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martes, 24 de julio de 2012

El discipulado verdadero


El discipulado verdadero

Hace unas semanas pregunté a un pastor y a un líder de jóvenes qué estaban haciendo en la iglesia. Sus respuestas eran casi idénticas.  Me dijo que estaba “discipulando” a su gente en la congregación. Le pregunté, ¿Qué quiere decir esto? Me contestó: les enseñamos a orar, leer la Biblia, cómo comportarse en la vida, ser respetuosos de la autoridad, dar el diezmo, ofrendar, hacer cosas de servicio, entre otras actividades. Todo lo que mencionó tenía que ver con la conducta de la gente. Nada tenía que ver con el conocimiento.

Me pregunto si esto es lo que Jesús tenía en mente cuando dijo que hiciéramos discípulos. ¿Dónde podemos hallar la idea que Jesús tenía acerca de “hacer discípulos”?

En Mateo 28:16-20 encontramos una definición de Jesús de hacer discípulos, “bautizarlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes”.

Rico Tice, pastor de evangelismo de la iglesia “All Souls”  (Todos los santos) en Londres hizo un estudio sobre el Evangelio según Marcos y encontró un plan de discipulado muy interesante.

Primero Jesús les enseñaba su identidad (Marcos 1 al 8). Este bloque de enseñanza terminaba con las preguntas, “¿Quién dice la gente que soy yo? (Marcos 8:27)” y “Y ustedes, ¿Quién dicen que soy yo? (Marcos 8:29)”.

Esto quiere decir que tenemos que enseñarles primero quién es Jesús.

Segundo, Jesús les enseñaba qué significaba para Jesús ser el Cristo, “Es necesario que lo maten y que a los tres días resucite” (Marcos 8:31). Esta enseñanza de los padecimientos de Cristo se repite hasta la crucifixión de Jesús en Marcos 15. Esto también es una parte esencial del Evangelio que la gente tiene que conocer.

Tercero, Jesús les enseñaba lo que significa ser un discípulo de Jesús.
Si alguien quiere ser mi discípulo – les dijo --, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá: pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, la salvará. ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida? Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta generación adultera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos” (Marcos 8:34—38).

La última cosa que Jesús les enseñó fue cómo seguirle.  

Es decir, que mi amigo pastor estaba haciendo el proceso al revés. Él empezaba con “cómo ser un discípulo” y luego enseña qué hizo Jesús y finalmente, si acaso lo menciona, enseña quién es Jesús. Pone lo más importante en las acciones humanas de los cristianos y usa a Jesús cómo un ejemplo de cómo ser este hombre que es su discípulo.

La segunda cosa que pregunté a mi amigo pastor fue qué libro de la Biblia estaban estudiando en la iglesia. Él contestó que no estudiaba libros de la Biblia sino sólo daban temas que coordinaban con las acciones y actitudes que deben tener los “discípulos”. 

Este comentario me llamó mucho la atención porque quitaba a Jesús por completo del mensaje en la iglesia. Cuando enseñamos los libros de la Biblia estamos enseñando la centralidad de Jesús. El tema de los libros de la Biblia es Jesús (Lucas 24:44—47;  Juan 5:39—40; 2 Corintios 1:20). Pero cuando enseñamos temas estamos centrándonos en nosotros mismos los humanos y nuestro quehacer en la vida. Esta forma de predicar nos vuelve humanistas en lugar de cristianos.

Si hacemos que la gente se porte bien antes de conocer quién es Jesús, estamos haciendo hipócritas que son buenos por sus esfuerzos propios. O son fariseos que cumplen externamente los “requerimientos” de Dios, sin conocerle a él. Si no conocemos a Jesús y su resurrección no sirve de nada nuestra “buena” conducta o nuestra religiosidad. Somos discípulos de Jesús y no sólo gente buena.





lunes, 10 de marzo de 2008

Pelicula "Juegos de Poder"

Ayer vi la pelicula "Juegos de Poder". Era interesante como la política de guerra a veces es determinada por accidentes. También indicaba la victoria no esta ganada sólo con la derrota del enemigo. Debemos tener metas más allá de sólo destruir el enemigos. La falta de visión para el futuro también tiene consecuencias importantes....como la destrucción de los torres gemelos de 9-11.

¿Por qué escribo de estas cosas? Pues creo que muchas veces los cristianos estamos contentos sólo con ganar almas para la eternidad. No pensamos que la educación bíblica y teológica es necesario para la iglesia. Hay gente que se siente realizados por tocar un instrumento en la iglesia. Creen que ya tienen un "ministerio", pero no conocen nada de la Palabra de Dios.

Jesús nos mando hacer discípulos (Discípulo: seguidor y alumno) de todas las naciones, enseñándoles que guarden todas las cosas que EL les habían mandado. Para Jesús, no era suficiente "ganar" las almas, sino era necesario que fueron formados en la Palabra de Dios... hasta que eran como su maestro.

Si no lo hacemos,....el resultado final puede ser peor.

viernes, 2 de noviembre de 2007

La necesidad de discipular cristianos es prioritaria

La iglesia de Willow Creek, una de las de más exito en los Estados Unidos en Chicago acaba de pasar en su sitio de internet un video donde ellos dicen que se han dado de que su plan de iglesia no esta funcionando. Su iglesia, dicen, es excelente para captar nuevos miembros. Pero no funciona para Cristianos maduros. Los cristianos maduros registren en su encuestas que están insatisfectos y están pensando en abandonarla.

La conclusión a que están llegando es que la iglesia basado en un programa donde los miembros son pasivos y no estudian por su cuenta la Biblia no produce verdaderos discipulos. Ellos van a modificar todo su plan de iglesia en base de estos resultados.

Si uno quiere ver sus videos sobre el tema en ingles estan en la pagina www.http://revealnow.com