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jueves, 5 de mayo de 2016

¿Qué es la fe?

¿Qué es la fe?

Este artículo es una respuesta a uno de nuestros lectores quien preguntó: “¿Qué es la fe?”

Hace algunos años vi un libro que se llamaba: ¿En qué creen los que no creen? Muchas veces asumimos que la gente que no cree como yo, no cree en nada. Todos creen en algo.

Quiero afirmar desde el principio que no existe una persona que no cree en nada. Todo ser humano cree en algo. Es imposible no creer en nada. Como todos creemos en algo, todos tenemos fe y hay muchos tipos de fe o religiones en el mundo.

También encontramos otros usos de la palabra “fe”. Un uso de la palabra es: “tengo fe en mi mismo”. Esto es un sinónimo para la palabra auto-confianza. O en el contexto de un equipo o empresa que dice “si se puede” o “confiamos en que si podemos ganar el partido” o “creemos que podemos lograr la meta”.

Aclaramos que el sustantivo “fe” en la forma de verbo es “creer”. “Tengo fe en él” es lo mismo que “creo en él”, "creo en mi escuela", "creo en mi maestro", "tengo fe en el candidato".

Hay otra manera de usar la palabra "creer" y esto es confiar.  Cuando uno cree en algo, tiene confianza en aquello.  Si creo que un puente me va a sostener, tengo la confianza que este puente me va a sostener.   Y por lo tanto subo el puente y cruzo.  Y si decimos que creemos y no actuamos de acuerdo a esta confianza, o esta fe, no somos honestos con nosotros mismos ni decimos la verdad.

Entonces vemos como creer/fe y confiar están ligados.

Con esta definición de fe tenemos que ver como se relaciona  ésta con la idea de la fe cristiana. La fe cristiana en el Nuevo Testamento es FE en JESÚS aun más que fe en Dios. Es decir fe en la vida, muerte, resurrección, y ascensión de Jesús como fundamento del evangelio.

Es decir, creo que la única posibilidad para que haya justicia en este mundo es por medio de la muerte y resurrección de Jesucristo. La única posibilidad de reconciliación con Dios y el perdón de pecados es por medio de la muerte y resurrección de Jesucristo. No hay ninguna posibilidad u otra solución al problema (Gálatas 1:8-9) del ser humano en este planeta.

Confiar significa que creemos que Jesús tiene la autoridad (Mateo 28:28) y el poder (Filipenses 3:10) para llevar a cabo su proyecto. No existe ningún otra persona, gobierno o fuerza que puede resolver el problema humano. La evidencia que ofrece el Nuevo Testamento para depositar nuestra última confianza en Jesús es su resurrección de entre los muertos.

Una persona que tiene fe en Jesús es una persona que cree en las Escrituras y lo que ellas dicen acerca de Jesús. Esta persona cree que Jesús es la respuesta de Dios al problema del pecado.

Una persona que cree en Jesús, es una persona que cree que la última autoridad la tiene El (Mateo 28:18) y está dispuesto a acatar todas las enseñanza de Jesús (Mateo 28:20). En otras palabras, está sometido a Jesucristo y tiene completa confianza en lo que Jesús dice y es.

Por esta situación necesitamos definir bien la “fe cristiana”. El termino “la fe” o “la fe cristiana” se refiere a las creencias cristianas, es decir, doctrina cristiana. Lo que los cristianos creen. Claro que hay variantes de la fe cristiana entre las iglesias.

Para poder creer en Jesús uno tiene que arrepentirse. Arrepentirse quiere decir “cambiar de mente” en cuanto a su relación para con Dios, es decir, abandonar todas las otras confianzas y depositar su confianza en Cristo.

El Nuevo Testamento también tiene varios sinónimos que aclaran esta nueva relación. Una de ella es “reconciliación” (2 Corintios 5:18-21).

Cuando creemos en Jesús, la meta es reconciliarnos con Dios.

“Ellos mismos cuentan de lo bien que ustedes nos recibieron, y cómo se convirtieron a Dios dejando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero y esperar del cielo a Jesús, su Hijo, a quien resucitó, que nos libra del castigo venidero” (1 Tesalonicenses 1:9-10).

En Hebreos 11, el capítulo de la fe, el autor enfatiza que los resultados de la fe son a largo plazo y no inmediatos. Hebreos presenta la conclusión de que todos ellos murieron sin haber recibido lo prometido (Hebreos 11:13, 39). Ellos tuvieron fe en la venida del Cristo y Su victoria. Aunque la victoria no ocurrió en sus vidas, ellos fueron fieles a la esperanza de su venida y victoria. Por eso Hebreos nos exhorta a seguir fieles a pesar de los sufrimientos que son el resultado de seguir a Jesús (Hebreos 10:32-34) porque sabemos que Jesús regresará y estaremos con Él.

Esto no significa que Dios no contesta nuestras peticiones (Santiago 5:13-18), sino que no tenemos una garantía de que no vamos a sufrir hasta la venida de nuestros Señor.

Otra aclaración: las cosas no existen porque yo creo en ellas. Yo creo en las cosas porque ellas existen. Si invertimos el orden, creamos una fantasía. Si yo llegó a creer en cosas que no son reales, no tengo una explicación de la realidad de la vida.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Guía de Lectura: Habacuc

Habacuc:

Habacuc fue escrito poco antes de la conquista de Judea. Esta conquista fue realizada por los babilonicos o caldeos a través de una serie de guerras e insurrecciones entre los años 606 y 586 AC. El resultado de esta conquista fue la destrucción total de Judea y Jerusalén y el destierro del pueblo judío.


Primera queja de Habacuc (Hab. 1:1-4):
Habacuc vivía en una sociedad injusta. Al ver la situación ética y religiosa de Judea y Jerusalén, lanza una queja a Dios por la injusticia que le rodeaba. Esta situación es muy contemporánea a la época de Habacuc. Se queja de: “la violencia”; “los pleitos”; “las contiendas”; “el juicio que no sale según la verdad”; y “por el juicio torcido.”

Primera Respuesta de Dios (Hab. 1:5-11):
La respuesta de Dios es que va a mandar los Caldeos para establecer su justicia entre su pueblo. Los Caldeos eran una nación mucho más violenta, corrupta e idólatra que Judea. Dios le dice a Habacuc “que los malvados van a establecer su justicia en su pueblo”. Este pueblo violento va a destruir por completo a los de Judea.

Segunda queja de Habacuc (Hab. 1:12-17):
La respuesta de Dios lleva a Habacuc a cuestionar a Dios mismo por su justicia. ¿Cómo puede Dios usar hombres injustos para establecer su justicia?

Algunas veces nosotros, como Habacuc, nos quejamos de la injusticia divina, pensamos que: somos inocentes o no tan malos, como para que Dios nos castigue. No nos damos cuenta de nuestros propios pecados, y solo vemos los de los demás. Este supuesto es muy peligroso, porque somos ciegos a nuestras propias faltas (Mateo 7:1-6).

Segunda respuesta de Dios (Hab. 2:1-5):
Dios le responde a Habacuc diciendo: ni modo, mi plan esta puesto en acción, puedes estar seguro de que serán destruidos, nada más es cuestión de tiempo y, mi pueblo será juzgado.

Dios explica a Habacuc la razón por la que su pueblo anda mal: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece, mas el justo por su fe vivirá ...” (Hab 2:4a). Es decir, cuando no confiamos en Dios somos chuecos. Podemos ver cuando no somos rectos porque es cuando más mostramos nuestro orgullo. En otras palabras diríamos: “si se puede”, “podemos” y no necesitamos tanto a Dios
.
Tenemos una “autoestima alta”, “soy bueno, ellos son malos”, o “nuestra iglesia es la mejor”. Todas estas afirmaciones y muchas más, indican que nos creemos: auto-suficientes, autónomos y capaces de tomar las mejores decisiones. Todas estas afirmaciones, niegan nuestra dependencia de Dios, porque todas afirman nuestra capacidad.

En contraste, lo que Dios quiere es que confiemos siempre en Él para todo. “... más el justo por su fe vivirá” (Hab. 2:4b). En otras palabras, lo que Dios quiere no es que podamos hacer las cosas, sino que confiemos en Él. Si creemos en nosotros mismos, nos‘auto-idolamos’ y a Dios, lo estamos rechazando. Pensamos que tenemos derechos porque somos ‘buenos’, cuando solo Dios es bueno (Marcos 10:18). Nuestro orgullo muestra que no confiamos en Dios para nada. Somos culpables.


Los cinco ayes contra los orgullosos (Hab. 2:6-20):
El libro muestra con los cinco ayes las consecuencias: del orgullo; la auto-confianza, (en lugar de la confianza en Dios); y la auto-estima (es decir: cuando somos orgullosos, capaces de hacer muchas barbaridades contra otros humanos). Las consecuencias son:
1. La tendencia de multiplicar nuestro dinero, bienes, casas y diversiones porque “los merecemos”. Los demás, por supuesto, no los merecen (Hab. 2:6).
2. El querer todo, para escapar del mal (Hab. 2:9).
3. Edificamos nuestras ciudades, casas, escuelas e iglesia con lo que no es nuestro (Hab. 2:12).
4. Hacemos que nuestros prójimos se vean torpes y nos reímos de ellos, para nuestra propia diversión (Hab. 2:15), y
5. Damos importancia a lo material más que lo espiritual, porque somos idólatras (Hab. 2:19).

Pero Dios va a dar a conocer su justicia por toda la tierra. Va a destruir a todo orgulloso en toda la tierra. Dios no tolera que seamos orgullosos. No tolera la idolatría o la egolatría. Sólo Él es auto-suficiente. Sólo Él es digno de nuestra confianza. Dios es correcto en su apreciación del ser humano (Hab. 2:13-14 y 20).

La oración de Habacuc (Hab. 3:1-19):
Habacuc expresa su asombro y temor de escuchar la sentencia de Dios sobre su pueblo. También pide misericordia ante la ira de Dios (Hab. 3:2). Pero también ve que el juicio de Dios será conocido en toda la tierra como las aguas cubren el mar (Hab. 2:14) y que la tierra se llenará de la alabanza a Dios (Hab. 3:3). Dios es vindicado en su juicio contra los hombres.

¿Cuál debe ser la actitud de los hombres ante Dios y Su ira? La respuesta final de Habacuc es un modelo para nosotros. Habacuc dice, “Aunque la higuera no florezca, ni en la vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová es mi fortaleza. Él hace mis pies como ciervas y en mis alturas me hace andar (Hab. 3:17-19).

Oración de Habacuc
Cantado por Joel Sierra Cavazos

Habacuc en el Nuevo Testamento:
El Nuevo Testamento cita tres veces a Habacuc 2:4. Para explicar estas citas es necesario que uno comprendamos todo el contexto de Habacuc, es decir, que esta citando todo el libro y no solo la frase: “el justo por la fe vivirá”.

Las citas de Habacuc en el NT muestran que toma en serio el hecho de que Dios esta enojado con el hombre, como lo expresa Habacuc. Romanos 1:18-32 presenta esta ira de Dios, como la situación que tiene que ser redimido si el hombre va a estar en paz con Él (Romanos 5:1).

Romanos, al igual que Habacuc, enseña que (1) la justicia es por fe (Romanos 3:19-4:25), (2) el pecado es universal (Romanos 1:18-3:23), y (3) nuestra única esperanza es la misericordia de Dios (Romanos 12:1-2) porque todos somos culpables.

Los pasajes que citan a Habacuc en el Nuevo Testamento son: Romanos 1:17; Gálatas 3:11; y Hebreos 10:38. Estos versículos muestran que la salvación es por fe, que la salvación no es por la auto-justificación y que a pesar de las circunstancias de la vida tenemos que confiar en Dios.

Reflexión:
¿Qué es lo que pedimos cuando buscamos "justicia”? ¿Realmente estamos buscando la justicia de Dios o sólo las cosas que nos convienen? Si Dios fuera a establecer su justicia, ¿qué crees que haría?

¿Somos solamente victimas inocentes de la injusticia, o somos actores culpables buscando nuestras conveniencias?

miércoles, 30 de abril de 2008

¿Cómo somos transformado?

Una de los palabras que tenemos que definir con mucha precisión es "transformación" en su varias formas. ¿Cómo podemos ser transformados o cambiados a la imagen de Cristo? Este comentario es de un cristiano que tenìa un gran impacto social en todo el mundo por su fe en Cristo.

Observe el orden crítico aquí. Nuestro cambio de conducta no PRECEDE a nuestra reconciliación con Dios, ni de algún modo se transforma en la CAUSA del favor de Dios; sigue al inicio de nuestra relación con Dios ¡y es su EFECTO! Es por la FE EN CRISTO solamente que un hombre o una mujer es hecho justo a los ojos de Dios; es librado del juicio de Dios y de las garras de Satanás; es adoptado en la familia de Dios; se transforma en un heredero de Dios y coheredero con Cristo, con derecho a todos los privilegios que corresponde a esta suprema relación; es renovado parcialmente a la imagen de Creador en esta vida; y es totalmente renovado a la perfecta semejanza con Cristo en la vida venidera cuando experimentaremos la gloria y el amor eterno de Dios, para siempre. William Wilberforce, Cristianismo Real, Casa Creacion, p. 126-127.