Mostrando las entradas con la etiqueta sosten del ministerio cristiano. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta sosten del ministerio cristiano. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de enero de 2008

¿Por qué pagar por recibir instrucción cristiana?

Uno de los conflictos que he visto en la misión es como se paga a los maestros para enseñar la Biblia. Muchos son sólo voluntarios, la mayoría tienen que tener otro fuente de ingreso. Hay un pasaje importante para la educación teológica en Gálatas 6:5-7.
Que cada uno cargue con su propia responsabilidad. El que recibe instrucción en la palabra de Dios, comparta todo lo bueno con quien le enseña. No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna (Gal 6:5-8 NVI).
Pablo obviamente establece que cada alumno es responsable para sostener a sus maestros aquí en Gálatas.

En el contexto Pablo dice que uno debe compartir (dinero) sembrar (estudio) para cosechar (conocimiento) y evitar el pecado. Uno de los problemas hoy es que muy pocos están compartiendo con los que enseñan ya se ha despreciado la enseñanza o doctrina y nada más quieren la practica (ética) y el fuego (emoción).

¿Qué sucede cuando los alumnos no sostienen sus maestros?
  1. Ninguno de los alumnos puede llegar a ser maestro. La educación siempre dependerá de extranjeros o de gente que tienen resuelta la vida.
  2. La capacidad de ser autonomos y independientes jamas se logra. Toda la teología se escribe en otra parte del mundo. Toda la reflexión está hecha en otro contexto y dificilmente responde  a los problemas locales o nacionales.
  3. Los buenos maestros vienen de otras culturas y batallan para entender la cultura en la que enseñan.

miércoles, 2 de enero de 2008

El sosten de los obreros, asesores o ministros

Una de las cosas muy importantes es el sosten del ministrio. Pablo nos da un ejemplo con su propia vida. Él se siente obligado a trabajar para Cristo, gratuitamente, por haberse podido recibido la gracia de Cristo. No debe soprendernos entonces cuando Pablo dice que:

Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual,* ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (Rom 12:1 NVI).

Nos renegamos cuando tenemos que dar un diezmo. ¿Cuál es el problema? Jesús dio todo. Él era un sacrificio vivo. ¿Cuál es la importancia es la expansión del Evangelio para tí? Pablo responde a este pregunta con su propia persona.
¿Es que cometí un pecado al humillarme yo para enaltecerlos a ustedes, predicándoles el evangelio de Dios gratuitamente? De hecho, despojé a otras iglesias al recibir de ellas ayuda para servirles a ustedes. Cuando estuve entre ustedes y necesité algo, no fui una carga para nadie, ya que los hermanos que llegaron de Macedonia suplieron mis necesidades. He evitado serles una carga en cualquier sentido, y seguiré evitándolo.
(2Co 11:7-9 NVI)

También responde en palabras en Gálatas:

Yo, por mi parte, mediante la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios. He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí (Gal 2:19-20 NVI).


Nosotros, aun los que no son ministros tenemos la resposabilidad de sostener el ministerio. Y cuando uno permite que no lo sostengamos, nos están robando ser parte de la misión de Jesús.