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lunes, 9 de junio de 2014

Malaquías: una guía de lectura

Malaquías: una guía de lectura

Autor: El nombre significa “mi mensajero”. No sabemos si es el nombre del profeta o es un escrito anónimo escrito por una persona que se consideraba ser nada más que un mensajero. No sabemos nada de su vida.

Fecha: No tenemos certeza en cuanto a la fecha. Sólo podemos derivar la fecha en base a los contenidos del libro. Entre los problemas que presenta el libro esta el de matrimonio con incrédulos (Esdras y Nehemías).

Cronología:
Primer regreso: 536 a.C.
Finalización del templo: 516 a.C.
Segundo regreso bajo Esdras 458 a.C.
Tercer regreso bajo Nehemías 445 a.C.
Ministerio de Malaquías 440-430 a.C.
El libro de Malaquías 430 a.C.
Silencio 430 a.C hasta 8 a.C.

Contexto:
La situación en Malaquías es similar a la de Hageo. La gente ha regresado del exilio. Está cansada de escuchar promesas y no ver resultados. Iba a ver un silencio profetico hasta la anunciacion de Dios a Zacarías de que iba a tener un hijo llamado Juan. Y se pasa a una actitud de apatía en todas las cuestiones religiosas. No ven como Dios esta con ellos.

Mensaje:
Los Judíos que regresaron son llamados. Esto les da identidad, pero también están llamados a arrepentimiento. Primero los sacerdotes y luego el pueblo tienen que cambiar su actitud hacia Dios. Los sacerdotes tienen que dejar su hipocresía y ofrecer sacrificios de la mejor calidad y dejar de enseñar medias verdades para que la palabra de Dios llegue completa al pueblo. Pero el pueblo tiene que dejar de “robar a Dios”. Todo esto tienen que ocurrir antes de que venga el Mesías. Si no pasan estos cambios el Mesías solo va a traer destrucción en vez de la salvacion prometida. Malaquías está preparando el camino para el Ungido.

Forma:
Hay seis discursos en Malaquías y todas siguen este forma.
Hay una formula que Malaquías usa para presentar su material.
Declaración: El tema que va a discutir es anunciando por el Señor.
La pregunta del pueblo: ¿Qué evidencias existen que muestren el caso? “¿En qué ...”?
La respuesta del Señor: El Señor les de una respuesta que muestra su culpabilidad.

Dialogo:
El libro nos presenta un dialogo entre Dios y Su pueblo. “Ustedes dicen” en contraste con “Jehová dice”. Muchas de las quejas que Malaquías registra también lo hacemos hoy nosotros. Es importante que veamos que este libro es importante en nuestro discipulado hoy también.

Bosquejo:
Título (1:1)
Primera disputa (1:2-5): El amor del Señor
Segunda disputa (1:6-2:9) Sacrificios defectuosos
Tercer disputa (2:10-16) Matrimonios mixtos
Cuarta disputa (2:17-3:5) La palabra del Señor cansa
Quinta disputa (3:6-12) El regreso del Señor
Sexta disputa (3:13-4:3)
Dos palabras (4:4-6)

Exposición:
Título (1:1)
El titulo del libro nos presenta un problema. Malaquías puede ser un nombre. Pero esta palabra también significa “mi mensajero”.  También puede ser el nombre del profeta que es un mensajero del Señor. El “mensajero” de quién habla indica el papel de Juan el Bautista que viene a preparar el camino del Señor (Isaías 40:3-11; Malaquías 3:1-6; Malaquías 4:1-6; Mateo 3:1-16; Marcos 1:2-12, 6:14-28; Mateo 11:1-19, 14: 1-12; Lucas 1:5-25, 1:29-45, 1:57-80, 3:1-22, 7:18-35; Juan 1:6-9, 1:19-34, 3:22-30,
La forma que Malaquías habla de este mensajero puede indicar que la base de la predicación de arrepentimiento de Juan el Bautista se encuentra en Malaquías.  Especialmente como Marcos 1:2 cita Malaquias 3:1 referiendo a Juan el Bautista.

Primera disputa (1:2-5): El amor del Señor
 “Yo los he amado,” dice el Señor. Pero ustedes dicen: “¿En qué nos has amado?” (Malaquías 1:2).
Una de las quejas de la gente era: realmente Dios les amaba o no. Dios a traves de Malaquias les responde: Ve tu alrededor y pregunta si son amados por el Señor o no. Obviamente los descendientes del hermano de Jacob, en referencia a Esau, no eran tan amados como los descendientes de Jacob. Ellos, según el libro, estaban construyendo sobre ruinas y tenían que volver a lo mismo después en un ciclo sin fin. Ellos podrían ver la condición de Esau y sabían que estaban en muchas mejores condiciones.

Segunda disputa (1:6-2:9) Sacrificios defectuosos
6 “El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si Yo soy padre, ¿dónde está Mi honor? Y si Yo soy señor, ¿dónde está Mi temor?” dice el Señor de los ejércitos a ustedes sacerdotes que desprecian Mi nombre. Pero ustedes dicen: ‘¿En qué hemos despreciado Tu nombre?’
Los sacerdotes o líderes religiosos eran los primeros en corromperse. Esta misma condición existía en los tiempos de Jesús. Eran los saduceos que no creían que iba a ver una resurrección. Obviamente, si no hay Dios, no hay razón para hacer sacrificios de mucho valor económico. Ellos, al no creer, pasaron esta enseñanza a todo el pueblo y realizaban sacrificios con animales inferiores. Esto tenia como resultado la obtencion de mas ganancias para ellos. Hoy tenemos situaciones iguales.

La queja del Señor era que en lugar de enseñar la Palabra de Dios, desviaron al pueblo mediante la instrucción y enseñaron con parcialidad.

Hoy vivimos una situación paralela. Tenemos muchos “maestros” que minimizan la necesidad de la enseñanza (doctrina) entre cristianos. Creen que podemos enseñar lo mínimo a la gente por estar en los tiempos post-modernos. Esto es un gran equivocación, ya que necesitamos entender mejor nuestra fe para responder a las situaciones y argumentos en el mundo actual. No podemos sobrevivir como cristianos con ésta actitud minimalista. Para responder en las universidades y en la sociedad en general necesitamos conocer las detalles de los argumentos o quedarnos neutralizados en la propagación de nuestra fe.

La respuesta de Malaquías es que los líderes cristianos (sacerdotes) “deben guardar la sabiduría” y los hombres “deben buscar la instrucción” del “mensajero de Señor de los ejércitos” (Malaquías 2:7). Es claro que los malos lideres mencionados más adelante en el libro son los incapaces de prover instrucción en doctrina y en practica.


Tercera disputa (2:10-16) Matrimonios mixtos
La condición de los líderes religiosos pronto se refleja en la condición del pueblo.
10 “¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué nos portamos deslealmente unos contra otros, profanando el pacto de nuestros padres?
Cuando no tenemos una clara noción de nuestro relación (pacto) con Dios, tampoco podemos guardar las  relaciones (pactos) con otras personas. Estas relaciones seran un reflejo de nuestra deslealtad a Dios. En el caso que Malaquías presenta es el de divorcio y el tomar mujeres que sirven a otros dioses.

Cuarta disputa (2:17-3:5) La palabra del Señor cansa
7 Ustedes han cansado al Señor con sus palabras. Y dicen: “¿En qué Lo hemos cansado?” Cuando dicen: “Todo el que hace mal es bueno a los ojos del Señor, y en ellos El se complace; o: ¿Dónde está el Dios de la justicia?”
Hay dos frases que indican el menosprecio a la Palabra de Dios y una cosmovisión secular (Jeremías 2:13):
Todos son buenos. Esta postura esta presente en la relativista y tolerante sociedad actual. Todos los dioses tienen su valor de espiritualidad. El hombre puede tomar a cualquier dios y cumplir con el.
Dios es injusto. Primero uno tiene que recordar que no hay justicia si Dios no es reconocido (Romanos 1:18-23). Corremos el riesgo de rechazar a Dios si establecemos nuestra justicia en la tierra y no reconocer la justicia que Dios nos da (Romanos 10:3).

Estas dos conceptos no estaban limitados a los tiempos de Malaquías, también son presentes hoy.

Quinta disputa (3:6-12) La venida del Señor
 “Yo envío a Mi mensajero, y él preparará el camino delante de Mí. Y vendrá de repente a Su templo el Señor a quien ustedes buscan; el mensajero del pacto en quien ustedes se complacen, ya viene;” dice el Señor de los ejércitos. 2 “¿Pero quién podrá soportar el día de Su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando El aparezca? (ver Apocalipsis 6:17). Porque El es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos. 3 Y El se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Levi y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia al Señor. 4 Entonces será grata al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días de antaño y como en los años pasados. 5 Me acercaré a ustedes para el juicio, y seré un testigo veloz contra los hechiceros, contra los adúlteros, contra los que juran en falso y contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al huérfano, contra los que niegan el derecho del extranjero y los que no Me temen,” dice el Señor de los ejércitos. 6 “Porque Yo, el Señor, no cambio; por eso ustedes, oh hijos de Jacob, no han sido consumidos” (Malaquías 3:1-6)
Sexta disputa (Malaquías 3:7-12) : Los Diezmos
7 “Desde los días de sus padres se han apartado de Mis estatutos y no los han guardado. Vuelvan a Mí y Yo volveré a ustedes,” dice el Señor de los ejércitos. Pero dicen: ‘¿Cómo hemos de volver?’ 8 “¿Robará el hombre a Dios? Pues ustedes Me están robando. Pero dicen: ‘¿En qué Te hemos robado?’ En los diezmos y en las ofrendas” (Malaquías 3:7-12).
Noten bien que el Señor ofrece volver al pueblo si ellos vuelven al Señor. Luego el pueblo pregunta cómo han de volver. Asi es como Malaquías arranca la discusión de los diezmos. Cuando el pueblo no cumple con las obligaciones económicas para sostener la misión de Dios, como pueden esperar que Dios le puede garantizar su bendición.

Es fácil tratar de acercarse a Dios sin el compromiso económico. Pero el verdadero acercamiento a Dios es con todo nuestro ser. No es exclusivamente espiritual, sino un compromiso con todos nuestros recursos y todo nuestras ambiciones. Si sólo es parcial, somos hipócritas, nada más.

Conclusiones (3:13-4:3)

Primero: los creyentes en el Señor hicieron un libro donde acordaron servir (adorar) al Señor. Y el Señor mostró su favor a ellos (Malaquías 3:16-17).
Segundo: va a ver una distinción entre el justo y el impío (Malaquías 3:18). Esta distinción esta clara en los primeros versículos de Malaquías 4:
“Porque viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen el mal serán como paja; y el día que va a venir les prenderá fuego,” dice el Señor de los ejércitos “que no les dejará ni raíz ni rama. 2 Pero para ustedes que temen  Mi nombre, se levantará el sol de justicia con la salud en sus alas; y saldrán y saltarán como terneros del establo. 3 Y ustedes pisotearán a los impíos, pues ellos serán ceniza bajo las plantas de sus pies el día en que Yo actúe,” dice el Señor de los ejércitos (Malaquías 4:1-3).
Dos palabras (4:4-6)
Malaquías tenía en mente la encarnación de Cristo. Estaba dando la base para la predica de Juan el Bautista. Si Juan no hubiese predicado el arrepentimiento, la primera venida de Jesucristo hubiera sido para juicio y destrucción.

También es interesante ver como Malaquías hace el puente al Nuevo Testamento. Juan el Bautista es anunciado y nace unos seis meses antes de Jesús. Juan tiene la tarea de prepara el camino para Jesús. Esto nos indica la unidad de la Biblia y el tema de Jesús en ambos testamentos. Noten bien como el tema del pecado se relaciona con la preparación para la venida de Jesús.

Reflexión:
El libro de Malaquías une los elementos de juicio y salvación. El juicio que menciona Malaquías esta a punto de realizarse.  Esta misma unión ocurre también en Nuevo Testamento:  Juan el Bautista en Mateo 3:8-9, dice que el juicio ya ha comenzado; Jesús en Mateo 24:15-25 indica que el juicio del cual hablaba iba a ocurrir en la misma generación (40 años)  que estaba escuchando su discurso; y Pablo en Hechos 13:38-41 citando a Habacuc 1:5.  Como la predica de Jesús tenía como resultado la destrucción de Jerusalén y el templo en el año 70 d.C. ¿Qué resulta cuando la gente rechaza a Jesús dentro de la historia? 

Bibliografía:
Joyce Baldwin, Haggai, Zechariah, Malachi, IVP.
Gordon P Hugenberger, “Malaquías” en Carson, et. al. en El Nuevo Comentario Bíblico Siglo XXI, Casa Bautista.
Gordon D. Fee y Douglas Stuart, Cómo leer la Biblia: libro por libro, Vida.

sábado, 20 de octubre de 2012

Misericordia quiero, no sacrificio


Es fácil tomar textos aislados de la Biblia y juntarlos para hacer nuestro propio argumento y terminar hablando de todo menos de lo que la Biblia dice. En otras ocasiones, como el ejemplo siguiente, si nos encontramos con un pasaje biblico y no analizamos cuáles son los textos que cita, entonces también haremos nuestro propio argumento sin respetar  la Biblia.
1 Samuel 21 y 22
Al momento de acercarnos a la Biblia, podemos verla como una serie de citas de las cuales podemos disponer para poder hacer un argumento. ¿Cuántas veces no tomamos una concordancia Bíblica y buscamos todas las palabras que tienen que ver con una determinada palabra y de ahí hacemos nuestro propio argumento para un sermón o una clase. El problema de ver la Biblia de esta manera es que nunca llegaremos a entender el mensaje de la Biblia a menos de que entendamos esto:  ¿Cual era el proposito del autor al escribir determinado libro o pasaje biblico?
En esta ocasión estaremos hablando acerca de David en el momento en que comió los panes consagrados. Pero para poder entender su importancia, tenemos que regresar al Antiguo Testamento. En Mateo 12:1-8  Jesús cita este mismo suceso para enseñarles a los fariseos que Dios busca que tengamos misericordia y que no estemos concentrados todo el tiempo en el sacrificio (Oseas 6:6).  ¿Cómo podemos ligar los pasajes de Mateo 12, Oseas 6:6 y 1 Samuel 21 respetando el argumento que nos presentó Jesús?
Analicemos primero Mateo 12:1-8. Era Sábado, la Biblia establecía que no se debía trabajar en Sábado y el pizcar espigas de trigo en Sábado era el equivalente a trabajo. Los fariseos que no se cansaban de buscarle pecado a Jesús, lo enfrentaron para cuestionarlo sobre dicho “trabajo” que estaban haciendo en tan sagrado día. Jesús, dispuesto a confrontar y discutir  su interpretación y lo que estaban haciendo, les cita a David cuando comió de los panes de la proposición, dejándolos en una situación incómoda. Si no podían explicar por qué David y sus compañeros comieron con libertad el pan, porque entonces cuestionaban la pizca de espigas en el día de reposo por parte de los discipulos. Por último Jesús les explica citando a Oseas 6:6 “Misericordia quiero y no sacrificio.”
David come panes consagrados
David temía por su vida ya que Saúl le había demostrado vez tras vez que quería matarlo. En el momento que Jonathan le confirma que Saúl- su padre- quería matarlo, éste sale huyendo y llega con el sacerdote Ahimelec que se sorprende al ver que David no estaba armado y no traía una gran escolta con él. David engaña a Ahimelec reportándole que venía en una misión secreta y pidiéndole alimento.
El único alimento que Ahimelec tenía era pan consagrado, el cual solamente le es lícito comer a los sacerdotes (Lev 24:9). Al ver que los hombres que venían con David no habían estado con mujer, accede a dárselo.  Lo interesante de esto es que no trae ninguna condenación a David ni a sus hombres.
La mentira de David trae como consecuencia la muerte de personas, pues cuando David llegó con Ahimelec, también estaba ahí Doeg, un edomita que servía a Saúl. En contraste con comer alimento consagrado, el engaño de David hacia Ahimelec si trajo consecuencias mortales, pues Ahimelec y toda su casa mueren a manos de Saul. (1 Samuel 22:16).
Oseas y los sacrificios
El profeta Oseas, como la mayoría de los profetas, no vivió un ministerio bonito. Su servicio a Dios significó una lucha por la mujer con la que se casó. La mujer de Oseas era una prostituta que disfrutaba de la vida de adulterio. Oseas se casa con ella por mandato de Dios y pasa muchos tiempos difíciles tratándola de alejar de esa vida que ella tanto disfrutaba.
Dios le dice a Oseas que así es su pueblo, Israel, que encuentra demasiado tentador regresar a adorar a los ídolos de los vecinos países, regresar a la vida de esclavitud de Egipto y dejar de vivir rectamente ante Dios. De la misma manera que Oseas rescataba a su amada de la vida que llevaba, Dios se la pasa rescatándonos a nosotros de nuestros pecados. Esta es la condición humana.
Los judíos pensaban que podían hacer lo que quisieran con tal de que hicieran sus sacrificios y holocaustos anuales, pero para Dios no era suficiente recibir los holocaustos si no tenía el corazón de su pueblo. Tanto holocausto le llegó a ser desagradable.
Conclusión
 Dios sabía que los Judíos no eran perfectos. Dios quería su corazón y que fuéran misericordiosos unos con otros. Igualmente, Dios no quiere que nosotros vivamos señalando los errores de la gente que se encuentra alrededor nuestro. No somos mejores que las personas que no asisten a la iglesia, lo único que nos diferencia de ellos es que nosotros debemos ser misericordiosos y amar a Dios por sobre todas las cosas. 

sábado, 20 de octubre de 2007

Evangelio y Reino

Graeme Goldsworthy, Evangelio y Reino, Torrentes de Vida.

Este libro es muy importante para entender la Biblia. Muchas personas vean la Biblia como un libro muy fragmentado y sin tema. Este libro es de suma importancia porque muestra como Jesús es el tema de ambos testamentos. Si ambos testamentos tienen el mismo tema este hecho es evidencia que Dios realmente es su autor y debemos confiar en ella.

El tema de la Biblia es Jesús porque Jesús anuncia el Reino de Dios y es el Rey. entonces todo lo que concierne al los componentes del reino están relacionadas con Jesús. Para que haya un reino tiene que haber un rey, un gobierno, un pueblo y un territorio. Si trabajamos estos temas en la Biblia todas se apuntan a Jesús. Estos temas están presentes en toda la Biblia.

Jesús también dice que todo el Antiguo Testamento habla de Él. Lucas 24:27 dice que Jesús explicó lo que el Antiguo Testamento dice referente a Él mismo. Si vemos estos temas en la historia de Israel nos ayuda a entender mejor a Jesús. Esto es precisamente lo que Goldsworthy hace en este libro. Nos ayuda en entender la manera en que el Antiguo Testamento prepara y define a Jesús como Señor y Rey.

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