por dentro y por fuera 

miércoles, 17 de octubre de 2012

Pecado: por dentro y por fuera


Pecado: por dentro y por fuera
¿Qué es el pecado?

Toda cosmovisión tiene que responder a la pregunta, ¿Qué está mal con el ser humano? Este es el primer paso para plantearnos una solución.

Para algunos, que están abandonando la cosmovisión cristiana, el pecado ya es un término anticuado. Sin embargo, la Biblia lo usa para describir la ruptura en la relación entre el hombre y Dios.

Es fácil identificar los pecados de los borrachos, fumadores, los que se drogan, y fornicadores. Ellos definen al pecado como desobedecer a Dios, pero para desobedecer es necesario conocer los mandamientos y la  Biblia presenta el paradigma del pecado de manera más profunda y más común, pero mucho más difícil de identificar.

Los Diez Mandamientos (Éxodo 20:1-21)
El primer mandamiento incluye nuestra actitud haca Dios. Sí estamos poniendo otras cosas, a otras personas o aun a nosotros mismos por encima de Dios estamos pecando. Si mis propósitos, mi familia, mi carrera, mi trabajo, mi deporte, mi entretenimiento, o cualquier otra cosa son más importantes, estoy violando este mandamiento.

Los otros nueve mandamientos son fáciles de identificar, ya que hablan de conductas.

La ira de Dios
Cuando Pablo explica porque Dios está enojado con el hombre (Romanos 1:18-32) nos presenta una segunda manera de entender el pecado. Pablo explica que Dios esta enojado con el hombre porque:
  1. ·      “… con su maldad obstruyen la verdad”  (Romanos 1:18 NVI),
  2. ·      no le dan gracias por lo que ha hecho,
  3. ·      no le dan gloria (crédito) (Romanos 1:21) y
  4. ·      cambian la gloria del Dios (Romanos 1:21) por imágenes que son replicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles (Romanos 1:22 NVI).
La consecuencia de la ira de Dios es la mente depravada que Dios nos da cuando se enoja con nosotros. Muchos de nuestros pecados vienen en consecuencia del juicio de Dios.  (Romanos 1:24, 26 y 28)

Como el rechazo a Dios es personal, también la ira de Dios lo es.
  1.   Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, … (Romanos 1:24 NVI).
  2. “Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas (Romanos 1:26 NVI).
  3. Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer (Romanos 1:28 NVI).
El rechazo a Dios es universal entre los hombres. Aun cuando no pecamos en nuestra conducta, todos buscamos independizarnos de Dios. Es como un comité de rebelión que rechaza el gobierno de un país, cada miembro de la junta es culpable porque participan en ella. No todos los rebeldes son soldados o los que hacen la violencia. Por eso Isaías 64:4 dice que todos nuestras actos de justicia son como trapos de inmundicia.

Todas las consecuencias del pecado, como los malos deseos, las pasiones vergonzosas y la mente depravada, son el resultado de no reconocer a Dios y de rechazarlo como soberano. Queremos ser independientes de Él. Esta es la esencia del hombre. Por eso Dios mata al hombre que lo rechaza.

Causas y Consecuencias
No debemos confundir las consecuencias con las causas. Cuando pensamos que la falla del hombre son sus “equivocaciones”, generalmente pensamos que podemos “transformarlo” con un sistema de valores para que no siga actuando de esa forma. También pensamos que nosotros podemos mejorar este mundo si los ayudamos a ser como nosotros. Pero solamente el Evangelio de Jesús nos reconcilia con Dios. No podemos eliminar el pecado sin el evangelio. De nada sirve no fallar como humano si no tenemos una reconciliación con Dios. De la misma manera que no sirve de nada no fallarle a nuestro padre terrenal si no estamos en comunicación con él.

La ira requiere una propiciación
La ira de Dios contra el hombre pecador es común en la Biblia. Ésto se ve en las 413 veces (LABA) que se encuentra esta palabra. Vale la pena mostrar algunos de estos textos para entender nuestra situación ante Dios.

Muchos creemos que la muerte de Jesús sólo implica la acción de Dios en nosotros, o expiación. Pero, ¿que tiene que ocurrir para cambiar la actitud de Dios hacia el hombre? La Biblia enseña que Dios está enojado con el pecador (Salmo 7:11). Propiciación es “un acto para aplacar la ira de Dios”  o “Apartar la ira  mediante la satisfacción de la justicia que se ha violado”. Por esto Romanos 5:17-19 dice,
Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres (LBLA).

Cuando el hombre pecó en Génesis, dice que Dios se arrepintió de haber creado al hombre.  Esto significa que en lugar de amarlo, estaba enojado con él. Pero con la muerte de Jesús hay la posibilidad de una reconciliación (2 Corintio 5:16-21).  Si rechazamos la “propiciación” que Jesús nos dio en su sangre, no tenemos esperanza.

Ignorar a Dios es rechazarlo
El libro de Hebreos enfatiza el rechazo de Dios como nuestro pecado más importante.  Pecar obstinadamente es sinónimo de rechazar la ley de Moisés.

Hebreos 10:26-28
Si después de recibir el conocimiento de la verdad pecamos obstinadamente, ya no hay sacrificio por los pecados. Sólo queda una terrible expectativa de juicio, el fuego ardiente que ha de devorar a los enemigos de Dios. Cualquiera que rechazaba la ley de Moisés moría irremediablemente por el testimonio de dos o tres testigos. 

La ley no daba opción de seguir pecando después de haber conocido la verdad y por lo tanto rechazar a la ley. De la misma manera no podemos rechazar el sacrificio de Jesús.  La palabra rechazar tiene varios sinónimos que reflejan diferentes intensidades del rechazo.

¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merece el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha profanado la sangre del pacto por la cual había sido santificado, y que ha insultado al Espíritu de la gracia?  Pues conocemos al que dijo: «Mía es la venganza; yo pagaré»; y también: «El Señor juzgará a su pueblo.» ¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo! (Hebreos 10:29-31).

Un segundo texto de Hebreos advierte a los que rechazan a Dios (Hebreos 12:15-29)
 Asegúrense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz amarga brote y cause dificultades y corrompa a muchos; y de que nadie sea inmoral ni profano como Esaú, quien por un solo plato de comida vendió sus derechos de hijo mayor. Después, como ya saben, cuando quiso heredar esa bendición, fue rechazado: No se le dio lugar para el arrepentimiento, aunque con lágrimas buscó la bendición.
Ustedes no se han acercado a una montaña que se pueda tocar o que esté ardiendo en fuego; ni a oscuridad, tinieblas y tormenta; ni a sonido de trompeta, ni a tal clamor de palabras que quienes lo oyeron suplicaron que no se les hablara más, porque no podían soportar esta orden (es decir, rechazaron la orden): «¡Será apedreado todo el que toque la montaña, aunque sea un animal!» Tan terrible era este espectáculo que Moisés dijo: «Estoy temblando de miedo.»
Por el contrario, ustedes se han acercado al monte Sión, a la Jerusalén celestial, la ciudad del Dios viviente. Se han acercado a millares y millares de ángeles, a una asamblea gozosa, a la iglesia de los primogénitos inscritos en el cielo. Se han acercado a Dios, el juez de todos; a los espíritus de los justos que han llegado a la perfección; a Jesús, el mediador de un nuevo pacto; y a la sangre rociada, que habla con más fuerza que la de Abel.
Tengan cuidado de no rechazar al que habla, pues si no escaparon aquellos que rechazaron al que los amonestaba en la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si le volvemos la espalda al que nos amonesta desde el cielo. En aquella ocasión, su voz conmovió la tierra, pero ahora ha prometido: «Una vez más haré que se estremezca no sólo la tierra sino también el cielo.» La frase una vez más» indica la transformación de las cosas movibles, es decir, las creadas, para que permanezca lo inconmovible.
Rechazar a Dios es el equivalente a volverle la espalda o ignorarlo por completo o no hacer caso a su Palabra.
Así que nosotros, que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos. Inspirados por esta gratitud, adoremos a Dios como a él le agrada, con temor reverente, porque nuestro «Dios es fuego consumidor».
Conclusiones:
  • ¿Cómo entendemos el pecado y sus consecuencias? ¿como es la relación entre el hombre y Dios?
  • El libro de Romanos nos dice que el hombre está bajo la ira de Dios como consecuencia del pecado. El pecado básico es que el hombre no reconoce a Dios como soberano y busca ser autónomo.
  • Si la actitud de Dios hacia el hombre no hubiera cambiado por el sacrificio de Jesús, no tendríamos la posibilidad de reconciliación. Estas advertencias con respecto a rechazar, pisotear, insultar toman mucha fuerza en este contexto.
  • Si la gente no cree en Jesús no hay reconciliación con Dios. Si son buenos no les va a ayudar mucho. Van a pensar que la salvación se logra por obras (buena conducta). Van a ser hipócritas como los fariseos, buenos por fuera pero malos por dentro. 

jueves, 31 de diciembre de 2009

La Conspiración

La conspiración (The Contender)

Película con Jeff Bridges, Joan Allen, Gary Oldman and Christian Slater.


Este película arma un argumento contra la ética de Dios o una ética religiosa. La pregunta básica es si la actividad sexual deben formar parte de las cualificaciones para que una persona puede ocupar un cargo político. La película busca justificar el caso omiso a este tipo de requisitos que tienen su base en la religión. “No necesito la religión para decirme que hacer en mi vida” responde la contrincante.

Sin embargo, la película muestra que si no hay una religión para normar nuestra conducta, nuestra ambición nos lleva a asesinar a otras personas para lograr la meta. También nuestra ambición maquiavélica nos impulsa a mentir y difamar a otras personas con el fin de que podemos ejercer el poder.

De alguna manera la pregunta muestra que la gente está enojado con Dios por que les juzga.

Estaba meditando en esto cuando se me ocurrió dos preguntas:
  1. ¿Por qué odia Dios al pecado y al pecador?
  2. ¿Qué pasaría si no lo hiciera?

lunes, 23 de junio de 2008

¿Es Dios Verde?

¿Es Dios Verde?

En la Biblia hay varios dioses que aseveran tener control del clima en el mundo. Por lo menos tenemos a Baal (Zeus en griego) y Jehová. También en todo el mundo tenemos dioses que aseveran controlar el clima. En el mundo Azteca, Tlaloc y Ecatepec representan la lluvia y el viento.

Para entender el mundo hoy tenemos que darnos cuenta que cualquier explicación del mundo en su raíces es religiosa. No tenemos explicaciones del mundo que no contienen elementos religiosos. Esto significa que el movimiento verde también tiene raíces religiosos. Pero hoy tenemos un problema gigante porque hemos perdido la liga entre las cosas naturales y la religión, porque la ciencia supuestamente no toma en cuenta a Dios en su explicación del mundo. Supuestamente hemos abandonado las explicaciones religiosas en nuestra ciencia. Supuestamente todo está basado en información empírica que viene de la observación del mundo.

Sin embargo, nuestras observaciones están controladas por nuestras creencias y valores. Y las creencias y valores son en su esencia religiosos. Hay demasiadas cosas para observar en este mundo. La información es tanta que no la podemos observar toda. La manera en que escogemos la información está basada en como vemos el mundo antes de observarla. Nuestra cosmovisión, o en otras palabras, nuestra religión, es el punto de partida.

En la Biblia hay varias veces en que el Señor o Jehová dice controlar el clima. También hay ocasiones en que sus profetas nos dicen que el clima de este mundo está condicionado por nuestras creencias y acciones. La Biblia también asevera que los otros dioses no tienen control del clima.

Acab hijo de Omrí hizo lo que ofende al Señor, más que todos los reyes que lo precedieron. Como si hubiera sido poco el cometer los mismos pecados de Jeroboán hijo de Nabat, también se casó con Jezabel hija de Et Baal, rey de los sidonios, y se dedicó a servir a Baal y a adorarlo. Le erigió un altar en el templo que le había construido en Samaria, y también fabricó una imagen de la diosa Aserá. En fin, hizo más para provocar la ira del Señor, Dios de Israel, que todos los reyes de Israel que lo precedieron. … Ahora bien, Elías, el de Tisbé de Galaad, fue a decirle a Acab: “Tan cierto como que vive el Señor, Dios de Israel, a quien yo sirvo, te juro que no habrá rocío ni lluvia en los próximos años, hasta que yo lo ordene" (1Reyes 16:30-33, y 17:1 NVI).

¿Cómo llegó Elías a la conclusión que la causa era la relación con Dios y no otra cosa? ¿Por qué nosotros como cristianos no damos interpretaciones que tomen en cuenta a Dios? ¿Estamos limitados por el naturalismo de la modernidad?

La tarea de un profeta era de interpretar las Escrituras para su propio tiempo. Posiblemente Elías estaba leyendo a Moisés en Deuteronomio 28:15, … y cuando llegó al versículo 24 sabía lo que iba a predicar: “Pero debes saber que, si no obedeces al Señor tu Dios ni cumples fielmente todos sus mandamientos y preceptos que hoy te ordeno, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones:” (Deu 28:15 NVI) “En lugar de lluvia, el Señor enviará sobre tus campos polvo y arena; del cielo lloverá ceniza, hasta que seas aniquilado” (Deu 28:24 NVI). Pero él sabía que la obediencia al Señor influía en el clima. La lluvia no sólo era producida por causas naturales.

El texto presenta una situación donde la infidelidad a Dios es la causa de un cambió climático. Nuestra cosmovisión hoy no nos permite tener interpretaciones así. Siempre regresamos a causas naturales, en lugar de espirituales. No tomamos en cuenta a Dios, ni su ira contra el ser humano como lo hizo Elías. Es interesante que aun en la cosmovisión bíblica la irresponsabilidad del hombre es responsable por el cambió climático, pero no en el mismo sentido del naturalismo contemporáneo.

Los cristianos ya no proclaman su cosmovisión. Están tomando la cosmovisión naturalista como la suya. Si Elías fuera a predicar hoy estaría predicando contra los dioses de la modernidad y de la posmodernidad. Predicaría contra el naturalismo que domina la cultura occidental.

La cosmovisión cristiana también requiere que seamos mayordomos de la creación, pero el mayor problema hoy es que tratamos de vivir sin tomar en cuenta a Dios.

lunes, 4 de febrero de 2008

¿De qué tenemos que arrepentirnos?

Cuando hablamos de arrepentimiento tenemos que hacer la pregunta, ¿De qué tenemos que arrepentirnos? Esta pregunta es clave para entender todo lo que esta involucrado en tener fe en Jesús o de confiar en Jesús.

Vamos a dividir los pecados en dos grupos. El primer grupo no tienen nada que ver con la conducta. Este primer grupo de pecados tiene que ver con nuestra relación con Dios. La relación con Dios es mas importante que la conducta. El segundo grupo de pecados son de nuestro conducta. Aun las personas que pecan están conscientes que hay un problema.

Pero cuando hablamos de pecados de relación encontramos que casi nadie habla del tema. Nadie explica estos pecados. Están escondidos de otros y de nosotros mismos. Pero son muchos mas graves, porque nos separan de Dios.

Para sacar más provecho de este estudio lea Romanos 1:18-31 y observen que la primera parte es la causa (1:18-23) y la segunda parte es la consecuencia (1:24-32).

Causa (Romanos 1:18-23)
Pecados de Relación

Los pecados de relación pocas veces son mencionados o explicados en las predicaciones. Pero son pecados mucho más difíciles de entender. Es fácil hablar de pecados de conducta. La mala conducta es visible a los ojos de todos. Incluso la sociedad entera está de acuerdo con los cristianos que es mala conducta.
  1. Nuestro primer pecado es de "autónomos de Dios" o en otras palabras de vivir bajo nuestra propia dirección, no tomando en cuenta a Dios para nuestra vida. "autónomo quiere decir "ser ley para si mismo".
  2. Nuestro segundo pecado es de "crear nuestro propio dios", es decir, adoramos a otras cosas en lugar de a Dios (Jeremías 2:13 "Dos son los pecados que ha cometido mi pueblo: Me han abandonado a mí, fuente de agua viva, y han cavado sus propias cisternas, cisternas rotas que no retienen agua." Romanos 1:23 )
  3. Nuestro tercer pecado es de "buscar justificarnos a nosotros mismos" en lugar de buscar a Jesús (Gálatas 5:4 Aquellos de entre ustedes que tratan de ser justificados por la ley, han roto con Cristo; han caído de la gracia).
  4. Nuestro cuarto pecado es de no darle gracias a Dios (Romanos 1:21 "ni le dieron gracias") y olvidarnos por completo de Él.
  5. Nuestro quinto pecado es de no glorificar a Dios (Romanos1:21 "no lo glorificaron como a Dios"
  6. Nuestro sexto pecado es de impedir que otros puedan conocer las verdad de Dios (Romanos 1:18 "que con su maldad obstruyen la verdad").
Consecuencia (Romanos 1:24-32)
Pecados de Conducta
La segunda clase de pecados son los pecados que resultan de haber abandonado a Dios. Pablo describe la segunda clase de pecado así: "Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazónes... a pasiones vergonzosas... a la depravación mental" (Romanos 1:24, 26 y 28).

Si tenemos nuestra conducta bien, esto no resuelve nuestra relación con Dios. Si no tenemos ningún problema con nuestra conducta, pero ignoramos a Dios, tenemos graves problemas.

Si nos arrepentimos de todos nuestros problemas de conducta, esto no nos hace aceptables delante de los ojos de Dios. Podemos llegar a ser "perfectos", pero si no tenemos una relación con Dios seguimos siendo pecadores. Si nuestra motivación es "ser perfectos" corremos el riesgo de estar buscando justificarnos en lugar de que Cristo nos justifique. Así sentiremos que tenemos la razón. Esto alimenta a nuestro orgullo mientras que confiar en Cristo nos humilla.

lunes, 28 de enero de 2008

¿Católico o Protestante: Arrepentimiento - Sólo Cristo

Arrepentimiento es difícil de definir por varias razones. Para entender el problema vamos a ver algunos ejemplos en las Escrituras.

Primero vamos a hacer una pregunta: ¿Quién es el hombre más pecador en la Biblia? Piensa en tu respuesta a esta pregunta por un rato. ¿Qué es lo que hace el hombre pecador? ¿Qué tipo de pecado es el peor pecado? La respuesta a la pregunta es Pablo. Luego topamos con otra pregunta: ¿De qué tenía que arrepentirse Pablo? ¿Fue borracho, ladrón, mujeriego o qué? La dificultad en responder a esta pregunta es que Pablo mismo dice que su conducta antes de ser cristiano era "en cuanto a justicia que la ley exige, intachable " (Filipenses 3:6). Esto significa que tenía que arrepentirse de algo más profundo que una sola violación a la ley.

Antes de responder a estas preguntas tenemos otro casa en Hechos 2 al final del sermón de Pedro. La gente esta asustados de su predicación y clama para una salida "¿Qué debemos hacer?" Pedro responde "Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes" (Hechos 2:37-38). ¿De que están arrepentiendo? ¿De violar la ley? ¿Cuál es su pecado?

Estos dos ejemplos ponen claro que el problemas no sólo es de no pecar, sino de "rechazar a Jesús". Muchas veces pensamos que el pecado es de "no ser perfecto" pero estos dos ejemplos el pecado no tiene nada de ver con las cualidades de uno como persona. Pablo incluso era intachable o perfecto. Y aún así tenía que arrepentirse.

En las epístolas de Pablo el escribe las cosas de que tenía que arrepentirse. Sólo voy a poner unos ejemplos. En Filipenses 3:9 Pablo dice "No quiero mi propia justicia que procede de la ley" (NVI). Pablo no desea ser considerado justo sólo por haber obedecido a la ley, porque esto es el opuesto de confiar en Jesús por su salvación. Si uno confía en su propia justicia esta rechazando a Jesús. Su confianza no esta en si mismo, sino en Cristo.

Pablo lo amplia el concepto más y dice que su propia obediencia es "estiércol" porque causó que rechazara a Cristo. Tenemos que arrepentirnos de nuestra auto-confianza en poder llegar a ser salvos por nuestra obediencia. Auto confianza es el opuesto de confianza en Cristo y es un pecado que causa que la gente vaya al infierno. Sólo Cristo, como decía lo reformadores en los tiempos de Lutero.

Pablo sigue diciendo que su modelo de pensar estas cosas es como él las pensaba. "Todos debemos tener este modos de pensar" (Filipenses 3:15 NVI). El arrepentimiento es de dejar de confiar en uno mismo para confiar en Cristo. Todas nuestras afirmaciones de auto-confianza son estiércol, es decir, no tienen ningún valor. Sólo podemos confiar en Cristo. No podemos confiar en nosotros mismos, porque no somos confiables.

Auto-confianza tiene otras consecuencias negativas para la iglesia también. Hace que los cristianos piensen que son mejores que otros. Esto es una actitud de orgullo y hace que el cristianismo sea rechazado. Nadie quiere andar junto con una persona que piensa que sea perfecto.

Tenemos que cambiar nuestra manera de pensar, es decir, arrepentirnos. Tenemos que ver que Dios provee nuestra justicia en la persona de Jesús, porque el viejo pacto fue anulado por la desobediencia de la gente (Jeremías 31:32). Dios proveyó en Jesús un nuevo pacto (Jeremías 31:31 y 33-34).

Este nueva manera de ver el mundo es el resultado de la reconciliación. Ya no podemos vernos o otros sólo por la carne. Estamos obligados a no ser orgullosos, sino de anunciar que
Y él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió por ellos y fue resucitado. Así que de ahora en adelante no consideramos a nadie según criterios meramente humanos.* Aunque antes conocimos a Cristo de esta manera, ya no lo conocemos así. Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación. (2Corintios 5:15-19 NVI)
Anunciamos al mundo la reconciliación por medio de Cristo.

miércoles, 10 de octubre de 2007

¿Soy yo pecador?

Muchas veces hemos hecho la Biblia nuestro amigo de tal grado que no nos dice nuestras fallas. Llegamos a pensar que la Biblia nos afirma como buenas personas. Afirma que no somos pecadores. Vemos el pecado sólo en cuando rompemos ciertas "reglas" y reducimos el pecado a un minimo de detalles como hicieron los fariseos en el Nuevo Testamento. Oramos como ellos deciendo que "doy gracias a Dios que no soy como aquellos que pecan contra ti" y olvidamos las cosas más basicas.

Martín Lutero decía que la Biblia tiene que ser nuestro adversario o pierde su función como Palabra de Dios. Dios nos acusa de pecado. Si no vemos que la Biblia nos acusa de pecado, no la estamos leyendo correctamente.

Si nada mas vemos a ciertos mandamientos de Dios y llegamos a pensar que estamos cumpliendo con Dios y ya no pecamos. Hemos engañado a nosotros mismos. Si llegamos a pensar que "buenas obras" = "buena gente" = "suficientemente buena". Ya no necesitamos más de Dios. Ya somos libres y ya podemos hacer lo que nos da la gana. Pero ya dejamos de entender la Biblia, porque ya no es nuestro adversario. En lugar de convencernos de pecado, sólo nos afirma en nuestro propio camino.

En el Nuevo Testamento la gente con que Jesús luchaba más eran la gente buena y religiosa. La gente que tenía una justificación religiosa para su estilio de vida. Esa gente Jesús llamaba: hipocritas, tumbas blanqueadas,

Tenemos que leer más que los mandamientos para conocer bien el mensaje de la Biblia y entender el pecado. Un ejemplo que aprendí de Martín Lutero era que tengo ;que preguntar en cada versiculo en que estoy pecando. Por ejemplo en Salmo 23:1 que dice: "El Señor es mi *pastor, nada me falta", no sólo afirma que el Señor me cuida, sino también cuando ando afanado por más y más cosas, dinero, puestos, casas, coches estoy negando que el sea mi pastor. Ya no estoy confiando en Él. Ya estoy en lo más fundamental de los pecados. Ya estoy viviendo para mi mismo y no estoy siguiendo sus pasos. La Biblia tiene que ser mi adversario para que yo pueda vivir en santidad y servicio al Señor.