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jueves, 3 de diciembre de 2015

SILOH: Profecía de misterio, Fe y Esperanza

SILOH, PROFECÍA DE MISTERIO, FE Y ESPERANZA
(PREDICACIÓN DEL PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO EN LA IGLESIA CRISTIANA PRÍNCIPE DE PAZ. PASTOR EUGENIO TORRES)


INTRODUCCIÓN. Al ver de manera profética este pasaje, deberemos tener en cuenta que, como dijo el apóstol Pablo:
«...pues en él se cumplen todas las promesas de Dios. Por esto, cuando alabamos a Dios, decimos «Amén» por medio de Cristo Jesús» 2 Corintios 1:20.
Cristo es el centro de todo cumplimiento de los propósitos de Dios. Desde Génesis hasta Malaquías el anunciado es Cristo, el símbolo representado en toda profecía es Cristo y a él apunta todo, en él se cumple todo, como lo veremos en esta profecía de las bendiciones de Jacob para sus hijos y para todas las etnias.
Génesis 49:8-13
Génesis 49: 8 Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano en la cerviz de tus enemigos; Los hijos de tu padre se inclinarán a ti.

1. JUDÁ, GRACIA DE DIOS: Alabado por gracia de Dios. No se le concedió por ningún mérito, sino por voluntad divina.

 En las bendiciones dadas por Jacob a sus hijos, tenemos las relaciones familiares presentes.
Recordemos que la familia es vital en La Escritura, pues sus elementos espirituales están presentes en la vida con Dios.

No perdamos de vista que la iglesia de Dios es su familia y que el Señor da a luz hijos en el Espíritu, tal como lo afirma Pablo: «de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es (nacida de nuevo), las cosas viejas pasaron, todas son hechas nuevas», y por su parte Juan afirma «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios».
Más aún, hemos de destacar la acción de Jacob, quien desplaza la bendición mayor, de Rubén a Judá, debido al gran pecado de Rubén, de haber tenido sexo con una concubina de Jacob, su padre. (Al respecto quiero mencionar que solemos subrayar la necesidad de perdonar a los padres, línea seguida por la psicología y por consejeros familiares, sin embargo poco hincapié se hace a la hora de ver las heridas que los hijos causan a los padres, algunas mayúsculas, como la de Rubén, pero aún así, un padre que ama no deja de orar y bendecir a sus hijos, como lo hizo Jacob).

Dicho desplazamiento, de dar la bendición mayor a Judá en vez de dársela a Rubén, encuentra su motivo, no en el pecado de Rubén, ni en el rencor o enojo de Jacob, sino en la GRACIA de Dios para con Judá.

Toco cuanto concierne a la acción de Dios sobre el hombre, ha de verse con la lupa de la gracia. Todo, absolutamente todo, de Dios para con el hombre, tiene la óptica de la gracia, y si no, basta con verse a sí mismo con vida...

A partir de la voluntad divina, además, es necesario ver la soberanía de Dios para llevar a cabo sus proyectos y planes, por gracia y por medio de quien la da, Cristo.

Todo en él (Cristo) revela la persona, valores, atributos, carácter y propósitos divinos, desde la eternidad, santidad, justicia, soberanía, misericordia...

2. UNIDAD Y ARMONÍA FAMILIAR Judá, te alabarán tus hermanos... Los hijos de tu padre se inclinarán a ti.

Una familia armoniosa es posible sólo por la presencia de Dios en ella. La unidad y la armonía son factibles en las manos de Dios por medio de la acción del Espíritu Santo.

Son destruidas ambas (armonía y unidad) por la acción del pecado. Sin embargo, cuando un miembro de la familia reconoce la bendición del Señor en otro miembro de la familia, eso viene de la presencia de Dios en la familia, pues la envidia, la lucha por imponerse o sobresalir, son hechos a un lado cuando por medio de su Espíritu Dios hace la armonía en la familia y en las relaciones de unos con otros.

Que un hermano se incline (dé honra a otro), en reconocimiento de la obra de Dios en el hermano, honra y da gloria a Dios.

Y en Judá se prevé, se mira de antemano, cómo se construye, con el Espíritu del Señor, la relación armoniosa en la familia, de naturaleza eminentemente espiritual, que es la iglesia del Señor.
De este modo vemos su realización en la vida de la familia del Señor (la iglesia), quien oró porque su iglesia, mostrada inicialmente en sus discípulos, fuera uno, como el Hijo y el Padre lo son en su naturaleza espiritual.

La armonía, como demostración de la presencia de Dios se ve como antelación de la armonía que la familia de Dios tendrá por la eternidad, con ausencia de toda muestra de pecado, como la competencia, la lucha y la envidia.

3. FAMILIA COMO FUERZA DE PODER. Un rasgo más, es que la familia es centro de poder, núcleo de fuerza, vigor y fortaleza.

Dice el salmo Salmos 127:3-5: He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta.

Si nos imaginamos un encuentro entre hombres aguerridos y uno de ellos corriese el riesgo de ser confrontado, incluso agredido o se le hablase con violencia, ello sería posible para con un hombre con hijas o con uno o dos hijos... pero en caso de tener un montón de hijos, éstos, respaldando a su padre, jamás permitirían que nadie le hable ni siquiera en voz alta o de malos modos.

En esta familia alguien, un miembro de ella, recibe honor. Judá, como centro de adoración y honor. Dice Salmos 22:22: Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré. Dios, como centro de adoración, y los hermanos incluidos en ella, es revelación que avanza y se cumple en Cristo.

Como receptora de fuerzo y poder, la familia de Dios, el cuerpo de Cristo, la iglesia, recibe todo poder del Señor, quien es llamado «Jehová de los ejércitos», cuyo significado es «Jehová el todopoderoso». Y tal Dios, tal Señor, es quien da su poder a la iglesia, ante quien «las fuerzas del hades no prevalecerán».

El Señor todopoderoso habita en su casa, la iglesia, la familia de Dios, es tesis sustentada por el apóstol Pablo en los primeros capítulos de su Epístola A los corintios.
Y en el centro de la familia, el monarca detentador el poder, es ni más ni menos que el cordero inmolado, descendiente de Judá, poseedor del cetro de mando.

Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, Así como león viejo: ¿quién lo despertará? Génesis 49:9 

1. CACHORRO. El poder no es de él. El león, como rey de la selva, es asimismo, símbolo de majestad y poder en la profecía de Jacob.

No obstante, el cachorro no es poderoso. De hecho, es más como una mascota, como un felino tierno. ¿Qué representa, en todo caso como cachorro? ¡La soberanía, la gracia y el poder de Dios sobre él, como receptor de toda buena dádiva del cielo!

Representa a todo aquél que se sabe dependiente del Señor, a semejanza de David, quien, como jovenzuelo, se ofrece para pelear contra el gigante Goliat, pero a los ojos del rey es más digno de lástima que de admiración por su aspecto.

Su mismo aspecto es más para admirarse de que el joven piense de sí mismo como alguien con capacidades físicas para pelear contra un gigantón.

En algún pueblo hubieran pensado de él que era un «ñango», alguien sin fortaleza, ni carácter, alguien siquiera indigno de invitarlo a pelear. Nos recuerda a Pablo, quien dijo de sí mismo «porque cuando soy débil (asténico), soy fuerte».

Jovenzuelo entusiasta, David, hace alarde, con buen espíritu, de haber luchado contra leones y haberlos vencido para arrancarles de las fauces algún cordero u oveja de su rebaño. Por lo tanto, si ha vencido leones, ¿quién es ese incircunciso para que provoque a los escuadrones del Señor? Y al final, en el encuentro contra el incircunciso, declara categóricamente:
«Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos». 1 Samuel 17:45-47

«Sin mí nada podrán hacer», les (nos) dijo el Señor a sus seguidores. De él viene todo poder, fortaleza y victoria, por eso la gloria le es dada sólo a él.

En la realidad del Antiguo y del Nuevo Testamento, nada ni nadie tiene poder, ni pizca, para confrontar y mover al Señor un ápice de sus propósitos, menos para librar una gesta o batalla contra él.

2. VIDA DE CONFORT
«Se encorvó, se echó como león, Así como león viejo: ¿quién lo despertará? 
El cachorro se hace viejo. Vive en la historia la paz de la eternidad. Dios irrumpe en la historia de sus amados. La eternidad se incrusta en nuestra historia, se hace carne, se hila con la circunstancia humana, se hace fibra, hilo, nudo, retruécano, se entreteje con nuestras vidas en Cristo.
«En Cristo» es frase acuñada por Pablo. Un botón de muestra es 2 Corintios 5:17:
«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas».
«En Cristo somos más que vencedores», y Romanos 8:39 dice que... «ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Y si seguimos, 1 Corintios 1:30-31 dice: «Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor».

El confort, la paz más completa, la concede el Señor «en Cristo». Y todo joven, todo ser, a fin de cuentas histórico, conoce la tribulación, la angustia y zozobra, así como el pesar y las preocupaciones.
Sin embargo, en medio de todo pesar y situación angustiosa, el creyente en Dios y en la obra de Cristo tiene una certeza: Dios es digno de confianza en todo cuanto vive, en todo cuanto padece.
La paz de Dios, dada por medio de Cristo, cobra realidad en el tejido de nuestro sufrimiento. Dicha paz carece de explicación, como no sea el misterio del obrar del Espíritu Santo en nuestro corazón, mente, espíritu, alma, mente y emociones... en nuestro ser, de manera holística.

La paz que el mundo no conoce, es la dada por Cristo, no como el mundo la da, en su momento, el gobierno romano, cuya «paz romana», esencialmente, consistía en apagar todo revuelo social, todo accionar escandaloso, todo escándalo o ruido causado por cualquier multitud.

Para ello se enviaba de inmediato un contingente de soldados romanos a apalear a las turbas, con todo y donde les cayera. Así, fungiendo como policías antimotines, la paz romana era, en esencia, una paz impuesta socialmente, donde no se percibían ruidos molestos o alborotos.

¿Cuál es entonces la paz dada por Dios? ¡Es eminentemente espiritual! No es exógena, no viene del exterior, ni es exógena, como si fuera producto de una meditación trascendental, como repetir mantras... ¡no! ¡No es humana! ¡Viene de lo alto! ¡Viene de Dios!, así que al hombre le es dada de lo alto por medio de Cristo, y el león cachorro es pintado como león viejo, echado, relajado, en confort, porque el gobierno de Dios en él cobra vida, se manifiesta y revela en una plenitud creciente, de gracia, y en la dependencia de Dios en Cristo.

Paz espiritual, don de Dios, sólo es posible en Cristo, y es dada por gracia y de modo soberano a los elegidos por Dios, creyentes y adoradores de él en Cristo.
No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos. Génesis 49:10

1. PROFECÍA DE MISTERIO.
 «Hasta que venga Siloh».
Siloh, nombre en el misterio, el del significado desconocido. ¿Qué significa? ¿Qué quiere decir y a dónde o a quién conduce?

Su significado no es tan importante, sino saber, a la luz de la profecía, que Dios tiene un plan y lo cumplirá. Si a menudo los intérpretes de La Escritura han errado, ¡incluso en textos «no misteriosos»!
¿Cómo pensar entonces de Siloh? ¿Cuál debe ser alguna posible conclusión?
Primero dejemos asentada una verdad obvia en La Biblia: la profecía no es un augurio ni vaticinio ni un mensaje de un suceso por venir.

Tampoco es una cartografía de eventos futuros o una especie de agenda con sucesos y personajes de días, meses o años venideros.

Eminentemente la profecía es un mensaje que transmite la voluntad de Dios para su pueblo, y el profeta es un vocero y nada más. Un «correveidile», un portavoz de quien lo comisiona a dar una palabra, mensaje o recado. Heraldo también lo definiría bien.

¿Y cuál es la voluntad de Dios al hablar de Siloh? ¡Hablar del gobernante que él desea para su pueblo!

El misterio, como tal, nos enfoca en su voluntad y de allí nos lleva a la paciente obediencia, a la obediencia y paciencia, a la espera y a la expectativa de lo que hará, y será lo mejor para todo el planeta tierra.

Por lo tanto, nos lleva a la confianza, esperanza y fe. Veámoslo.

2. CONFIANZA.
Confianza. porque viene de Dios. Todo lo bueno viene de lo alto, todo designio divino tiene por meta bendecir al ser humano de manera global, holística... completa y total, en abundancia de compasión y misericordia.

Confiar en Dios nos da descanso. Aún si ignoramos definiciones (que Dios, por cierto, no nos deja en ceguera intelectual) el Señor nos instruye para saber de sus planes, pensamientos, intenciones y proyectos.

Nos da conocimiento que hemos perdido a causa de nuestro pecado, y nos da guía moral y espiritual para no errar.

Nos concede conocer sus planes a futuro y detalles, algunos velados, otros lúcidos, pero no nos deja ni en angustia o zozobra, mucho menos en desesperanza.

Asimismo nos ha dado constancia de su obrar compasivo, de su providencia, amor, compasión, misericordia, bondad, generosidad, poder, soberanía, omnisciencia y santidad...  a lo largo de siglos.
Confiamos en quienes conocemos debido a las muestras dadas de absoluta confiabilidad en su palabra.

No ha dejado de cumplir lo prometido, bueno o malo. Cuando prometió bienes los dio, así como dio castigo, enfermedad y muerte o calamidades.
Dios es confiable, por lo tanto su profecía «de misterio» no demerita lo confiable que es él, ni disminuye la certeza de que cumplirá su propósito para su gloria. El salmista lo expresó la confianza en el Señor de modo categórico:
 « Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos». Salmos 138:8
Confiaba, en plenitud, en que el Señor no dejaría sus planes inconclusos. Y con respecto a Siloh, menos.


3. FE. Creo, aunque no entiendo. No entiendo, pero lo creo. Creerle al Señor le da gloria. En toda La Escritura se vive todo lo fundamentado en Génesis, como dijo el salmista:  Dios cumplirá su propósito en mí, dijo un salmista.

Abraham es otro que deposita su fe en el Señor y le cree todo. Literalmente le cree todo. Casado con una mujer estéril, le cree al Señor la promesa de que tendrá hijos por medio de Sara y que será padre de multitudes y naciones, como estrellas hay en el cielo.

Y le creyó. Caminar con Dios presupone creerle, tenerle fe. Para ello sólo hay que hacer lo pedido por él. Aun si no se ve el camino, hay que dar el paso hasta donde él diga. No más. Tampoco menos.
Si él manda ir a un lugar, hay que ir. El próximo paso dirá él cuándo darlo, hacia dónde, cómo... uno no debe estar ansioso por lo que sigue. Sólo hay que creerle y llegar hasta donde él diga. Si él dice que un descendiente de Judá ostentará el poder, sin duda así será.
Y que de él (Judá) saldrá un legislador, sin duda así será. Porque Dios lo ha dicho, lo ha prometido y la profecía dada por Jacob, dada como bendición, nos dice que las bendiciones del Señor nos llegan en las formas que él decida expresar.

Pero además, creer en este gobernante prometido nos encara con depositar en él también la fe, pues viene ni más ni menos que de parte de Dios, es el gobernante que llena los estándares del Señor.
Por lo tanto, tenerle fe lo coloca, de suyo, en una posición de divinidad. No es el ser mitológico del hinduismo o de los griegos o romanos o de alguna otra etnia, azteca, maya, china... sin embargo sorprende que a estos años aún se tenga fe en ellos.

La fe en el Señor es certidumbre, certeza, como dato duro, como realidad no visible, pero realidad divina, de la eternidad, no de la historia ni de fabricación humana.

Fe en él es conlleva un milagro, algo extraordinario, pues implica creerle aun cuando no lo veamos ni nos conste, prueba física de por medio, que nos dará lo prometido.

Fe en Cristo, su resurrección y salvación, además de su ser divino, implica renunciar a la vida secular y su fe en lo material, lo empírico y sensual.

No obstante, la fe es la esfera de lo agradable a Dios, por su naturaleza: vivir en su ambiente, en el de lo divino y eterno, en su palabra expresada por medio del Mesías y sus apóstoles.

4. GOBIERNO TEOCRÁTICO.
No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos (Génsis 49:10).
Para siempre, de paz eterna. Una cara de la fe, es creer que tendremos un gobernante con las características deseadas por Dios.

Este gobernante está fuera del esquema de todo cuadro y paradigma social conocido por los sistemas de gobierno de las culturas del mundo.

Ningún vínculo tiene con la democracia, capitalismo o monarquía conocida. Será un gobernante divino.

De hecho, algo que me alegra, es constatar la corrupción en todo gobierno elegido. En el estado donde vivo, Nuevo León, triunfó en las elecciones un candidato independiente.
En lo personal no abrigo ninguna buena expectativa. Tampoco mala, peor que los gobiernos pasados. En el poco tiempo que lleva en funciones, hemos visto un gobierno que se desdice de promesas, con justificaciones financieras para no cumplir... falta de capacidad para gobernar, prontitud de ejecución, pertinencia para atender necesidades... falta de voluntad... en fin, ¿qué se le puede pedir a un gobernante de este y de todos los siglos?

En mi país, México, hemos tenido dos presidentes de otros partidos que demostraron su total incapacidad para gobernar. Aunque he de decir que el partido de «la dictadura perfecta», con 70 años en el poder tampoco fue mejor.

¿Y en otros países, qué de sus reyes, presidentes o líderes? ¡Es lo mismo! ¿Qué nos dice todo ello? ¡Que jamás tendremos un gobernante justo, recto, íntegro, o de cualidades espirituales sanas y limpias... ¡jamás!

Pero la gente sigue anhelando paz, bienestar, justicia, equidad... Aceptémoslo. Eso jamás se verá bajo ningún gobierno humana. Cuanto más, veremos países con mejoras económicas, como algunos (pocos) europeos, pero nada más.

El gobierno teocrático de Dios se distingue por la paz, justicia, rectitud, santidad, bienestar, armonía...
En La Escritura la paz es evidencia del gobierno de Dios de manera plena: individuo, social, humanidad, planeta, flora, fauna... No hay en él dolor, ni quebranto ni sufrimiento, ni tristeza, angustia, ansiedad, preocupación, enfermedades, muerte, hambre, injusticia, explotación, abuso, pecado, llanto, depresión...

Paz, es el distintivo del gobierno de este representante de Dios, prometido por él por medio de Jacob. Como promesa es también profecía que se cumplirá como todas las hechas hace siglos.
Todo gobierno humano, con sistemas cuales sean, han demostrado su falibilidad y corrupción, iniquidad y abuso de los más poderosos contra los débiles, huérfanos, pobres, desvalidos y vulnerables.

Contrastan, como manifestación de estilo de gobernar, el del Mesías prometido, contra los estilos de este mundo a lo largo de toda su historia.

¿Por qué en cada elección en todo el mundo donde se eligen gobernantes los ciudadanos siguen albergando esperanza de un mejor gobierno? ¡Porque Dios nos diseñó para seguir a un líder justo, recto equitativo, santo, íntegro! Y tal gobernante no es de este mundo. ¡El mundo nos lo echa en cara con cada gobernante elegido o impuesto!

¿Cómo no anhelar pedirle al Señor «Venga tu reino»? Y con ello pedimos «¡venga tu Rey!»
El Mesías prometido ha venido, ha traído el reino de los cielos a nuestras dimensiones y toda categoría humana habrá de ser rendida ante él y su gobierno, de naturaleza espiritual ya a comenzado, y en su segunda venida lo implantará en toda esfera humana, incluyendo las que hoy definimos como políticas, sociales, financieras, comerciales...

5. PROFECÍA DE ADORACIÓN GLOBAL
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No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos (Génesis 49:10)
Desde aquí, Génesis, ya vemos la culminación de Apocalipsis 7:, donde todas las etnias adoran al cordero que fue inmolado.
«...Y A ÉL SE CONGREGARÁN LOS PUEBLOS»
Abram es cambiado de nombre por el Señor, quien lo «bautiza» con un nuevo nombre, «Abraham», padre de pueblos o naciones. Y aquí, Jacob reitera la promesa de Dios a su abuelo, de quien descenderá la bendición de Dios al mundo, al darle, al prometido, la bendición de Abraham, de ser adorado por todos los pueblos de la tierra.

Apocalipsis 7 (y otros pasajes de La Escritura) describen a todas las etnias adorando al Mesías de Dios. No habrá etnia no incluida en la adoración al gobernante de Dios. Jesús, el Mesías, es el Rey de reyes y Señor de Señores esperado, cuya expectación de su venida y reinado es avivada por los gobernantes de hoy.

Su gobierno será de dignificación de todo ser humano. Si bien hemos tenido sistemas de gobierno y filosofías de partidos discriminantes, como quienes proclaman una supremacía racial, lo cierto es que ante los ojos del Señor todo ser humano es creación suya y digna de respeto.

No hay ninguna supremacía de una etnia hacia, aun cuando hoy tengamos asesinatos de personas de raza negra a manos de policías blancos, o exterminio de personas nativas a manos de otros connacionales.

El gobernante de Dios será mundial, será la bendición de Dios a todo ser humano sin discriminar a nadie por su piel, edad, sexo, género u otro motivo.

Todos los pueblos lo adorarán, porque él es la razón de la vida, la bendición de ellos, no ellos la bendición de él.

Dios creó todo el universo para él. En todo caso, ellos son la ofrenda del Padre al hijo, quien le dará al Padre el gobierno también, a semejanza de David, quien no se proclamaba a sí mismo como rey de Israel, sino a Dios como rey de su nación y de todo el mundo.

CRISTO ES SILOH, EL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES PROMETIDO DESDE EL INICIO DE LA HUMANIDAD. ÉL ES EL CUMPLIMIENTO DE TODA PROMESA, NO LA ETNIA JUDÍA. CRISTO ES EL CENTRO DE TODO, ÉL ES LA BENDICIÓN DE DIOS AL MUNDO, EL ADORADO DE LAS NACIONES.
 Atando a la vid su pollino, Y a la cepa el hijo de su asna, Lavó en el vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto. 12 Sus ojos, rojos del vino, Y sus dientes blancos de la leche.Génesis 49:11
Por último, en la profecía tenemos a la vid. De ella diremos:

1. VID COMO SÍMBOLO PROFÉTICO.  Cristo dijo «YO SOY LA VID VERDADERA» (Juan 15:1). Él es el pueblo de Dios. Nosotros somos profecía cumplida, porque la vid es símbolo de un pueblo, y Cristo, la vid verdadera, es el pueblo de Dios. ¿Cómo lo sabemos? Por la revelación apostólica: Somos de Dios en Cristo.

En los profetas (cfr Isaías 5), la vid es símbolo del pueblo israelita. Dios hizo mucho por su vid: preparó el terreno, sembró semillas escogidas, plantó en medio un lagar, la protegió con bardas... y las semillas no dieron el fruto de justicia, sino todo lo inesperado, explotación del hombre por el hombre, adulterio, robo, mentira, fraude, asesinatos... todo un mundo de corrupción.
Llevar al exilio a esa malvada vid fue la respuesta del Señor. Sin embargo, la vid, el pueblo israelita, no era «la vid verdadera». Quien sí lo era (y lo sigue siendo) es Jesús, quien dijo: «Yo soy la vid verdadera» y todo miembro unido a él, es del Señor, es parte del pueblo de Dios.
Cristo mismo, en su persona, es «el pueblo de Dios». En él se es «familia de Dios», que vive en armonía, como vimos al principio.

Más símbolos representan al Señor Jesús, como templo, luz, senda o camino... pero como pueblo pocos lo integran a su fe, aun cuando es clara la declaración apostólica de quiénes somos «en Cristo», entre ellos, nuevo pueblo, nueva humanidad, nación santa, pueblo adquirido por Dios...
Una interpretación insostenible es la de centrar en las profecías al pueblo israelita y considerarlo el centro de las profecías del Antiguo Testamento, cuando todo el Nuevo Testamento, al interpretar el Antiguo, extrae textos, uno tras otro, para afirmar, en los evangelios: «para que se cumpliera como está escrito», adjudicándolos al Señor Jesús, el Mesías cristiano.
Y con respecto a las epístolas, Pablo dice que el Israel de Dios es la descendencia de Abraham por la fe (en Gálatas) y en Efesios, que Dios unió a las etnias (judíos y gentiles) y de ambos hizo la nueva humanidad...
Pedro dice que somos «nación santa...» En cristo todos somos nueva criatura. El centro de las profecías es Cristo.
Más contundente aún, lo es Pablo en 2 Corintios 1:20: «...porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios», cuya interpretación, obvia, es que Cristo, no la etnia israelita o judía, es el centro de toda promesa.
Dicho de otra manera, Cristo es el «sí» y el «amén» para toda profecía, el cumplimiento de los propósitos de Dios.  
Por eso, unidos a la vid, al pueblo de Dios, no podemos hacer nada separados de él, ni de su pueblo. Somos uno en Cristo.
2. VIDA DE PLENITUD. Otra faceta de la vid, con sus descripciones aquí es la plenitud que representa, además de la dicha y gozo derivados de su producción.
Vida nueva, vida plena, vida abundante. Pero mejor veámoslo en palabras del mismo Señor Jesús, la vid de Dios.
«Si alguno tiene sed, venga a mí y beba, y como dice La Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva».
Juan 10:7-18:  Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. 8 Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. 9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. 10 El ladrón no viene sino para hurtar y matarme  y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. 11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. 12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. 13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. 14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, 15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. 16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. 17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. 18 Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. 

domingo, 16 de febrero de 2014

Sermón del Monte


Preliminares
¿Qué es un sermón?
Nehemías 8:8
¿Por qué predicar todo el sermón a la vez?
Porque el significado está en el resumen general y el significado de la partes se deriva del propósito general del unidad del sentido. Si no se entiende el propósito general no se entiende las partes.

Sermón del  monte
Algunos dicen que este sermón era una colección de los sermones de Jesús. Otros dicen que fue un solo sermón.

Mateo lo ubica en el principio de su evangelio.

Unos lo llaman el “manifiesto de Jesús”, es decir, la esencia de lo que Jesús quiso que sus discípulos hicieran y pensaran en la vida. Esto nos conduce a la pregunta, ¿Qué significa ser un discípulo de Jesús?

John Stott llamó su libro sobre el Sermón del Monte, Contracultura Cristiana porque que los discípulos y los valores del reino son distintos a los valores del mundo. Lo que es la política de este mundo no puede ser igual a la del reino de Dios. Lo que es de éxito en el mundo, no puede ser lo mismo que el éxito en el reino de Dios.

Audiencia
¿A quién esta dirigido el sermón? El consenso es que este sermón esta escrito a los discípulos de Jesús, es decir, a los seguidores de Jesús.

Bosquejo:
Bienaventuranzas 5:3-14
El propósito de Jesús: establecer la ley y los profetas 5:15-20
Sobre el odio 5:21-26
Sobre el adulterio 5:27-32
Juramento falso 5:33-37
Sobre la venganza 5:38-42
Sobre el amor 5:43-48

La práctica de justicia 6:1
            Ofrendas 6:2-4
            Oración 6:5-15
            Ayuno 6:16-18
La meta de la vida 6: 19-34
           
No juzgar a otros 7:1-6
La oración recibirá respuesta 7:7-12
2 puertas y 2 caminos 7:13-14
Cómo reconocer falsos profetas 7:15-23
Dos cimientos 7:24-27

La reacción de la gente: “Uno que tiene autoridad” 7:28-29

Exposición
Bienaventuranzas 5:3-14
Jesús anuncia que la promesa a Abraham está cumplida. La bendición es para sus seguidores. La promesa no era sólo para los judíos, sino para todas la familias de la tierra (Génesis 12:1-3). Jesús está poniéndose en el lugar de Dios cuando le habló a Abraham. Dios mismo está hablando.  Jesus dice: “Bienaventurado” o bendecido.

¿A quiénes bendice Jesús?

  1. Pobres en espíritu  
  2. Los que lloran, 
  3. humildes 
  4. desean justicia
  5. misericordiosos
  6. los de limpio corazón
  7. pacificadores
  8. los que por causa de Jesús son:
    1. perseguidos
    2. insultados
Son 8 las bienaventuranzas. El noveno es una réplica del octavo.

En las bienaventuranzas Jesús define su destinatarios. ¿A quiénes indica las bienaventuranzas como la audiencia?

Jesús repite la acción de bendecir a su pueblo como Dios lo hizo con Abraham (Génesis 12:1-3).

Jesús bendice a los comprometidos (los discípulos o cristianos) con Él y su misión hasta la muerte.  Está explicando su compromiso con su pueblo.

Jesús no está hablando de una recompensa en la tierra, sino en el reino de los cielos. Hebreos da la misma idea:
Y todos éstos, habiendo obtenido aprobación por su fe, no recibieron la promesa, porque Dios había provisto algo mejor para nosotros, a fin de que ellos no fueran hechos perfectos, sin nosotros.” Hebreos 11:13-14 y 39-40
No está hablando de los que están comprometidos con la prosperidad, arrogantes o con una vida egocéntrica. Jesús se comprometió con nosotros hasta la muerte y pide lo mismo de sus seguidores.

Primera llamada: ¿Estamos comprometidos con Jesús y su misión?

El propósito de Jesús: establecer la ley y los profetas Mateo 5:15-20
Sobre el odio 5:21-26
Sobre el adulterio 5:27-32
Juramento falso 5:33-37
Sobre la venganza 5:38-42
Sobre el amor 5: 43-48

Esta sección deja en claro que las exigencias de Jesús no se limitan a la conducta. Hablan sobre lo que pensamos más que de lo que hacemos. Jesús hace la ley más exigente. No podemos decir que “no hice nada” cuando lo pensamos en nuestras corazones.

Segunda llamada: Confesar tus pecados

La práctica de la justicia 6:1
            Ofrendas 6:2-4
            Oración 6:5-15
            Ayuno 6:16-18

Inicia este inciso con la frase: “Cuídense de practicar su justicia delante de los hombres”. Nuestro audiencia siempre es uno: Dios. El gran peligro es de hacer nuestra “justicia” para ser vista por los hombres porque si lo hacemos, ya tenemos nuestra recompensa.

Luego incluye tres aspectos de como practicar la justicia: ofrendas, oraciones y ayunos.

Oración: Jesús enseña a sus discípulos cómo orar
En la primer parte de la oración “Padre nuestro que estás en el cielo” Jesús aclara nuestra actitud ante el Padre. Hacemos oración cuando nos postramos ante el Señor o cuando somos dependientes de Él, las cuales son señales de sumisión. Un reconocimiento de que Él es soberano. No podemos orar (hacer peticiones) con arrogancia. No tenemos derecho de hacer demandas a Dios.

La primera petición: “santificado sea tu nombre” es una expresión de que la oración es una manera de mantener el nombre (o la fama de Dios) en alta estima. Evitamos exaltarnos a nosotros mismos. Si nos exaltamos durante la oración estamos negando la base (¿cual base?) que Jesús expone como nuestra entrada a Dios.

La segunda petición de la oración es “venga tu reino”. Esta petición muestra que el propósito de la oración es de extender la soberanía de Dios. No podemos competir con Dios para tener nuestros propios reinos.

La tercera petición es “hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo”. Esto significa que reconocemos que Dios es el soberano absoluto que no tiene rival ni competencia. Nuestras peticiones no pueden estar contra su voluntad. Toda nuestra peticiones son condicionadas a estar de acuerdo con la voluntad de Dios.

Después de que nos hemos sometido a la voluntad y soberanía de Dios podemos hacer peticiones para la necesidades de nuestra vida y pedir perdón por nuestras ofensas. Vale la pena mencionar que el perdón de nuestras ofensas es condicionado por nuestro perdón hacia las demás personas. Otra vez debemos ser humildes.

Tercera llamada: ¿A quién estamos sirviendo?

La meta de la vida Mateo 6:19-34
Hay muchos afanes o preocupaciones que nos consumen. Entre nuestras preocupaciones por lo general está la acumulación de tesoros en la tierra. Jesús nos recuerda que los bienes son temporales, mientras que los tesoros espirituales son eternos. No somos ni podemos ser materialistas.

Jesús no se preocupa por nuestros bienes, sino el hecho de que no podemos servir a dos señores (6:24). El centro de nuestra visión tiene que ser un solo punto, de lo contrario nuestra visión de la vida será borrosa.
La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande será la oscuridad! (Mateo 6:22-23).

Por esta razón, Jesús dice que no debemos preocuparnos por la vida. Las aves del cielo no se preocupan por nada. Sin embargo, Dios les da de comer todos los días. Los seguidores de Jesús son mucho más importantes para Dios que las aves. La ropa tampoco debe ser motivo de preocupación. Si Dios puede vestir a las flores, lo puede hacer con nosotros también. Y nosotros somos temporales como las flores. Los gentiles (o incrédulos) se preocupan por estas cosas.

¿Qué nos debe preocupar?
La respuesta de Jesús es: El Reino de Dios y su justicia. Esto es lo más importante en la vida. Lo demás es secundario, y va a ser provisto por el Padre. No debemos estar preocupados por el día de mañana, sino  concentrarnos en el Reino hoy.

Cuarta llamada: ¿Para qué estas viviendo?
           
Juicios 7:1-27
Toda la vida está llena de elecciones. ¿Qué ropa vamos a vestir? ¿Dónde vamos a vivir? ¿Cuál va a ser nuestra vocación? ¿Con quien nos vamos a casar? Esta última sección del sermón son comentarios de Jesús para que en estas elecciones seamos sabios y hagamos elecciones de acuerdo con los valores del Reino de los Cielos.

No juzguen 7:1-6
Debemos cuidarnos de no evaluar a otros como malos, porque todos somos iguales. Más bien debemos cuidar nuestra propia persona.

La oración recibirá respuesta 7:7-12
Jesús indica que Dios contesta nuestras oraciones. No debemos andar temerosos de no tener suficiente, porque nuestro Padre nos cuida. Por eso podemos ser generosos con las demás personas.

Por eso, todo cuanto quieran que los hombres les hagan, así también hagan ustedes con ellos, porque ésta es la Ley y los Profetas (Mateo 7:12).

La regla de oro se basa en la generosidad de nuestro Padre. En otras palabras, cuando no somos generosos estamos negando la bondad de nuestro Padre.

2 puertas y 2 caminos 7:13-14
Tenemos que elegir entre seguirlo a él o perdernos en las preocupaciones de la vida.

Cómo reconocer falsos profetas 7:15-23
Jesús nos da un criterio para filtrar y darnos cuenta quienes no son del reino. Él sabía que habrá muchos falsos profetas que nos van a prometer cosas de esta vida para desviarnos de Su camino, pero los resultados serán temporales y pueden desviar nuestra vista del Reino.

No todos los que hablan en el nombre del Señor son sus discípulos.
No todo el que Me dice: ‘Señor, Señor,’ entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos. Muchos Me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos muchos milagros?’ Entonces les declararé: ‘Jamás los conocí; apartense de Mi, los que practican la iniquidad’ (Mateo 7:21-23).

Dos cimientos 7:24-27
Hay dos maneras de construir una casa. Una en la arena y otra sobre la roca. Una sobre el reino de Dios y otra sobre el “materialismo”. Una está destinada a la destrucción y la otra perdura para siempre. Jesús exige un compromiso total. Si uno no se compromete con Jesús, no es su discípulo, o en otras palabras no es cristiano.

La reacción de la gente: “Uno que tiene autoridad” 7:28-29
La reacción esperada al sermón consistía en reconocer que Jesús tenía autoridad cuando hablaba. Esta conclusión se repite en Mateo 28:16, cuando Jesús asevera que “toda autoridad en los cielos en la tierra me ha sido dada”.

Quinta llamada: ¿Dónde estás construyendo tu vida?

Bibliografía:
1.     Guillermo Hendricksen, El evangelio según Mateo, SLC.
2.     R. C. H. Lenski, The Interpretation of St. Matthew´s Gospel, Augsburg.
3.     John R. W Stott, El sermón del monte, Certeza.

jueves, 15 de noviembre de 2012

El Señor es mi pastor: Salmo 23


El Señor es mi pastor: Salmo 23

¿Qué nos enseña el Salmo 23 acerca de Jesús?

Esta diferente manera de leer el Antiguo Testamento no nos debe parecer extraña. Jesús dijo que el Antiguo Testamento es Revelacion y Escritura acerca de Él.

Lucas 24:45-47
Después Jesús les dijo: “Esto es lo que Yo les decía cuando todavía estaba con ustedes: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre Mí está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos.”

Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: “Así está escrito, que el Cristo padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día; y que en Su nombre se predicará el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones,

Pablo también indica que las promesas de las Escrituras se cumple en Jesús: 
Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios (2 Corintios 1:20 NVI).


No son promesas que podamos aplicar directamente a nosotros, 
Porque hay un solo Dios, y también un solo Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre” (1 Timoteo 2:5). 
Para poder entender las Escrituras, tenemos que entender primero lo que significaban para Jesús.

El Señor es mi pastor
Salmo 23:
El Señor es mi pastor, Nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; Junto a aguas de reposo me conduce. El restaura mi alma; Me guía por senderos de justicia. Por amor de Su nombre. Aunque pase por el valle de sombra de muerteNo temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infunden aliento. Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; Has ungido mi cabeza con aceite; Mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa del Señor moraré por largos días (Salmo 23:1-6).

Todos hemos leído este Salmo para consolación en momentos difíciles de la vida. Sin embargo, vemos el sentido pleno del Salmo cuando lo vemos al luz de la vida de Jesús.

Jesús
Este Salmo es considerado un Salmo mesiánico junto con los Salmos 22 y 24. Los tres salmos hablan de Cristo. La razón por la que este Salmo está en las Escrituras es por lo que dice acerca de Jesús.

El Salmo describe tres etapas. Primero, cómo Jesús fue protegido y guiado por Dios. Segundo, como Jesús enfrenta el sufrimiento en la cruz. Y finalmente como Jesús ve la victoria.

Jesús es guiado por el pastor
El Señor es mi pastor,Nada me faltará.En lugares de verdes pastos me hace descansar; Junto a aguas de reposo me conduce. El restaura mi alma; Me guía por senderos de justicia Por amor de Su nombre (Salmo 23:1-3).

La presencia de Señor en la vida de Jesús.
Primero, Jesús reconoce que el Padre es su Pastor. No tiene que temer a las carencias en la vida. Todo lo que tenga o  necesite es provisto por su Pastor.

Es igual con la oveja, no va a ninguna parte si el pastor no lo lleva. No come lo que el pastor no le da. Así era la relación de Jesús con su padre y asi debe ser la nuestra con nuestro Pastor Jesús.

Observa como Jesús es pastoreado por su pastor, el Padre:
Juan 5:19
Por eso Jesús les decía: “En verdad les digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre , eso también hace el Hijo de igual manera.

Juan 5:30 
“Yo no puedo hacer nada por iniciativa Mía; como oigo, juzgo, y Mi juicio es justo porque no busco Mi voluntad, sino la voluntad del que Me envió.

Juan 8:28
Por eso Jesús les dijo: “Cuando ustedes levanten al Hijo del Hombre, entonces sabrán que Yo soy y que no hago nada por Mi cuenta, sino que hablo estas cosas como el Padre Me enseñó.


Las pruebas y la muerte
Su vida también tuvo luchas y pruebas tremendas que acabaron en Su muerte. Pero Jesús pudo enfrentar la muerte, sabiendo que estaba al cuidado de su Pastor. Sabía que el resultado final iba a ser su victoria. No huyó de los problemas, las derrotas, ni la muerte porque sabía que su Pastor lo cuidaba. 
Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigoTu vara y Tu cayado me infunden aliento (Salmo 23:4).


Jesús sabía que aunque era el Hijo de Dios, no iba a tener una vida llena de prosperidad, éxito y muchas comodidades. Entendia, mas bien,  que su vida iba a ser difícil, con mucha oposición, pero que su Pastor le ayudaría en toda situación. Nosotros no somos mejores que Jesús.

Mateo 10:24-25
El discípulo no es superior a su maestro, ni el siervo superior a su amo. Basta con que el discípulo sea como su maestro, y el siervo como su amo. Si al jefe de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡cuánto más a los de su familia!


Si ustedes fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no son del mundo, sino que Yo los escogí de entre el mundo, por eso el mundo los odia.

Yo les he dado Tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo.
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Nosotros tenemos la misma relación con el mundo que tenía Jesús. Debemos esperar que nos odien por las mismas razones que odiaron a Jesús. Necesitamos la protección de un pastor como lo tuvo Jesús.

La victoria
Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días (Salmo 23:5-6).

Cuando leí esta parte del Salmo me di cuenta que no estaba hablando de mí porque sabía que Dios no mi iba a prepara un banquete para mí. El banquete es para Jesús. Nosotros vamos a estar ahí, pero la fiesta es de Él. Celebraremos Su victoria, pero estamos invitados a participar en la cena de victoria. Vamos a estar ahí en la cena en presencia de nuestros enemigos, pero Jesús es el invitado de honor.

El gran banquete final es las bodas del Cordero. Es la celebración de la victoria de Jesús, reunido con su novia, la iglesia.
Apocalipsis 19:6-9
Después oí voces como el rumor de una inmensa multitud, como el estruendo de una catarata y como el retumbar de potentes truenos, que exclamaban:
«¡Aleluya! Ya ha comenzado a reinar el Señor, nuestro Dios Todopoderoso.¡Alegrémonos y regocijémonos y démosle gloria! Ya ha llegado el día de las bodas del Cordero. Su novia se ha preparado, y se le ha concedido vestirse de lino fino, limpio y resplandeciente.» (El lino fino representa las acciones justas de los santos.)


El ángel me dijo: «Escribe: “¡Dichosos los que han sido convidados a la cena de las bodas del Cordero!” » Y añadió: «Estas son las palabras verdaderas de Dios.»

Conclusiones:
<!--El Salmo empieza con una relación entre una persona y el Señor. Esta persona es cuidada por el Señor quien es su pastor.
<!--En la segunda sección del Salmo, la persona esta puesta en una situación donde puede perder la vida. Pero el pastor esta comprometido en rescatarle.
<!--La tercer sección del Salmo habla de la restauración de la persona y la victoria sobre sus enemigos. Termina con esta persona en la presencia del Señor para siempre.

Esta estructura se llama un quiasmo, ABA.
A (bajo el cuidado del Señor)
B (En el valle de la sombra de muerte)
A (En la presencia del Señor)

Es paralela a la vida de Jesús.

Nosotros: El significado hoy.
La primera pregunta es ¿Quiénes son las ovejas del Señor? La respuesta es sólo los débiles y pobres; los que saben que necesitan la protección del Señor; lo enfermos y necesitados y los que no son auto-suficientes. Estos pueden acudir al Señor para que El sea su guía.

Juan 10:14-15
»Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí,  así como el Padre me conoce a mí y yo lo conozco a él, y doy mi vida por las ovejas.
Juan 10:25-30

—Ya se lo he dicho a ustedes, y no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que me acreditan,  pero ustedes no creen porque no son de mi rebaño.  Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen.  Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar. El Padre y yo somos uno.

Juan 10 nos explica que si no creemos en Jesús, no somos sus ovejas y el Salmo 23 no aplica para nosotros.


sábado, 20 de octubre de 2012

Misericordia quiero, no sacrificio


Es fácil tomar textos aislados de la Biblia y juntarlos para hacer nuestro propio argumento y terminar hablando de todo menos de lo que la Biblia dice. En otras ocasiones, como el ejemplo siguiente, si nos encontramos con un pasaje biblico y no analizamos cuáles son los textos que cita, entonces también haremos nuestro propio argumento sin respetar  la Biblia.
1 Samuel 21 y 22
Al momento de acercarnos a la Biblia, podemos verla como una serie de citas de las cuales podemos disponer para poder hacer un argumento. ¿Cuántas veces no tomamos una concordancia Bíblica y buscamos todas las palabras que tienen que ver con una determinada palabra y de ahí hacemos nuestro propio argumento para un sermón o una clase. El problema de ver la Biblia de esta manera es que nunca llegaremos a entender el mensaje de la Biblia a menos de que entendamos esto:  ¿Cual era el proposito del autor al escribir determinado libro o pasaje biblico?
En esta ocasión estaremos hablando acerca de David en el momento en que comió los panes consagrados. Pero para poder entender su importancia, tenemos que regresar al Antiguo Testamento. En Mateo 12:1-8  Jesús cita este mismo suceso para enseñarles a los fariseos que Dios busca que tengamos misericordia y que no estemos concentrados todo el tiempo en el sacrificio (Oseas 6:6).  ¿Cómo podemos ligar los pasajes de Mateo 12, Oseas 6:6 y 1 Samuel 21 respetando el argumento que nos presentó Jesús?
Analicemos primero Mateo 12:1-8. Era Sábado, la Biblia establecía que no se debía trabajar en Sábado y el pizcar espigas de trigo en Sábado era el equivalente a trabajo. Los fariseos que no se cansaban de buscarle pecado a Jesús, lo enfrentaron para cuestionarlo sobre dicho “trabajo” que estaban haciendo en tan sagrado día. Jesús, dispuesto a confrontar y discutir  su interpretación y lo que estaban haciendo, les cita a David cuando comió de los panes de la proposición, dejándolos en una situación incómoda. Si no podían explicar por qué David y sus compañeros comieron con libertad el pan, porque entonces cuestionaban la pizca de espigas en el día de reposo por parte de los discipulos. Por último Jesús les explica citando a Oseas 6:6 “Misericordia quiero y no sacrificio.”
David come panes consagrados
David temía por su vida ya que Saúl le había demostrado vez tras vez que quería matarlo. En el momento que Jonathan le confirma que Saúl- su padre- quería matarlo, éste sale huyendo y llega con el sacerdote Ahimelec que se sorprende al ver que David no estaba armado y no traía una gran escolta con él. David engaña a Ahimelec reportándole que venía en una misión secreta y pidiéndole alimento.
El único alimento que Ahimelec tenía era pan consagrado, el cual solamente le es lícito comer a los sacerdotes (Lev 24:9). Al ver que los hombres que venían con David no habían estado con mujer, accede a dárselo.  Lo interesante de esto es que no trae ninguna condenación a David ni a sus hombres.
La mentira de David trae como consecuencia la muerte de personas, pues cuando David llegó con Ahimelec, también estaba ahí Doeg, un edomita que servía a Saúl. En contraste con comer alimento consagrado, el engaño de David hacia Ahimelec si trajo consecuencias mortales, pues Ahimelec y toda su casa mueren a manos de Saul. (1 Samuel 22:16).
Oseas y los sacrificios
El profeta Oseas, como la mayoría de los profetas, no vivió un ministerio bonito. Su servicio a Dios significó una lucha por la mujer con la que se casó. La mujer de Oseas era una prostituta que disfrutaba de la vida de adulterio. Oseas se casa con ella por mandato de Dios y pasa muchos tiempos difíciles tratándola de alejar de esa vida que ella tanto disfrutaba.
Dios le dice a Oseas que así es su pueblo, Israel, que encuentra demasiado tentador regresar a adorar a los ídolos de los vecinos países, regresar a la vida de esclavitud de Egipto y dejar de vivir rectamente ante Dios. De la misma manera que Oseas rescataba a su amada de la vida que llevaba, Dios se la pasa rescatándonos a nosotros de nuestros pecados. Esta es la condición humana.
Los judíos pensaban que podían hacer lo que quisieran con tal de que hicieran sus sacrificios y holocaustos anuales, pero para Dios no era suficiente recibir los holocaustos si no tenía el corazón de su pueblo. Tanto holocausto le llegó a ser desagradable.
Conclusión
 Dios sabía que los Judíos no eran perfectos. Dios quería su corazón y que fuéran misericordiosos unos con otros. Igualmente, Dios no quiere que nosotros vivamos señalando los errores de la gente que se encuentra alrededor nuestro. No somos mejores que las personas que no asisten a la iglesia, lo único que nos diferencia de ellos es que nosotros debemos ser misericordiosos y amar a Dios por sobre todas las cosas. 

miércoles, 6 de octubre de 2010

Reseña de libro

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3 preguntas clave sobre Jesús, Murray J. Harris
¿Quién es realmente el Jesús en el que creen los cristianos? Ése que dicen murió cruelmente en una cruz y resucitó, ¿Por qué la historia se cuenta antes y después de su nacimiento? ¿Qué hay de especial la figura de Jesús que tanto atractivo tiene para el ser humano después de casi dos mil años de su nacimiento?
Ya sea que confesemos a Jesús como Hijo de Dios, que vino al mundo a salvar al mundo del pecado por medio de su muerte expiatoria y reconciliar a la creación de nuevo con Dios, o no. Siempre su personalidad nos envolverá y llenará de curiosidad, aunque sus palabras nos incomoden o alienten, nuestro corazón no permanece igual ante él.
Murray J. Harris es el autor de 3 preguntas clave sobre Jesús, que inicia así “Pocos son los que rebatirían que Jesucristo ha sido la figura más influyente de la historia mundial… No ha habido ninguna figura política cuya influencia se pueda comparar con Jesucristo”. El propósito del libro es claro, las personas que intentan desacreditar al cristianismo centran su ataque en la figura de Jesús, el cuestionamiento es triple: Jesús no existió, Jesús no resucitó de entre los muertos y Jesús no es Dios. Por lo tanto, la mejor forma de abordar esas acusaciones es presentarlas a manera de preguntas ¡y darles respuesta!, justamente lo que Harris hace en este libro organizado en tres capítulos:
1) ¿Existió Jesús?
2) ¿Resucitó Jesús de entre los muertos?
3) ¿Es Jesús Dios?
Capítulo 1 ¿Existió Jesús?
Sabemos a cerca de Jesús por medio de los evangelios, los textos que los primeros cristianos escribieron acerca de la vida de Jesús: Marcos, Mateo, Lucas y Juan, pero el problema (aparente) es que esos textos fueron escritos por seguidores suyos, ¿Qué tal si nos están engañando? ¿Existen otros testimonios contemporáneos fuera de las fuentes cristianas que nos digan que Jesús existió? La respuesta de Harris es sí, ¡y no sólo eso! Este primer capítulo se dedica a mencionarlos. Entre éstos destacan los romanos Talus, Plimio el Joven, Tácito y Suetonio, por medio de estas fuentes “no cristianas” podemos saber que:
· Jesús fue juzgado por el procurador de Judea y que lo condenó a pena capital,
· Jesús fue crucificado cuando Pilato era procurador de Judea. Por lo que se desprende que Jesús vivió en el siglo I.
· Cuando Jesús fue crucificado hubo oscuridad sobrenatural
· Jesús atrajo a un número de seguidores
· Sus seguidores se llamaron cristianos en honor a su líder
· Jesús fue el fundador de una secta que salió del judaísmo
· Ochenta años después de su muerte, los cristianos de Ponto y Bitinia solían dirigirse a Jesús como a una deidad.
Todas y cada una de estas conclusiones son sacadas a raíz de la consulta de fuentes enteramente “no cristianas” que confirman lo escrito de Jesús en los evangelios, por lo tanto, la respuesta a la pregunta: ¿Existió Jesús? Es un rotundo ¡sí!
Capítulo 2 ¿Resucitó Jesús de entre los muertos?
Este capítulo está organizado como si representara una discusión donde se debatirá la preposición “Jesucristo no resucitó de los muertos”, por un lado está el grupo que defenderá la preposición, integrado por Philip Carter, Janice Miller y Eugene Sanderson; por otra parte se encuentran Alice Jonson, Daryl Hildebrandt y Susan Adams, a favor de la negación de la preposición, es decir, defendiendo que Jesús sí resucitó de los muertos.
Entre los argumentos que sostienen la preposición anterior, el primero afirma que Jesús se desmayó en la cruz, las personas pensaron que murió, pero una vez en la fría tumba revivió, se escapó y se les apareció a sus discípulos. El segundo dice que el cuerpo fue robado y que las apariciones que vieron los discípulos fueron fenómenos psicológicos. El tercero expresa, el sudario de Turín es falso.
Las respuestas del grupo que niega la preposición y argumenta a favor de la resurrección de Jesús el lector puede consultarlas en el resto del capítulo, en donde concluyen que “si se evalúan las evidencias históricas relevantes con una mente abierta uno llega, inevitablemente, a la conclusión de que el sepulcro de Jesús estaba vacío el tercer día después de su crucifixión, y que Jesús se apareció a diversas personas después de su muerte en una forma física reconocible”.
Capítulo 3 ¿Es Jesús Dios?
Una vez llegado al último capítulo Harris confronta al lector con la evidencia, después de responder afirmativamente las dos anteriores preguntas, el lector se ve obligado a decidir acerca de Jesús. ¿Es realmente Jesús Dios? Para enfrentar a esta pregunta hay que analizar si Jesús cumple tres elementos fundamentales: 1) disfrutar de un estatus divino, 2) realiza funciones exclusivamente de Dios y 3) si las personas le llama Dios.
Cuando aborda el primer elemento, su estatus divino, lo aborda desde dos puntos diferentes, el estatus divino que Jesús mismo se atribuyó y la gente le reconoció en relación al Padre, así tenemos que Jesús posee los atributos de Divinos, Jesús existe eternamente, Jesús es igual en Dignidad, Jesús es universalmente supremo, Jesús es la revelación perfecta de Dios y Jesús es la representación de la deidad. En relación a los seres humanos, Jesús recibe la alabanza y adoración, Jesús recibe oraciones, Jesús es el objeto de la fe que salva, Jesús es la fuente de bendición junto con Dios y Jesús es el objeto de las doxologías.
En el punto dos señala que las funciones divinas que Jesús desempeñan están en relación con el Universo: Jesús es el Creador, Jesús es el sustentador; en relación con los seres humanos: Jesús enseñó y sanó con autoridad, Jesús dio el Espíritu, Jesús resucitó de los muertos, Jesús perdona pecados, Jesús da salvación o vida eterna, Jesús juzga; en relación con Yahveh, Jesús tiene el mismo estatus y funciones de Dios: carácter, santidad, recibe la adoración de Yahveh, la obra creadora de Yahveh, la salvación de Yahveh, el juicio de Yahveh y el triunfo de Yahveh.
Finalmente, al tratar el último punto Harris deja una larga cita de pasajes del Nuevo Testamento en donde Jesús recibe el nombre de Dios.
El libro termina con un breve epílogo con un resumen de las respuestas proporcionadas en su libro y con un apéndice en donde hace una propuesta para armonizar los pasajes de la Resurrección.
No podemos dejar de mencionar que este libro es básico en la biblioteca personal porque proporciona respuestas bíblicas argumentadas que nos ayudan a comprender la figura histórica de Jesús. La obra tiene dos grandes ventajas, lenguaje y estructura sencilla, que permiten un acercamiento y lectura fluida. Definitivamente, 3 preguntas clave sobre Jesús es un libro que hay que leer.