Mostrando las entradas con la etiqueta idólo de prosperidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta idólo de prosperidad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de enero de 2008

Pablo y los que se claven en la prosperidad

Siempre ha habido Cristianos que se han visto la fe cristiana como un medio de "tener una vida mejor". Han venido a Cristo por los "beneficios" de ser ricos materialmente. Hoy este modo de pensar ha infectado a muchos por culpa del "Evangelio de Prosperidad". Esto hace urgente que regresamos a la lectura del Nuevo Testamento para ver si esto es la perspectiva de los Apostoles originales o si nada más es onda de los "superapostoles" de hoy. Pablo menciona a los "superapostoles" (2 Corintios 12:5 y 11 el contexto es 2 Corintios 10-12) en este contexto también. Aparentemente Pablo no estaba "a la altura" de estos hombre que eran mejores oradores y mejores pagados (prosperos). ¿Tenemos la idea de que una persona con más recursos sea mejor en su ministerio que uno que es pobre?

El ejemplo de Pablo también debe ayudarnos a entender o definir bien la "vida abundante" a que hablaba Jesús en Juan 10:10. Obviamente Pablo consideraba que tenía que haber recibido una vida abundante (Romanos 5:17) en que podía participar en la misión de Jesús. Dice él que todo lo de más es perdició (Filipenses 3:3-8). Riquezas, poder, educación, cultura, todo lo que tenía era insignificante ya que tenía a Jesús. Esto era para él toda la abundancia que necesitaba. Todo lo demás era vanidad.

Pablo también vio que los que se enfocaban en las necesidades de este mundo, su riqueza y su fama estaban serviendo a otro dios. Esto les hacía enemigos de la cruz de Cristo. Él decribía a estas personas como enemigos del evangelio de Jesús, porqué a sólo pensar en lo terrenal se estaban olvidando de la esperanza que tenemos cuando Jesús transformara nuestro cuerpo a ser como lo suyo.


Hermanos, sigan todos mi ejemplo, y fíjense en los que se comportan conforme al
modelo que les hemos dado. Como les he dicho a menudo, y ahora lo repito hasta
con lágrimas, muchos se comportan como enemigos de la cruz de Cristo. Su destino es la destrucción, adoran al dios de sus propios deseos* y se enorgullecen de lo que es su vergüenza. Sólo piensan en lo terrenal. En cambio, nosotros somos
ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor
Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas (Php 3:17-21 NVI).

La segunda cosa que me llama la atención en este pasaje es la frase "adoran al dios de sus propios deseos". Ciertamente esto es la mejor descripción de la cultura actual. Cada quien esta adorando a sus propios deseos. Esto es como nos educamos, como nos casamos, como escojemos nuestra iglesia, entre muchas otras cosas. No debemos tener obigaciones, sólo pasiones.

Esta cultura de la pasión se ilustra en todos ambitos de la vida. Hace tiempo escuche una teleconferencia en el ITESM de Ernesto Sábato. Le preguntaron los universitarios, ¿Qué debemos estudiar? Él contesto, "lo que te pasiona, esto es lo que debes estudiar". Nuestras pasiones deben dominarnos. Pablo esta deciendonos que no debemos estar viviendo por el motor de nuestras pasiones. Necesitamos asirnos a Cristo de tal forma no estamos motivado sólo por las emociones de nuestra carne, no sólo de las cosas que nos benefician. Tenemos que ver nuestra vida desde la perspectiva de Jesús, quien "no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, ..." (Filipenses 2:6-7). No debemos tener motivaciones sólo de auto beneficio. Tenemos que seguir el ejemplo de Cristo. Esto niega cualquier doctrina de prosperidad.

viernes, 21 de diciembre de 2007

La incarnación

Anoche fuimos a una posada. Interesantes fiestas. Recordamos la incarnación de Jesús leyendo Filipenses 2:6-11:

Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza* Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza* de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
(Php 2:6-11 NVI)
Ciertamente esto es increible.

Pero Pablo estaba escribiendo esto para que nosotros tuvieramos la misma actitud que tuvó Jesús. Es decir de no andar pensando en nosotros mismos. Si sólo pensamos en nosotros mismos el resultado es plieto y competencia. Pablo nos invita a vivir para otros como Jesús que vivió y murió por nosotros. Esto es el opuesto de andar pensando en nuestra prospsperidad, en nuestra exito y en nuestra felicidad. Tenemos que dejar de leer la Biblia egocentricamente y leerlo para estar centrado en Jesús.

Otra expresión bíblica de nuestra relación con Jesús viene en Gálatas 2:19-20:

Yo, por mi parte, mediante la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios. He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí. (Gal 2:19-20 NVI)
Así como Jesús dio su vida por mi tengo la obligación de vivir su vida. Lo que vivo en el cuerpo tengo que vivir como si fuera su vida. Obviamente esto significa que tengo que vaciarme de sólo vivir para mi mismo. Tengo que hacer un vida de auto-sacrificio para cumplir la misión de Jesús. Si sólo vivo para mi "prosperidad" estoy negando el propósito de la vida de Jesús. Estoy negando mi identidad como cristiano. No estamos aquí en la vida cristiana para tener una vida más facil. Estamos viviendo para "presentar nuestros cuerpos como un sacrificio vivo" (Romanos 12:1).

Dejense de vivir su vida. Empieza a vivir la vida de Jesús. Toma bien su identidad como cristiano.