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domingo, 26 de abril de 2015

Salmo 10: No tendremos problemas

Salmo 10

"No tendremos problemas", dice el arrogante

Vivimos en un mundo que sueña que no tendrá problemas. Piensan que por el progreso de la ciencia, la tecnología, el progreso de la medicina y un crecimiento del conocimiento el hombre tendrá la vida más tranquila en el futuro. El salmista describe esta manera de pensar de la siguiente forma:
Piensan: «¡Jamás nos sucederá algo malo! ¡Estaremos para siempre sin problemas!». (Salmos 10:6 NTV)

¿Quién habla?
¿Qué dice?
¿Qué significa?

Hemos vivido en un tiempo donde el "pensamiento positivo" ha dominado el pensamiento de muchos dentro y fuera de la iglesia.  Frederick Nietsche habla del poder por la voluntad. Muchos piensan que con sólo hacer una declaración positiva, se cumplirá nuestros planes y ambiciones. Planean en base a sus deseos, sin pensar en las prioridades de Dios o la realidad en que viven. "Pesimismo es debilidad, optimismo es poder" (William James).

¿Qué piensa Dios de esta persona? Para entender esta manera de pensar tenemos que leer el Salmo completo.

Salmo 10: Análisis
Los versículos 1 al 12 son un quiasmo que empieza y termina con una suplica al Señor para que tome acción contra los arrogantes. El centro del quiasmo está en versiculo 6 e indica las palabras que emiten los arrogantes.

Primero el salmista nos presenta un quiasmo sobre el arrogante. Empieza con la pregunta: ¿Por qué el Señor no responde en el momento de angustia? Luego describe misma pregunta acerca de la indiferencia de Dios.a el "arrogante" y sus injusticias. Y termina el quiasmo con la

"Señor, ¿por qué estás tan lejos? ¿Por qué te escondes en momentos de angustia?

"Arrogante, el malvado persigue al pobre; ¡pero sus propias trampas lo atraparán! El injusto se jacta de sus malos deseos; alaba al ambicioso y desprecia al Señor. Tan soberbio es el impío que no busca a Dios, ni le da lugar en sus pensamientos. Todo el tiempo sus caminos son torcidos, desprecia a todos sus adversarios, y tus leyes están muy lejos de su vista. Y se dice: «Jamás voy a tropezar. ¡Jamás me alcanzará la desgracia!» Abundan en su boca maldiciones, engaños y mentiras. Bajo su lengua esconde ofensas y maldad. Se acerca a las aldeas, y las acecha; tiende emboscadas para matar al inocente; pone los ojos en el desvalido. Se agazapa, como el león en su cueva; luego se acerca para caer sobre el pobre y atraparlo en su red y arrebatarle sus bienes. Se encoge, se agazapa, y muchos desdichados caen en sus garras. Piensa para sí que Dios se ha olvidado, que esconde la cara y nunca ve nada.

"¡Vamos, Señor y Dios, levanta la mano! ¡No te olvides de los pobres!" (Salmo 10:1-12 RVC)

Después tenemos una reflexión del salmista sobre la situación de los soberbios y una reafirmación de su confianza que Dios va a responder a las suplicas de los humildes.

"¿Por qué tendría que menospreciarte el malvado? ¿Por qué habría de pensar que no intervendrás? Pero tú sí ves los trabajos y la humillación, y a cada uno le das su recompensa. En ti busca amparo el desvalido; ¡eres el refugio de los huérfanos! ¡Rómpeles los brazos a los malvados! ¡Persigue su maldad, hasta acabar con ella! Tú, Señor, reinas eternamente y para siempre; ¡borra de su tierra a las naciones! Tú, Señor, escuchas las plegarias de los pobres; tú les das ánimo y les prestas atención. Tú reivindicas al huérfano y al oprimido, para que los simples mortales no sigan violentando la tierra." (Salmos 10:13-18 RVC)
Análisis
A.  Inicia con un pregunta, "¿Por qué Dios esta lejos cuando más lo necesitamos o estamos en angustia?  El salmista indica que el esta angustiado y desesperanzado al inicio de Salmo. Los realmente justos constantemente tienen ésta pregunta en su boca. No podemos andar en este mundo si darnos cuenta de la injusticia. La única resolución de esta pregunta esta en el juicio final, cuando Jesús venga a poner bien todas las cosas.
B. Segundo, el Salmista describe a su enemigo. Arrogancia (ver Habacuc 2:4) sale primero con el desprecio y opresión al pobre. Esta dispuesto a meterle trampas para explotar el pobre. El siguiente rasgo que es consecuencia del primero es que es injusto. El arrogante también alaba su ambición, mientras el mismo desprecia el Señor. Como es tan soberbio, no reconoce ni busca a Dios, ni piensa en Dios (Romanos 3:10-20). Es un hombre del mundo moderno-posmoderno. Es un hombre sin ley. Ve al mundo como un mundo donde se puede hacer lo imposible porque no tiene que rendir cuentas a Dios.
C. El hombre habla diferente de los del pasado. Declara que no va a tropezar, fracasar, o estar en la miseria. Es un hombre de la confesión positiva. Piensa que sólo por declarar las cosas, así serán. Piensa que puede lograr sus deseos, sólo imponiendo su voluntad. Piensa que sólo anunciando sus "bendiciones" el mundo será feliz. Noten bien que este es el centro del Salmo con dos frases paralelas: a) "Jamás voy a fracasar" y b) "Jamás me alcanzará la desgracia".
B. Vuelve a la descripción del soberbio que tiene la boca llena de maldiciones. El soberbio busca atrapar al inocente. Piensa que Dios no va a ver sus maldades y jamás hace justicia. Piensa que a Dios no le importa lo que hace el hombre.
A. "¡Vamos, Señor y Dios, levanta la mano! ¡No te olvides de los pobres! ¿Por qué tendría que menospreciarte el malvado? ¿Por qué habría de pensar que no intervendrás?"
Pero el salmista tiene su confianza puesto en el Señor y pide a Dios que no se olvide de los pobres. El Señor no va a permitir que el soberbio siga violentando la tierra. Todos los débiles tiene su confianza puesto en el Señor.

El salmista comenta que el Señor puede ¡borrar de su tierra a las naciones! por causa del orgullo. Habacuc tiene la misma enseñanza contra las naciones arrogantes cuando indica que la soberbia es el opuesto de fe (Habacuc 2:4). y que va a mandar a los caldeos para establecer justicia en Su pueblo (Habacuc 1:5-11) y que va a imponer Su justicia sobre los orgullosos que se han aprovechado de los humildes (Habacuc 2:6-20). Salmo 10 es casi un paralelo al libro de Habacuc.

En el Magnificat (Lucas 1:46-55) María interpreta el nacimiento de Jesús como la manera en que Dios levanta a los pobres y humilla a los poderosos.

Reflexión:
F. Dovtoyevsky dijo, "Sin Dios, todo es posible". No estaba pensando en que íbamos a hacer milagros, sino en el colapso de la moralidad que resultara de no tener un punto de referencia para nuestra conducta si no existiera Dios.

Ciertamente hoy podemos ver la evidencia en la sociedad de la creciente violencia por el declive del cristianismo en el occidente. Nuestra inclinación hacia lo que la Biblia llama pecado es evidente en todos lados.

Nuestros patrones en el mundo son de arrogancia y soberbia. Tenemos que darnos cuenta que el patrón de liderazgo de Jesús es de servicio (Marcos 10:45). Pedro condena el pastor "señor" que busca obtener ganancia y le dice que debe ser un ejemplo y ser humilde (1 Pedro 5:1-5).

Santiago 4:13-17 indica como debemos ser humildes ante el Señor en la planeación de nuestras vidas. No admite ningún orgullo, sino con una actitud de humildad se da cuenta que es el Señor que determina como  vivimos.

sábado, 5 de enero de 2013

Hermenéutica: Nuestros paradigmas 1

Todos tenemos paradigmas a través de los cuales interpretamos nuestro mundo. Dichos paradigmas pueden ser llamados cosmovisiones. Cada cultura tiene su cosmovisión o manera de ver el mundo.  Si nuestra cosmovisión no esta acorde a la cosmovision biblica, nuestro entendimiento de Dios se hace mas dificil.

Aun los autores de la Biblia llegaron a tener problemas de cosmovisión. Por ejemplo, Habacuc sentía que era inocente ante Dios (Habacuc 1:2-4).
¿Hasta cuándo, Señor, te llamaré y no me harás caso? ¿Hasta cuándo clamaré a ti por causa de la violencia, y no vendrás a salvarnos? ¿Por qué permites que vea yo iniquidad? ¿Por qué me haces espectador del mal? ¡Sólo veo destrucción y violencia! ¡Ante mis ojos surgen pleitos y contiendas! Por eso tu ley carece de fuerza, y la justicia no se aplica con verdad. Por eso los impíos asedian a los justos, y se tuerce la justicia.
Habacuc no está pidiendo que Dios le juzgue, él ya ha decidido que sus enemigos son los que merecen el juicio de Dios. Dios le responde a Habacuc y lo convence de que él (Habacuc) también merece ser juzgado por Dios y después le explica lo que está haciendo y le da un mensaje para el pueblo de Juda.

Nosotros, al igual que Habacuc, suponemos que somos inocentes, que no tenemos pecado ni somos culpables por lo que sucede al nuestro alrededor. Muchos leemos la Biblia como un juicio para "todos los demás". Nos consideramos "víctimas inocentes" y no pensamos que la corrección de Dios en la Biblia sea para nosotros.

En el caso de Habacuc, él presenta la raíz del problema como el orgullo del hombre. El orgullo esta detrás de todos los abusos sociales que existían en Judá. Ellos estaban confiando en su linaje, en vez de confiar en Dios. A consecuencia de su orgullo, se robaban las tierras entre ellos, se burlaban de otros, tenían ganancias injustas, se hacían ídolos entre otras injusticias.

Las consecuencias de nuestra "inocencia" en la interpretación
La Biblia por el contrario, dice que el lector es culpable. 1 Juan 1:10 indica que no podemos suponer nuestra propia inculpabilidad. No podemos sostener que no tenemos pecado sin hacer que Dios sea un mentirosos. Este supuesto rompe nuestra relación con Dios.

Una segunda consecuencia es que al considerarnos justos nos hacemos jueces de los demás... incluyendo a Dios. Nuestro orgullo nos ciega de nuestras propias injusticias y hace que sintamos que tenemos el derecho de juzgar a los demas. Es facil ver las injusticias de otros y sentirnos superiores. Este sentir superior es nuestro orgullo.

Al volvernos jueces, no estamos sujetos a la ley, sino que pasamos a ser personas sin ley. Nadie puede señalar nuestra injusticia. Nuestra rebeldía alcanza su maxima expresión. Nosotros somos los que determinamos la inocencia o culpabilidad de todos los demás. Santiago indica que esta es una ofensa a Dios.
11 Hermanos, no hablen mal los unos de los otros. El que habla mal del hermano y lo juzga, habla mal de la ley y juzga a la ley. Y si tú juzgas a la ley, te eriges en juez de la ley, y no en alguien que debe cumplirla. 12 La ley la ha dado Uno solo, el cual tiene poder para salvar y destruir. Pero tú, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo? (Santiago 4:11-12).
Perdemos la capacidad de interpretar la Biblia correctamente y empezamos a leerla para juzgar Ya sólo tratamos de establecer nuestra propia inocencia.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Guía de Lectura: Habacuc

Habacuc:

Habacuc fue escrito poco antes de la conquista de Judea. Esta conquista fue realizada por los babilonicos o caldeos a través de una serie de guerras e insurrecciones entre los años 606 y 586 AC. El resultado de esta conquista fue la destrucción total de Judea y Jerusalén y el destierro del pueblo judío.


Primera queja de Habacuc (Hab. 1:1-4):
Habacuc vivía en una sociedad injusta. Al ver la situación ética y religiosa de Judea y Jerusalén, lanza una queja a Dios por la injusticia que le rodeaba. Esta situación es muy contemporánea a la época de Habacuc. Se queja de: “la violencia”; “los pleitos”; “las contiendas”; “el juicio que no sale según la verdad”; y “por el juicio torcido.”

Primera Respuesta de Dios (Hab. 1:5-11):
La respuesta de Dios es que va a mandar los Caldeos para establecer su justicia entre su pueblo. Los Caldeos eran una nación mucho más violenta, corrupta e idólatra que Judea. Dios le dice a Habacuc “que los malvados van a establecer su justicia en su pueblo”. Este pueblo violento va a destruir por completo a los de Judea.

Segunda queja de Habacuc (Hab. 1:12-17):
La respuesta de Dios lleva a Habacuc a cuestionar a Dios mismo por su justicia. ¿Cómo puede Dios usar hombres injustos para establecer su justicia?

Algunas veces nosotros, como Habacuc, nos quejamos de la injusticia divina, pensamos que: somos inocentes o no tan malos, como para que Dios nos castigue. No nos damos cuenta de nuestros propios pecados, y solo vemos los de los demás. Este supuesto es muy peligroso, porque somos ciegos a nuestras propias faltas (Mateo 7:1-6).

Segunda respuesta de Dios (Hab. 2:1-5):
Dios le responde a Habacuc diciendo: ni modo, mi plan esta puesto en acción, puedes estar seguro de que serán destruidos, nada más es cuestión de tiempo y, mi pueblo será juzgado.

Dios explica a Habacuc la razón por la que su pueblo anda mal: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece, mas el justo por su fe vivirá ...” (Hab 2:4a). Es decir, cuando no confiamos en Dios somos chuecos. Podemos ver cuando no somos rectos porque es cuando más mostramos nuestro orgullo. En otras palabras diríamos: “si se puede”, “podemos” y no necesitamos tanto a Dios
.
Tenemos una “autoestima alta”, “soy bueno, ellos son malos”, o “nuestra iglesia es la mejor”. Todas estas afirmaciones y muchas más, indican que nos creemos: auto-suficientes, autónomos y capaces de tomar las mejores decisiones. Todas estas afirmaciones, niegan nuestra dependencia de Dios, porque todas afirman nuestra capacidad.

En contraste, lo que Dios quiere es que confiemos siempre en Él para todo. “... más el justo por su fe vivirá” (Hab. 2:4b). En otras palabras, lo que Dios quiere no es que podamos hacer las cosas, sino que confiemos en Él. Si creemos en nosotros mismos, nos‘auto-idolamos’ y a Dios, lo estamos rechazando. Pensamos que tenemos derechos porque somos ‘buenos’, cuando solo Dios es bueno (Marcos 10:18). Nuestro orgullo muestra que no confiamos en Dios para nada. Somos culpables.


Los cinco ayes contra los orgullosos (Hab. 2:6-20):
El libro muestra con los cinco ayes las consecuencias: del orgullo; la auto-confianza, (en lugar de la confianza en Dios); y la auto-estima (es decir: cuando somos orgullosos, capaces de hacer muchas barbaridades contra otros humanos). Las consecuencias son:
1. La tendencia de multiplicar nuestro dinero, bienes, casas y diversiones porque “los merecemos”. Los demás, por supuesto, no los merecen (Hab. 2:6).
2. El querer todo, para escapar del mal (Hab. 2:9).
3. Edificamos nuestras ciudades, casas, escuelas e iglesia con lo que no es nuestro (Hab. 2:12).
4. Hacemos que nuestros prójimos se vean torpes y nos reímos de ellos, para nuestra propia diversión (Hab. 2:15), y
5. Damos importancia a lo material más que lo espiritual, porque somos idólatras (Hab. 2:19).

Pero Dios va a dar a conocer su justicia por toda la tierra. Va a destruir a todo orgulloso en toda la tierra. Dios no tolera que seamos orgullosos. No tolera la idolatría o la egolatría. Sólo Él es auto-suficiente. Sólo Él es digno de nuestra confianza. Dios es correcto en su apreciación del ser humano (Hab. 2:13-14 y 20).

La oración de Habacuc (Hab. 3:1-19):
Habacuc expresa su asombro y temor de escuchar la sentencia de Dios sobre su pueblo. También pide misericordia ante la ira de Dios (Hab. 3:2). Pero también ve que el juicio de Dios será conocido en toda la tierra como las aguas cubren el mar (Hab. 2:14) y que la tierra se llenará de la alabanza a Dios (Hab. 3:3). Dios es vindicado en su juicio contra los hombres.

¿Cuál debe ser la actitud de los hombres ante Dios y Su ira? La respuesta final de Habacuc es un modelo para nosotros. Habacuc dice, “Aunque la higuera no florezca, ni en la vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová es mi fortaleza. Él hace mis pies como ciervas y en mis alturas me hace andar (Hab. 3:17-19).

Oración de Habacuc
Cantado por Joel Sierra Cavazos

Habacuc en el Nuevo Testamento:
El Nuevo Testamento cita tres veces a Habacuc 2:4. Para explicar estas citas es necesario que uno comprendamos todo el contexto de Habacuc, es decir, que esta citando todo el libro y no solo la frase: “el justo por la fe vivirá”.

Las citas de Habacuc en el NT muestran que toma en serio el hecho de que Dios esta enojado con el hombre, como lo expresa Habacuc. Romanos 1:18-32 presenta esta ira de Dios, como la situación que tiene que ser redimido si el hombre va a estar en paz con Él (Romanos 5:1).

Romanos, al igual que Habacuc, enseña que (1) la justicia es por fe (Romanos 3:19-4:25), (2) el pecado es universal (Romanos 1:18-3:23), y (3) nuestra única esperanza es la misericordia de Dios (Romanos 12:1-2) porque todos somos culpables.

Los pasajes que citan a Habacuc en el Nuevo Testamento son: Romanos 1:17; Gálatas 3:11; y Hebreos 10:38. Estos versículos muestran que la salvación es por fe, que la salvación no es por la auto-justificación y que a pesar de las circunstancias de la vida tenemos que confiar en Dios.

Reflexión:
¿Qué es lo que pedimos cuando buscamos "justicia”? ¿Realmente estamos buscando la justicia de Dios o sólo las cosas que nos convienen? Si Dios fuera a establecer su justicia, ¿qué crees que haría?

¿Somos solamente victimas inocentes de la injusticia, o somos actores culpables buscando nuestras conveniencias?