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lunes, 5 de enero de 2015

Recibir a Cristo

Recibir a Cristo

Muchas veces escuchamos la frase: “recibir a Cristo”.  Generalmente se usa para indicar una conversión. Por ejemplo: “recibí a Cristo en mi corazón”.  Se repite este frase muchas veces, pero no con las implicaciones. En este artículo quiero hablar de unas acciones que están asociadas con este concepto en algunos pasajes del Nuevo Testamento. ¿Qué significa? ¿Qué implicaciones tiene? ¿Qué responsabilidades vienen con recibir a Jesús?

En los pasajes asociados con el “recibir”, hay otros tres verbos/acciones que corren juntos: recibir, vino, creer y ir.

Primer pasaje:
En el evangelio de Juan dice: A lo Suyo vino, y los Suyos no Lo recibieron. Pero a todos los que Lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en Su nombre, que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios (Juan 1:11-13).

Ve que Jesus “vino”, fue “recibido” (o no recibido), y el recibir implica “cree en Su nombre”. Este texto también excluye la posibilidad de que la salvación sea por la voluntad (decisión) humana.
 
Segundo pasaje:
Jesús fue enviado por el Padre a este mundo con la misión de salvar los Suyos. Cuando llamó a sus discípulos era para que ellos también participaran en la misión. El discipulado era para prepararles en la misión.  El entrenamiento incluía viajes de “misión” para anunciar el Reino de Dios. Las instrucciones para estas “misiones” nos dan mucha luz de como realizar la misión de Jesús.  Estas instrucciones se encuentran en los evangelios sinópticos, es decir Mateo, Marcos y Lucas.

    Entonces Jesús llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles     autoridad sobre los espíritus inmundos; y les ordenó que no llevaran nada para el     camino, sino sólo un bordón; ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinto; sino calzados con     sandalias. “No lleven dos túnicas,” les dijo. Y añadió: “Dondequiera que entren en una     casa, quédense en ella hasta que salgan de la población. En cualquier lugar que no     los reciban ni los escuchen, al salir de allí, sacúdanse el polvo de la planta de los pies     en testimonio contra ellos (Marcos 6:7-11 NBLH).

Jesús instruyó a sus discípulos de no llevar nada con ellos cuando fueron a la misión y que debían quedarse en la casa de los que les “recibieron” hasta que salieran del pueblito.

Es claro que Jesús tenía en mente que la recepción que iban a recibir sus discípulos incluía el cuidado de su bienestar (ropa, dinero, alimento) porque Jesús no les enviaba con su sostén económico. Iban como pobres. Si el evangelio iba a tener éxito, la gente que los recibía tenía que darles sostén económico para la propagación del evangelio. Jesús tampoco fue enviado a este mundo con un sostén económico.

Tercer pasaje:
En el evangelio de Juan, Jesús dice a sus discípulos:
“Paz a ustedes como el Padre me ha enviado, así también yo les envío” (Juan 20:21). 
Jesús encargó a sus discípulos a continuar con Su misión. No termina la misión de Jesús con la cruz, resurrección y ascensión, sino con la participación de sus seguidores en la misión.


Cuarto pasaje:
Ahora vemos a la palabra “recibir” en 2 y 3 de Juan.  Aquí tenemos indicaciones para los que están en la misión de Jesus, a los que están predicando. 

Primero hay que entender que las iglesias, a las que estaba escribiendo Juan, no eran denominaciones. Eran iglesias locales que no tenían otra afiliación. Hoy, el denominacionalismo limita el apoyo económico que reciben los cristianos en misión. Esta es una división falsa del cuerpo de Cristo.

Tengan ustedes cuidado para que no pierdan lo que hemos logrado, sino que reciban     abundante recompensa. Todo el que se desvía y no permanece en la enseñanza     (doctrina) de Cristo, no tiene a Dios. El que permanece en la enseñanza tiene tanto al     Padre como al Hijo. Si alguien viene a ustedes y no trae esta enseñanza (doctrina), no lo reciban en casa, ni lo saluden, pues el que lo saluda participa en sus malas obras.     (2 Juan 1:8-11 NBLH)

Esta carta responde a un problema pastoral importante. En la iglesia primitiva había personas que salieron a predicar el evangelio. Pero no todos los predicadores entendieron el Evangelio, como sucede hoy en dia. Era un peligro para la iglesia que se pudiese anunciar "otro evangelio", sino que fuese un engaño. Esta carta responde a estos que predican un mensaje distinto de la enseñanza cristiana.

“No lo reciban en casa”, incluia tambien algún sostén económico.   El apoyo económico viene de todos. No es automático. Juan indica que cada miembro es responsable de EVALUAR a los invitados. Si ellos, es decir, la congregación encuentra que el predicador no está predicando el evangelio de Cristo no deben de dar apoyo economico.

Note la responsabilidad que tienen los laicos en la selección de predicadores en la iglesia.

Quinto pasaje:
Escribí algo a la iglesia, pero Diótrefes, a quien le gusta ser el primero entre ellos, no acepta lo que decimos. Por esta razón, si voy, llamaré la atención a las obras que hace, acusándonos injustamente con palabras maliciosas. No satisfecho con esto, él mismo no recibe a los hermanos, se lo prohíbe a los que quieren hacerlo y los expulsa de la iglesia. (3 Juan 9-10 NBLH)

3 Juan está escrito para responder al problema de que un pastor no recibía a unos "misioneros" que iban de paso por su iglesia. Estos misioneros habían sido enviados por otra iglesia. A estos misioneros aparentemente no los conocía Diótrefes. Probablemente no eran pastores o misioneros de profesión, pero eran hermanos en la fe.

1. "...a quien le gusta ser el primero entre ellos..."
2. "... acusándonos injustamente con palabras maliciosas..."
3, "...no recibe a los hermanos..."
4. "... se prohibe a los que quieren hacerlo..."
5. "... los expulsa de la iglesia..."

Diótrefes, el pastor de la congregación, negaba recibir a otros de la misión de Cristo en su púlpito  y apoyarles económicamente para su misión en su viaje. 3 Juan le reprende por su mala actitud. Juan esperaba que iba a recibir a los “misioneros” y apoyarlos económicamente.

Conclusiones:

  1. Recibimos a Cristo cuando creemos en Él (Juan 1:11-13).
  2. Tenemos la tarea de unir a la misión de Jesús y anunciar el evangelio (Juan 20:17).
  3. La responsabilidad de evaluar a quien predica no es solamente del pastor o los líderes de una congregación, sino de toda la audiencia. Ellos tienen la responsabilidad de EVALUAR los mensajes y decidir si están de acuerdo con el evangelio o no. Porque si no están de acuerdo con el evangelio y ellos ofrendan para apoyar su “ministerio” (si podemos llamarlo “ministerio”), ellos van a ser juzgados por su apoyo con el mismo castigo que recibe el predicador falso.
  4. Cada cristiano tiene la responsabilidad de evaluar los sermones que escucha para ver si están de acuerdo con las Escritura.
  5. Es la responsabilidad de todos los cristianos (las iglesias) apoyar la misión de Cristo en este mundo. No debemos cerrar nuestros corazones, por causa de nuestro orgullo, o egoísmo, .... (3 Juan 8-11).

lunes, 26 de agosto de 2013

Salmo 107: Manual de Evangelismo

Salmo 107: un manual de Evangelismo

En la tarea de formar gente para la evangelización es importante saber como Dios ve y trata a los incredulos.

Hay un pasaje en Marcos 4:1-20; Mateo 13:1-23 y Lucas 8:4-15 que indica cuatro respuestas al evengelio de parte de los incredulos:  1) La que cae en tierra dura junto al camino 2) La que cae en pedregales 3) La  que cae entre espinos y 4) La que cae en buena tierra.  Aquí en el Salmo 107 tenemos también cuatro tipos de personas que responden al evangelio.

Lo que buscamos en la primera lectura:
Mientras leemos el texto del Salmo observemos sus patrones.
¿Cuáles son los sinónimos de “redimir”?
¿Cómo define el salmista la palabra “redimir” dentro del mismo Salmo?
¿Cuáles son los refranes que se repiten en el Salmo?

Salmo 107:1-3
Den gracias al Señor, porque él es bueno;
  su gran amor perdura para siempre.
Que lo digan los redimidos del Señor,
 a quienes redimió del poder del adversario,
a quienes reunió de todos los países,
 de oriente y de occidente, del norte y del sur.

Salmo 107:4-10
Vagaban perdidos por parajes desiertos,
 sin dar con el camino a una ciudad habitable.
Hambrientos y sedientos,
 la vida se les iba consumiendo.
En su angustia clamaron al Señor,
 y él los libró de su aflicción.
Los llevó por el camino recto
  hasta llegar a una ciudad habitable.
¡Que den gracias al Señor por su gran amor,
  por sus maravillas en favor de los hombres!
¡Él apaga la sed del sediento,
  y sacia con lo mejor al hambriento!

Salmo 11-16
Afligidos y encadenados,
  habitaban en las más densas tinieblas
por haberse rebelado contra las palabras de Dios,
 por menospreciar los designios del *Altísimo.
Los sometió a trabajos forzados;
  tropezaban, y no había quien los ayudara.
En su angustia clamaron al Señor,
  y él los salvó de su aflicción.
Los sacó de las sombras tenebrosas
   y rompió en pedazos sus cadenas.
¡Que den gracias al Señor por su gran amor,
 por sus maravillas en favor de los hombres!
¡Él hace añicos las puertas de bronce
  y rompe en mil pedazos las barras de hierro!

Salmo 107:17-22
Trastornados por su rebeldía,
  afligidos por su iniquidad,
todo alimento les causaba asco.
  ¡Llegaron a las puertas mismas de la muerte!
En su angustia clamaron al Señor,
  y él los salvó de su aflicción.
Envió su palabra para sanarlos,
  y así los rescató del sepulcro.
¡Que den gracias al Señor por su gran amor,
  por sus maravillas en favor de los hombres!
¡Que ofrezcan sacrificios de gratitud,
 y jubilosos proclamen sus obras

Salmo 107:23-32
Se hicieron a la mar en sus barcos;
  para comerciar surcaron las muchas aguas.
Allí, en las aguas profundas,
  vieron las obras del Señor y sus maravillas.
Habló Dios, y se desató un fuerte viento
  que tanto encrespó las olas
que subían a los cielos y bajaban al abismo.
  Ante el peligro, ellos perdieron el coraje.
Como ebrios tropezaban, se tambaleaban;
  de nada les valía toda su pericia.
En su angustia clamaron al Señor,
  y él los sacó de su aflicción.
Cambió la tempestad en suave brisa:
  se sosegaron las olas del mar.
Ante esa calma se alegraron,
  y Dios los llevó al puerto anhelado.
¡Que den gracias al Señor por su gran amor,
  por sus maravillas en favor de los hombres!
¡Que lo exalten en la asamblea del pueblo!
 ¡Que lo alaben en el consejo de los ancianos!

Salmo 107:33-43
Dios convirtió los ríos en desiertos,
  los manantiales en tierra seca,
los fértiles terrenos en tierra salitrosa,
  por la maldad de sus habitantes.
Convirtió el desierto en fuentes de agua,
  la tierra seca en manantiales;
hizo habitar allí a los hambrientos,
 y ellos fundaron una ciudad habitable.
Sembraron campos, plantaron viñedos,
  obtuvieron abundantes cosechas.
Dios los bendijo y se multiplicaron,
  y no dejó que menguaran sus rebaños.
Pero si merman y son humillados,
  es por la opresión, la maldad y la aflicción.
Dios desdeña a los nobles
  y los hace vagar por desiertos sin senderos.
Pero a los necesitados los saca de su miseria,
  y hace que sus familias crezcan como rebaños.
Los rectos lo verán y se alegrarán,
  pero todos los impíos serán acallados.

Salmo 107: 43
Quien sea sabio, que considere estas cosas
  y entienda bien el gran amor del Señor.

En la segunda lectura
Marca todas las acciones de Dios. Por ejemplo: Dios habló, Dios los bendijo, Dios convirtió, y lo demás.
Marca todas las acciones de los hombres.

Salmo 107:1-3
La tarea de los creyentes
Salmo 107:1-3
Den gracias al Señor, porque él es bueno;
  su gran amor perdura para siempre.
Que lo digan los redimidos del Señor,
  a quienes redimió del poder del adversario,
a quienes reunió de todos los países,
  de oriente y de occidente, del norte y del sur.

¿Cual es la tarea de los redimidos o creyentes en los primeros tres versículos?

Los primeros tres versículos definen que la tarea de los creyentes es de anunciar la grandeza del Señor. Deja que tus amigos conozcan lo que el Señor ha hecho por ti. En otras palabras, evangelizalos. ¿Cómo sabemos que este es el enfoque del Salmo? Sabemos porque los cuatro grupos de personas que describe el Salmo empiezan como incrédulos o rebeldes. Ellos no van a invocar el Señor, si no escuchan de Él (Romanos 10: 14-15, 14 Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? 15 ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: «¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas *nuevas!»).

Los siguientes 4 párrafos contestan el por qué de la introducción.

¿Qué tienen en común los 4 grupos de personas que describe antes de invocar al Señor en este Salmo?

Salmo 107:4-10
1. Primer caso: los que ignoran a Dios Salmo 107:4-10
Vagaban perdidos por parajes desiertos,
  sin dar con el camino a una ciudad habitable.
Hambrientos y sedientos,
  la vida se les iba consumiendo.
En su angustia clamaron al Señor,
  y él los libró de su aflicción.
Los llevó por el camino recto
  hasta llegar a una ciudad habitable.
¡Que den gracias al Señor por su gran amor,
  por sus maravillas en favor de los hombres!
¡Él apaga la sed del sediento,
 y sacia con lo mejor al hambriento!


Este caso no presenta rebeldía contra Dios. La gente está viviendo sus propias vidas. De repente se encuentran en un desierto donde no hay fruto o productividad en sus vidas.

El Salmo describe a estas personas “perdidas” o en el lugar equivocado. Ellas estaban “sin dar con el camino”, sin alimento y agua. “La vida les iba comiendo”. En otras palabras estaban muy necesitados. La angustia los llevó a “clamar al Señor”.

Analiza la situación de los siguientes tres grupos. ¿Que los lleva a clamar a Dios?
Salmo 107:11-16

2. Segundo caso: Los que se rebelan a Dios
Salmo 107:11-16
Afligidos y encadenados,
 habitaban en las más densas tinieblas
por haberse rebelado contra las palabras de Dios,
  por menospreciar los designios del *Altísimo.
Los sometió a trabajos forzados;
  tropezaban, y no había quien los ayudara.
En su angustia clamaron al Señor,
  y él los salvó de su aflicción.
Los sacó de las sombras tenebrosas
  y rompió en pedazos sus cadenas.
¡Que den gracias al Señor por su gran amor,
  por sus maravillas en favor de los hombres!
¡Él hace añicos las puertas de bronce
  y rompe en mil pedazos las barras de hierro!

3. Tercer caso: Los que se rebelan con iniquidad contra Dios
Salmo 107:17-22

Trastornados por su rebeldía,
  afligidos por su iniquidad,
todo alimento les causaba asco.
  ¡Llegaron a las puertas mismas de la muerte!
En su angustia clamaron al Señor,
  y él los salvó de su aflicción.
Envió su palabra para sanarlos,
  y así los rescató del sepulcro.
¡Que den gracias al Señor por su gran amor,
  por sus maravillas en favor de los hombres!
¡Que ofrezcan sacrificios de gratitud,
  y jubilosos proclamen sus obras


Cuarto caso: Los comerciantes que llegan a olvidar a Dios

Salmo 107:23-32
Se hicieron a la mar en sus barcos;
  para comerciar surcaron las muchas aguas.
Allí, en las aguas profundas,
   vieron las obras del Señor y sus maravillas.
Habló Dios, y se desató un fuerte viento
   que tanto encrespó las olas
que subían a los cielos y bajaban al abismo.
   Ante el peligro, ellos perdieron el coraje.
Como ebrios tropezaban, se tambaleaban;
   de nada les valía toda su pericia.
En su angustia clamaron al Señor,
  y él los sacó de su aflicción.
Cambió la tempestad en suave brisa:
  se sosegaron las olas del mar.
Ante esa calma se alegraron,
   y Dios los llevó al puerto anhelado.
¡Que den gracias al Señor por su gran amor,
  por sus maravillas en favor de los hombres!
¡Que lo exalten en la asamblea del pueblo!
  ¡Que lo alaben en el consejo de los ancianos!


Observaciones sobre Salmo 107:4-32

Los cuatro casos presentan algunos elementos en común.
Los cuatro casos presentan personas angustiadas con quienes Dios esta hablando..

Después de observar los cuatro casos,tenemos las conclusiones expresadas por el salmista.

Conclusiones del salmista:

Salmo 107:33-43
Dios convirtió los ríos en desiertos,
  los manantiales en tierra seca,
los fértiles terrenos en tierra salitrosa,
  por la maldad de sus habitantes.
Convirtió el desierto en fuentes de agua,
  la tierra seca en manantiales;
hizo habitar allí a los hambrientos,
  y ellos fundaron una ciudad habitable.
Sembraron campos, plantaron viñedos,
  obtuvieron abundantes cosechas.
Dios los bendijo y se multiplicaron,
  y no dejó que menguaran sus rebaños.
Pero si merman y son humillados,
  es por la opresión, la maldad y la aflicción.
Dios desdeña a los nobles
  y los hace vagar por desiertos sin senderos.
Pero a los necesitados los saca de su miseria,
  y hace que sus familias crezcan como rebaños.
Los rectos lo verán y se alegrarán,
  pero todos los impíos serán acallados.

¿Cómo provoca Dios la angustia?
Los cuatro casos que presenta el Salmo 107 no expresan todo lo que Dios hace para provocar la "angustía". El tiene sus ejercitos para hacerlo y Sus ejercitos no solo solo Su pueblo, sino también sus enemigos. Si sólo fueran sus ejercitos su pueblo, no provocarían mucho angustia. Tiene otras funciones para nosotros, particulamente la función de anunciar su redención o salvación.
En Habacuc 1:5-11 Dios anuncia a Habacuc que tiene su ejercito listo, su ejercito de caldeos. Los caldeos eran los enemigos del pueblo de Judá, es decir, enemigos del pueblo de Dios. Pero los caldeos tenía la tarea de imponer la justicia sobre el pueblo de Dios. Dios esta activo en imponer la justicia. Debemos clamar a Dios para la justicia. Cuándo Habacuc se dio cuenta la la injusticia del pueblo de Dios, se pusó "angustiado". Dios impone la "angustia" para que la gente se arrepenta y para que le clama a él por misericordia.


Observaciones sobre Salmo 107:33-43
El único actor en las conclusiones es Dios. Esto indica que Dios está activo.
Los rectos responden a las acciones de Dios con alegría.
La voz de Dios determina el destino de los hombres.
Dios está llamando a personas en “angustia”. En los casos 2, 3, y 4 esta “angustia” es provocada por Dios mismo.
Dios llama a personas a confiar el Él.
No es saludable tener a Dios como enemigo.
¿Encontramos un mensaje similar  en otros libros de la Biblia?
Habacuc se queja de la “injusticia” (Habacuc 1:1-4) en Judá poco antes de la invasión de los babilonios. Dios responde que Él esta respondiendo a las injusticias de los hombres en Judea. Les va a llevar a una “angustia” total donde los mandará a un exilio. La gente orgullosa tiene ídolos y menosprecia a su prójimo robandole sus tierras, fundando la ciudad con sangre y se burlan su prójimo (Habacuc 2:7-19). Habacuc muestra su arrepentimiento cuando dice, “en tu justicia, acuerdate de la misericordia” (Habacuc 3:1-3. Nabucodonozor es llamado “siervo del Señor” y su ejercito “mi ejercito” en Jeremías).
En Jueces (jueces 2: Encontramos un ciclo)
la gente se olvida de Dios y cae en pecado,
Dios les manda juicio donde están sujetos a sus enemigos.
La gente en su angustia clama a Dios.
Dios levanta un juez que los libra de sus enemigos y
la gente sirve a Dios mientras que el juez vive (Jueces 2:11-21).
Nabucodonosor es un rey de Babilonia que fue encargado de Dios para sacar a los judíos de su territorio en Jerusalén. En Jeremías Nabucodonosor es llamado “siervo del Señor” por destruir el pueblo infiel a sus rodillas (Jeremías 25:9; 27:6 y 43:10). Dios usó la angustia para causar el arrepentimiento y llama el ejercito de Nabucodonosor Su ejercito en Habacuc (1:5-11). El Apocalipsis usa Babilonia como sìmbolo de la maldad.
Dios usa la angustia ya que hace a la gente susceptible a sus palabras y ellos le clamar pidiendo salvación.

Estas conclusiones junto con los 4 casos presentados indican que siempre tenemos que pensar que la angustia pueden ser causada por Dios cuando él llama a su pueblo.

Para evangelizar necesitamos buscar a personas en las que Dios está sembrando “angustia”.

    “No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar a justos sino a pecadores” (Marcos 2:17, NVI).

Exhortación final
Salmo 107:43
"Quien sea sabio, que considere estas cosas
  y entienda bien el gran amor del Señor."

Reflexión
Cuando una nación se olvida del Señor, ¿qué acciones va a hacer el Señor para hacerles arrepentirse de su rebeldía?
¿Cuáles son los "pecados" que toma en cuenta Dios para actuar para la redención de Su pueblo? 

miércoles, 17 de octubre de 2012

Pecado: por dentro y por fuera


Pecado: por dentro y por fuera
¿Qué es el pecado?

Toda cosmovisión tiene que responder a la pregunta, ¿Qué está mal con el ser humano? Este es el primer paso para plantearnos una solución.

Para algunos, que están abandonando la cosmovisión cristiana, el pecado ya es un término anticuado. Sin embargo, la Biblia lo usa para describir la ruptura en la relación entre el hombre y Dios.

Es fácil identificar los pecados de los borrachos, fumadores, los que se drogan, y fornicadores. Ellos definen al pecado como desobedecer a Dios, pero para desobedecer es necesario conocer los mandamientos y la  Biblia presenta el paradigma del pecado de manera más profunda y más común, pero mucho más difícil de identificar.

Los Diez Mandamientos (Éxodo 20:1-21)
El primer mandamiento incluye nuestra actitud haca Dios. Sí estamos poniendo otras cosas, a otras personas o aun a nosotros mismos por encima de Dios estamos pecando. Si mis propósitos, mi familia, mi carrera, mi trabajo, mi deporte, mi entretenimiento, o cualquier otra cosa son más importantes, estoy violando este mandamiento.

Los otros nueve mandamientos son fáciles de identificar, ya que hablan de conductas.

La ira de Dios
Cuando Pablo explica porque Dios está enojado con el hombre (Romanos 1:18-32) nos presenta una segunda manera de entender el pecado. Pablo explica que Dios esta enojado con el hombre porque:
  1. ·      “… con su maldad obstruyen la verdad”  (Romanos 1:18 NVI),
  2. ·      no le dan gracias por lo que ha hecho,
  3. ·      no le dan gloria (crédito) (Romanos 1:21) y
  4. ·      cambian la gloria del Dios (Romanos 1:21) por imágenes que son replicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles (Romanos 1:22 NVI).
La consecuencia de la ira de Dios es la mente depravada que Dios nos da cuando se enoja con nosotros. Muchos de nuestros pecados vienen en consecuencia del juicio de Dios.  (Romanos 1:24, 26 y 28)

Como el rechazo a Dios es personal, también la ira de Dios lo es.
  1.   Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, … (Romanos 1:24 NVI).
  2. “Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas (Romanos 1:26 NVI).
  3. Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer (Romanos 1:28 NVI).
El rechazo a Dios es universal entre los hombres. Aun cuando no pecamos en nuestra conducta, todos buscamos independizarnos de Dios. Es como un comité de rebelión que rechaza el gobierno de un país, cada miembro de la junta es culpable porque participan en ella. No todos los rebeldes son soldados o los que hacen la violencia. Por eso Isaías 64:4 dice que todos nuestras actos de justicia son como trapos de inmundicia.

Todas las consecuencias del pecado, como los malos deseos, las pasiones vergonzosas y la mente depravada, son el resultado de no reconocer a Dios y de rechazarlo como soberano. Queremos ser independientes de Él. Esta es la esencia del hombre. Por eso Dios mata al hombre que lo rechaza.

Causas y Consecuencias
No debemos confundir las consecuencias con las causas. Cuando pensamos que la falla del hombre son sus “equivocaciones”, generalmente pensamos que podemos “transformarlo” con un sistema de valores para que no siga actuando de esa forma. También pensamos que nosotros podemos mejorar este mundo si los ayudamos a ser como nosotros. Pero solamente el Evangelio de Jesús nos reconcilia con Dios. No podemos eliminar el pecado sin el evangelio. De nada sirve no fallar como humano si no tenemos una reconciliación con Dios. De la misma manera que no sirve de nada no fallarle a nuestro padre terrenal si no estamos en comunicación con él.

La ira requiere una propiciación
La ira de Dios contra el hombre pecador es común en la Biblia. Ésto se ve en las 413 veces (LABA) que se encuentra esta palabra. Vale la pena mostrar algunos de estos textos para entender nuestra situación ante Dios.

Muchos creemos que la muerte de Jesús sólo implica la acción de Dios en nosotros, o expiación. Pero, ¿que tiene que ocurrir para cambiar la actitud de Dios hacia el hombre? La Biblia enseña que Dios está enojado con el pecador (Salmo 7:11). Propiciación es “un acto para aplacar la ira de Dios”  o “Apartar la ira  mediante la satisfacción de la justicia que se ha violado”. Por esto Romanos 5:17-19 dice,
Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres (LBLA).

Cuando el hombre pecó en Génesis, dice que Dios se arrepintió de haber creado al hombre.  Esto significa que en lugar de amarlo, estaba enojado con él. Pero con la muerte de Jesús hay la posibilidad de una reconciliación (2 Corintio 5:16-21).  Si rechazamos la “propiciación” que Jesús nos dio en su sangre, no tenemos esperanza.

Ignorar a Dios es rechazarlo
El libro de Hebreos enfatiza el rechazo de Dios como nuestro pecado más importante.  Pecar obstinadamente es sinónimo de rechazar la ley de Moisés.

Hebreos 10:26-28
Si después de recibir el conocimiento de la verdad pecamos obstinadamente, ya no hay sacrificio por los pecados. Sólo queda una terrible expectativa de juicio, el fuego ardiente que ha de devorar a los enemigos de Dios. Cualquiera que rechazaba la ley de Moisés moría irremediablemente por el testimonio de dos o tres testigos. 

La ley no daba opción de seguir pecando después de haber conocido la verdad y por lo tanto rechazar a la ley. De la misma manera no podemos rechazar el sacrificio de Jesús.  La palabra rechazar tiene varios sinónimos que reflejan diferentes intensidades del rechazo.

¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merece el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha profanado la sangre del pacto por la cual había sido santificado, y que ha insultado al Espíritu de la gracia?  Pues conocemos al que dijo: «Mía es la venganza; yo pagaré»; y también: «El Señor juzgará a su pueblo.» ¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo! (Hebreos 10:29-31).

Un segundo texto de Hebreos advierte a los que rechazan a Dios (Hebreos 12:15-29)
 Asegúrense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz amarga brote y cause dificultades y corrompa a muchos; y de que nadie sea inmoral ni profano como Esaú, quien por un solo plato de comida vendió sus derechos de hijo mayor. Después, como ya saben, cuando quiso heredar esa bendición, fue rechazado: No se le dio lugar para el arrepentimiento, aunque con lágrimas buscó la bendición.
Ustedes no se han acercado a una montaña que se pueda tocar o que esté ardiendo en fuego; ni a oscuridad, tinieblas y tormenta; ni a sonido de trompeta, ni a tal clamor de palabras que quienes lo oyeron suplicaron que no se les hablara más, porque no podían soportar esta orden (es decir, rechazaron la orden): «¡Será apedreado todo el que toque la montaña, aunque sea un animal!» Tan terrible era este espectáculo que Moisés dijo: «Estoy temblando de miedo.»
Por el contrario, ustedes se han acercado al monte Sión, a la Jerusalén celestial, la ciudad del Dios viviente. Se han acercado a millares y millares de ángeles, a una asamblea gozosa, a la iglesia de los primogénitos inscritos en el cielo. Se han acercado a Dios, el juez de todos; a los espíritus de los justos que han llegado a la perfección; a Jesús, el mediador de un nuevo pacto; y a la sangre rociada, que habla con más fuerza que la de Abel.
Tengan cuidado de no rechazar al que habla, pues si no escaparon aquellos que rechazaron al que los amonestaba en la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si le volvemos la espalda al que nos amonesta desde el cielo. En aquella ocasión, su voz conmovió la tierra, pero ahora ha prometido: «Una vez más haré que se estremezca no sólo la tierra sino también el cielo.» La frase una vez más» indica la transformación de las cosas movibles, es decir, las creadas, para que permanezca lo inconmovible.
Rechazar a Dios es el equivalente a volverle la espalda o ignorarlo por completo o no hacer caso a su Palabra.
Así que nosotros, que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos. Inspirados por esta gratitud, adoremos a Dios como a él le agrada, con temor reverente, porque nuestro «Dios es fuego consumidor».
Conclusiones:
  • ¿Cómo entendemos el pecado y sus consecuencias? ¿como es la relación entre el hombre y Dios?
  • El libro de Romanos nos dice que el hombre está bajo la ira de Dios como consecuencia del pecado. El pecado básico es que el hombre no reconoce a Dios como soberano y busca ser autónomo.
  • Si la actitud de Dios hacia el hombre no hubiera cambiado por el sacrificio de Jesús, no tendríamos la posibilidad de reconciliación. Estas advertencias con respecto a rechazar, pisotear, insultar toman mucha fuerza en este contexto.
  • Si la gente no cree en Jesús no hay reconciliación con Dios. Si son buenos no les va a ayudar mucho. Van a pensar que la salvación se logra por obras (buena conducta). Van a ser hipócritas como los fariseos, buenos por fuera pero malos por dentro. 

martes, 24 de julio de 2012

El discipulado verdadero


El discipulado verdadero

Hace unas semanas pregunté a un pastor y a un líder de jóvenes qué estaban haciendo en la iglesia. Sus respuestas eran casi idénticas.  Me dijo que estaba “discipulando” a su gente en la congregación. Le pregunté, ¿Qué quiere decir esto? Me contestó: les enseñamos a orar, leer la Biblia, cómo comportarse en la vida, ser respetuosos de la autoridad, dar el diezmo, ofrendar, hacer cosas de servicio, entre otras actividades. Todo lo que mencionó tenía que ver con la conducta de la gente. Nada tenía que ver con el conocimiento.

Me pregunto si esto es lo que Jesús tenía en mente cuando dijo que hiciéramos discípulos. ¿Dónde podemos hallar la idea que Jesús tenía acerca de “hacer discípulos”?

En Mateo 28:16-20 encontramos una definición de Jesús de hacer discípulos, “bautizarlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes”.

Rico Tice, pastor de evangelismo de la iglesia “All Souls”  (Todos los santos) en Londres hizo un estudio sobre el Evangelio según Marcos y encontró un plan de discipulado muy interesante.

Primero Jesús les enseñaba su identidad (Marcos 1 al 8). Este bloque de enseñanza terminaba con las preguntas, “¿Quién dice la gente que soy yo? (Marcos 8:27)” y “Y ustedes, ¿Quién dicen que soy yo? (Marcos 8:29)”.

Esto quiere decir que tenemos que enseñarles primero quién es Jesús.

Segundo, Jesús les enseñaba qué significaba para Jesús ser el Cristo, “Es necesario que lo maten y que a los tres días resucite” (Marcos 8:31). Esta enseñanza de los padecimientos de Cristo se repite hasta la crucifixión de Jesús en Marcos 15. Esto también es una parte esencial del Evangelio que la gente tiene que conocer.

Tercero, Jesús les enseñaba lo que significa ser un discípulo de Jesús.
Si alguien quiere ser mi discípulo – les dijo --, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá: pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, la salvará. ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida? Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta generación adultera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos” (Marcos 8:34—38).

La última cosa que Jesús les enseñó fue cómo seguirle.  

Es decir, que mi amigo pastor estaba haciendo el proceso al revés. Él empezaba con “cómo ser un discípulo” y luego enseña qué hizo Jesús y finalmente, si acaso lo menciona, enseña quién es Jesús. Pone lo más importante en las acciones humanas de los cristianos y usa a Jesús cómo un ejemplo de cómo ser este hombre que es su discípulo.

La segunda cosa que pregunté a mi amigo pastor fue qué libro de la Biblia estaban estudiando en la iglesia. Él contestó que no estudiaba libros de la Biblia sino sólo daban temas que coordinaban con las acciones y actitudes que deben tener los “discípulos”. 

Este comentario me llamó mucho la atención porque quitaba a Jesús por completo del mensaje en la iglesia. Cuando enseñamos los libros de la Biblia estamos enseñando la centralidad de Jesús. El tema de los libros de la Biblia es Jesús (Lucas 24:44—47;  Juan 5:39—40; 2 Corintios 1:20). Pero cuando enseñamos temas estamos centrándonos en nosotros mismos los humanos y nuestro quehacer en la vida. Esta forma de predicar nos vuelve humanistas en lugar de cristianos.

Si hacemos que la gente se porte bien antes de conocer quién es Jesús, estamos haciendo hipócritas que son buenos por sus esfuerzos propios. O son fariseos que cumplen externamente los “requerimientos” de Dios, sin conocerle a él. Si no conocemos a Jesús y su resurrección no sirve de nada nuestra “buena” conducta o nuestra religiosidad. Somos discípulos de Jesús y no sólo gente buena.





viernes, 5 de septiembre de 2008

Halloween

Ya me di cuenta que es la temporada de las fantasmas – las tiendas están llenas de los disfrases. Generalmente los cristianos están asustados de la adoración del diablo en esta fiesta. Sin embargo debemos tomar la oportunidad de usar la fiesta para testificar de Jesús. Estaba leyendo en la revista: Evangelicals Now de Inglaterra de cómo aprovechar la fiesta para testificar. Tim Thornborough escribió que a él le gusta hacer preguntas a los que vienen pidiendo dulces. Sus preguntas son:

¿Quién es el poder espiritual más fuerte en el mundo hoy?

¿A quién le tiene miedo el diablo?

Dios envió un pequeño bebe al mundo quien creció y llegó a ser un hombre. El fue el ser humano más poderoso que jamás ha caminado sobre la tierra – y su nombre era Jesús de Nazaret. Cada vez que se encontró con un demonio, el demonio salió gritando de su presencia. Cada vez que los demonios intentaron tentarle salieron frustrados. Y en el momento que el demonio pensaba que ya lo tenía – mientras que muriera en la cruz – la trampa se accionó y el Diablo mismo fue derrotado. Entonces pasa una buena noche – ¡pero no se olviden que estas apoyando el perdedor esta noche!


En su plática con sus visitantes les felicita por sus disfrases y les da sus dulces y un folleto que explica el evangelio y espera que salieran un poco más sabio que cuando llegaron a su casa.

Este manera de abrirse al dialogo puede resultar mejor que sólo dar una respuesta negativa en contra de la noche de brujas. Abre tu puerta a la oportunidad que está a la mano.

“Miel atrapa más moscas que vinagre.”

viernes, 15 de febrero de 2008

¿Has recibido a Jesús?

Una de las palabras claves para entender la conversión es la palabra “recibir”.
Vino a lo que era suyo pero los suyos no le recibieron. Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Éstos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios (Juan 1:11-13 NVI).
¿Qué significa, “recibir a Cristo”? ¿Qué quería decir Jesús con esta palabra? ¿Hemos recibido a Jesús? Muchas veces hemos aceptado una definición “light” de recibir a Jesús. Nuestra definición popular es algo como de tomar una decisión o recibir un regalo de cumpleaños que no implica ningúna responsabilidad. En este artículo vamos a investigar lo que significa recibir a Jesús, según Jesús.

Primero, significa escuchar o estar dispuesto a escuchar. Las personas que no reconocen a Jesús o que no escuchen no le están recibiendo.

El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no lo reconoció. Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron (Juan 1:10-11 NVI).

En Juan 1:10-11 el no recibir a Jesús es “no lo reconocieron” o que “no le hicieron caso”.

Marcos 6:11 dice, “Y si en algún lugar no los reciben bien o “no los escuchan”, al salir de allí sacúdanse el polvo de los pies, como un testimonio contra ellos."

Segundo, significa, “creer en su nombre”.

Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Éstos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios (Juan 1:12-13 NVI).

En Juan 1:12 recibir a Cristo está definido por el mismo texto como “a los que creen en su nombre”.

Tercero, significa dar la bienvenida a los enviados de Jesús.

"En cualquier pueblo o aldea donde entren, busquen a alguien que merezca recibirlos, y quédense en su casa hasta que se vayan de ese lugar (Mat 10:11 NVI).

Cuarto, significa, estar gozosos cuando escuche las palabras y enseñanzas de Jesús:

Ustedes se hicieron imitadores nuestros y del Señor cuando, a pesar de mucho sufrimiento, recibieron el mensaje con la alegría que infunde el Espíritu Santo. De esta manera se constituyeron en ejemplo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya (1Tesalonisenses 1:6-7 NVI).

El gozo o la alegría era tanto que no sólo se pusieron contentos, sino también su recepción del mensaje de Jesús llegó a tener tanto impacto en sus vidas que imitaron a Pablo y Jesús aun en medio de mucho sufrimiento.

Quinto, significa tomar para si las enseñanzas de Jesús.

Sexto, Jesús nos dice que podemos tener confianza de que la gente que nos reciben es parte de sus seguidores.

"Quien los recibe a ustedes, me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me envió. Cualquiera que recibe a un profeta por tratarse de un profeta, recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo por tratarse de un justo, recibirá recompensa de justo (Mat 10:40-41 NVI).

La implicación aquí es que los discípulos de Jesús van a estar sostenidos por personas que reciben el mensaje.

Septimo, significa sostener los misioneros de Jesús. Cuando Jesús mandó sus discípulos en una misión los enviaba con nada. Él daba por hecho que los que escucharan y recibieran el mensaje iban a sostener a los discípulos en su misión. Hoy tenemos la idea de que un misionero lleva su sostén consigo mismo.

Les ordenó que no llevaran nada para el camino, ni pan, ni bolsa, ni dinero en el cinturón, sino sólo un bastón. "Lleven sandalias --dijo--, pero no dos mudas de ropa." Y añadió: “Cuando entren en una casa, quédense allí hasta que salgan del pueblo. Y si en algún lugar no los reciben bien o no los escuchan, al salir de allí sacúdanse el polvo de los pies, como un testimonio contra ellos" (Marcos 6:8-11 NVI).

Así los discípulos eran totalmente dependientes de los que les recibieron. No tenía un proyecto social, porque eran ellos los pobres.

Octavo, significa entrar en la misión de Jesús.

Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes. (Juan 20:21 NVI)

Como Jesús pasó la misión a nosotros en Juan 20:21 el recibir a Cristo significa tomar para nosotros Su misión. Así los tesalonicenses recibieron el mensaje para sí, evangelizando toda Macedonia y Acaya:

Partiendo de ustedes, el mensaje del Señor se ha proclamado no sólo en Macedonia y en Acaya sino en todo lugar; a tal punto se ha divulgado su fe en Dios que ya no es necesario que nosotros digamos nada. Ellos mismos cuentan de lo bien que ustedes nos recibieron, y de cómo se convirtieron a Dios dejando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar del cielo a Jesús, su Hijo a quien resucitó, que nos libra del castigo venidero (1Tes 1:8-10 NVI) .

Noten bien que Jesús también da instrucciones a sus discípulos de que hacer en el caso que no ser recibidos. Maldice la gente que no les reciben y váyanse a otra parte.

Y si en algún lugar no los reciben bien o no los escuchan, al salir de allí sacúdanse el polvo de los pies, como un testimonio contra ellos." (Mar 6:11 NVI).

Y estoy seguro que sus discípulos lo harían, porque no tenían nada que comer si no fueron recibidos por la gente.

Muchas veces estamos puesto a gastar mucho tiempo y esfuerzo en alcanzar a una persona que no nos recibe. Así las instrucciones de Jesús son muy importantes para nuestra misión también. Por ejemplo, muchos proyectos sociales son intentos de ganar a personas que no reciben a Jesús.

¿Has reconocido a Jesús? ¿Has recibido a Jesús? ¿Has creído en Jesús? ¿Has recibido su mensaje con gozo? ¿Sostienes la misión de Jesús? ¿Es Su misión tuya?

viernes, 21 de septiembre de 2007

Como Evangelizar

Evangelismo en el Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento nos indica como debemos evangelizar. Primero, tenemos los cuatro evangelios, Luego tenemos los sermones de Hechos, y finalmente tenemos las Epistolas. Cada uno de estas fuentes nos indica los contenidos del evangelio, el metodo de evangelizar y las cosas que necesitamos pensar para ser creyentes en Jesús. Por el lado negativo también nos indica que no debemos incluir en el evangelio.

1. Evangelios
En los evangelios encontramos el puente en the la esperanza mesianica del Antiguo Testamento y Jesús. Esta esperanza incluye el cumplimiento de las promesas hechas a Abraham (Génesis 12:1-3), David (2 Samuel 7), la identidad del mesias en Isaías (7-12, 40-55), y la promesa de un reino (Daniel 7) nada más para menciona algunos. Sin esta relación no hubiera convencido a los judíos que Jesús fuera el Mesías.

También encontramos el testimonio de los Apostoles a la persona de Jesús. Ellos nos dicen que hizo y que dijo Jesús. Narran sus conflictos con las autoridades y el pueblo.

Los evangelios también nos dicen las enseñanzas de Jesús. Sus enseñanzas incluyen su interpretación del Antiguo Testamento, Su entendimiento de su identidad, Su visión de su misión, y Su escatología. Jesús es la autoridad de tras de todo el Nuevo Testamento.

Sin el relato de los Evangelios no podemos confiar en Jesús. Al no predicar la historia de Jesús la gente no Pueden confiar en Él. Es decir, que en lugar de confiar en él, se confian en su propia voluntad humana (arrepentimiento) que desea llegar a la felicidad y el perdon, sin pasar por Jesús. Esto es confiar en un evangelio diferente (Gálatas 1:8-9) que no puede salvarnos.
2. Hechos
Tenemos varios ejemplos de diferentes personas y de diferentes audiencias. Los ejemplos se encuentran en el libro de Hechos donde registra varios sermones evangelisticos principalmente de Pedro (2, 3, 10) y Pablo (Hch. 13, 14. 17, 21-22, 23, 24, 25-26, 28). También tenemos cambios en la audiencia: judíos (Hch 2, 3, 7), griegos (Hch. 17), gobernantes (Hch. 23, 24, 25-26), temorosos de Dios (Hch. 10) y paganos (Hch.17).

Una cosa sobre saliente que salta a la vista en Hechos es que los sermones no decía nada acerca de la persona que esta predicando. Pedro no mencion su propia persona en sus sermones. A pesar de sus buenos "testimonios" de transformación, no figura en sus sermones. La situacion de Pablo es similar.

En Hechos 17:2-3 hay un sintesis de estos sermones.
Y Pablo, entró según su costumbre, y por tres días de reposo discutió con ellos basándose en las Escrituras, explicando y presentando evidencia de que era necesario que el Cristo (el Mesías) padeciera y resucitara de entre los muertos, y diciendo: "Este Jesús, a quien yo les anuncio, es el Cristo."
Acts 17:2-3

3. Epistolas
A. Las epístolas por lo general no traten el tema de evangelismo. La Epístola que más se acerca al evangelismo es Hebreos. Las demás se suponen que sus destinatarios ya son creyentes en Jesús. Hebreos hace varios argumentos para mostrar que Jesús es superior al antiguo pacto. Es decir, que para ser cristiano uno tiene que aceptar la enseñaza de la superioridad de Jesús (el sacrificio una vez para siempre) sobre el judaismo como manera de recibir la salvación. Ya no hay, ni habrá otro sacrificio por el pecado. Mientras que una persona cree que haya otro camino para llegar a Dios aparte de Jeús, todavía no es cristiano.

B. Las otras epistolas se tratan problemas que surgieron en las iglesias por no haber entendido el evangelio o por no llevarla acabo las implicaciones de ser un seguidor de Jesús. Por una parte son la terminación del proceso de evangelización, porque aclaren los puntos que pudieron habler quedados confusios o omitidos en la presentación del evangelio.

1. Pablo registra las cosas en sus creencias que tenía que cambiar a creer en Jesús. Esto lo hacer porque todos los judíos tenía que cambiar estas mismas creencias a darse cuenta quien era Jesús. Pablo antes no pensaba que un hombre pudiera ser Dios, pero dice de Jesús que él es Dios en muchos textos (Colosenses 1:15-20; 1 Timoteo 1:16-17; 6:13-16; entre muchos otras). También dice que es posible que los gentiles llegan a ser participes de las promesas hechas a Abraham (Gálatas 3:7-9, 26-29), La ley no justifica a nadie delante de Dios (Gál 3:10-11) y Todos estamos prisioneros del pecado (Gálatas 3:22 NVI; Romanos 11:32). Estas creencias Pablo las creía antes de convertir en Cristiano y esta enseñando a otros nuevos creyentes que ellos tienen que cambiar su manera de pensar.