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sábado, 2 de julio de 2016

El propósito global del Dios viviente


El propósito global del Dios viviente
El propósito de Dios existe antes de que el universo fuese creado. Entonces tenemos que iniciar nuestra explicación de los propósitos de Dios desde el principio. Hay indicaciones de que Dios tenía todo planeado desde antes de la creación. La Biblia dice que “el Cordero fue sacrificado desde la creación del mundo” (Apocalipsis 13:8). Es decir, que el propósito de Dios desde el principio fue la salvación de los hombres por medio de Jesucristo.  También dice que “Dios ha sujetado a todos a la desobediencia, con el fin de tener misericordia de todos (Romanos 11:32). Estas dos citas indican que el propósito de Dios desde el principio era la salvación del hombre del pecado. 

La primera indicación que Dios tiene un propósito global están en Génesis donde El es el creador de todo. Hay muchos textos que construyen sobre este hecho para decir que Dios es el soberano del universo y tiene el derecho de juzgarlo y destruirlo si lo encuentra necesario según sus propósitos (Jeremías 18 y Salmo 95 son ejemplos).

Vengan, cantemos con gozo al Señor,
Aclamemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
Vengamos ante Su presencia con acción de gracias;
Aclamemos a El con salmos.
Porque Dios grande es el Señor,
Y Rey grande sobre todos los dioses,
En cuya mano están las profundidades de la tierra;
Suyas son también las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, pues El lo hizo,
Y Sus manos formaron la tierra firme.
Vengan, adoremos y postrémonos;
Doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor.
Porque El es nuestro Dios,
Y nosotros el pueblo de Su prado y las ovejas de Su mano.
Salmo 95:1-7

Este Salmo muestra el nexo entre la creación del mundo y la soberanía de Dios.

Primero, si no tuviera un propósito, no tendríamos una razón para una creación con diseño. Todo hubiera sido como dice el texto “una caos total” (Génesis 1:2).  Pero el mundo tiene orden y diseño que implica intención y propósito.   La creación es más que simple materia desordenada, tiene vida compleja e inteligente. Mientras Dios iba formando la creación, la evaluaba como buena (Génesis 1:4, 10, 12, 18, 21, 25, y 30). La evaluación de ser “buena” implica que cumple la intención por la cual fue creada. Es decir, que tiene un propósito.

Al emitir la evaluación que la creación es buena, indica que Dios tenía un plan previo con la cual puede evaluar si ha logrado la meta.  Dios tiene un plan global. 

Cuando Dios dice que la creación es buena, estas son buenas nuevas/evangelio. La tierra es un buen lugar para el hombre, un buen lugar para  vivir, y un buen lugar para conocer a Dios y su gracia.

El siguiente concepto dentro de este propósito global es que Dios es responsable por Su creación. 

Cuando el hombre pecó, Dios actuo con responsabilidad y le expulso del jardín de Edén. Este establece que uno no le puede desobedecer y vivir en el paraíso que le pertenece. El hombre es responsable por su rebeldía y hay consecuencias.

Tanto el hombre hecho en la imagen de Dios, como Dios, es responsable por sus acciones. El Hombre es responsable por sus acciones que tiene que enfrentar en las consecuencias de su rebeldía.  

Cuando Dios le dicta la sentencia a Satanás de que un hombre va a aplastarle la cabeza y derrotar el mal (Génesis 3:15; ver también Apocalipsis 12:2, y 17), Dios muestra que él sigue siendo responsable por la creación.  El propósito de Dios es de enviar a Jesús para llevar acabo su plan de redención.

Como Jesús va a necesitar una familia, Dios llama a Abraham en Génesis 12:1-3.   Esta familia no es una unidad separada de los demás, pero es donde empieza un reino, el reino de Dios.  Es un reino porque segun la promesa de Génesis 12:1-3 tiene lo esencial para tener un reino: 1. tierra, 2. pueblo y  3. gobierno. Esto forma una patrón para unir a los demas temas de la Biblia. El Nuevo Testamento conecta estas tres temas a Jesús.

Aquí es donde vemos el alcance otra vez a todas las familias de la tierra, el propósito global.
“Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que maldigan; ¡Por medio de ti serán bendecidas todas la familias de la tierra!” Génesis 12:3









Todos somos pecadores
Es natural que pensamos que Abraham debe haber sido muy bueno, muy especial.  Pero no es Abraham, es Dios quien es muy especial.  Porque la familia de Abraham no es escogida por su propio mérito. Sino es una familia sujeta al pecado como todos. La condición de la familia de Abraham es aclarada en Deuteronomio 8:17-20:
No sea que digas en tu corazón: ‘Mi poder y la fuerza de mi mano me han producido esta riqueza.’ Pero acuérdate del Señor tu Dios, porque El es el que te da su poder para hacer riquezas, a fin de confirmar Su pacto, el cual juró a tus padres como en este día.Pero sucederá que si alguna vez te olvidas del Señor tu Dios y vas en pos de otros dioses y los sirves y los adoras, yo testifico contra ustedes hoy, que ciertamente perecerán.  Como las naciones que el Señor destruye delante de ustedes, así perecerán ustedes, porque no oyeron la voz del Señor su Dios.

Continua en Deuteronomio 9:4-6:
“No digas en tu corazón cuando el Señor tu Dios los haya echado de delante de ti: ‘Por mi justicia el Señor me ha hecho entrar para poseer esta tierra,’ sino que es a causa de la maldad de estas naciones que el Señor las expulsa de delante de ti.  No es por tu justicia ni por la rectitud de tu corazón que vas a poseer su tierra, sino que por la maldad de estas naciones el Señor tu Dios las expulsa de delante de ti, para confirmar el pacto que el Señor juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.  Comprende, pues, que no es por tu justicia que el Señor tu Dios te da esta buena tierra para poseerla, pues eres un pueblo terco.

Muy pronto en Genesis, Dios empieza a revelar su plan de redención.  El plan de Dios se aclara en Génesis 15 (ver Dios y la antorcha en http://renuevalamente.blogspot.mx/2015/07/genesis-15-dios-y-la-antorcha.html.)  Este capítulo indica que Dios mismo es nuestro escudo y el mismo es nuestro galardón (Génesis 15:1), que la justicia es por fe (Génesis 15:6) y que va a hacer todo para hacer posible la salvación (Génesis 15:17-18).

Al decir que la justificación es por fe, Dios nos da a entender que no podemos justificarnos por nuestras actos. No tenemos la capacidad de justificarnos, por cualquier medio delante de Dios (Salmo 143:2) (ver Nadie puede justificarse ante Dios).

Esto se ve en Romanos donde dice, “Dios ha sujetado a todos a la desobediencia, con el fin de tener misericordia de todos” (Romanos 11:32 NVI). No hay inocentes. Todos hemos pecado y estamos sujetos al pecado.

¿Por qué tardo tanto tiempo entre Abraham y Jesús? Jesús es el tema de toda la Biblia.  Lucas 24:44-49 dice que los tres partes de  Antiguo Testamento hablan de Jesús y indican lo que él tiene que padecer para darnos salvación. Dios tenía que tardar para que nosotros pudiéramos comprender a Jesús y su misión.  Esto significa, “Todo el Antiguo Testamento existe por causa de Jesús” (Graeme Goldsworthy). Dios tenía que actuar en la historia para que la misión y acciones de Jesús el Mesías podrían tener sentido.

El hombre tenía que comprender la gravedad del pecado. Que ni el buen ley, ni los sacrificios, ni los jueces, ni los reyes puede redimirnos de nuestros pecados.

Hay patrones que Dios establece que nos enseña que Jesus va hacer:
El hombre tenía que comprender el significado de los sacrificios. Tiene que entender que Dios quiere vivir entre su pueblo como el Templo. Tenía que aprender a no confiar en su fuerza y de no confiar en otros hombres como los reyes(1 Samuel 8:5-8) .

Esta misma situación de rechazar a Dios y servir a otros dioses sigue hasta el día de hoy.

La justicia y el gobierno de la tierra
El hecho de la creación establece el derecho y responsabilidad de Dios de gobernar su creación. Por esto muchas personas están dispuestas a pelear el punto de creación. Si Dios no es el gobernador del universo, no hay razón de no pecar o no ser rebelde.  No hay la posibilidad de un justicia más allá. Ni tampoco hay la posibilidad de una resolución final de las injusticias que hay aquí en la tierra.

¿Si Dios no es soberano, ante quien es responsable el hombre? Responsabilidad requiere soberanía. ¿Cuál es la norma de justicia?

En los salmos tenemos la declaración de que el hombre no puedes justificarse ante Dios. La solución o la justificación no esta dentro de su alcance aun y cuando obedece a la ley (Salmo 143:3 ver Gálatas 3:16). Este es un punto básico para poder entender la misión de Jesús. Si el hombre pudiera salvarse por sus acciones o por su propia voluntad, no sería necesaria que viniera Jesús para salvarnos. Este Salmo indica la imposibilidad de la auto-salvación.

En anticipación del día en que Dios iba a realiza la culminación de su plan el salmista escribe,
La piedra que desecharon los edificadores
Ha venido a ser la piedra principal del ángulo.
Obra del Señor es esto;
Admirable a nuestros ojos.
Este es el día que el Señor ha hecho;
Regocijémonos y alegrémonos en él.
Te rogamos, oh Señor, sálvanos ahora;
Te rogamos, oh Señor, prospéranos ahora.
Bendito el que viene en el nombre del Señor;
Desde la casa del Señor los bendecimos.
Salmo 118:22-26
La muerte de Jesús
La Biblia dice que Jesús vino en la plenitud de tiempo (Gálatas 4:4-7) para cumplir una misión. Esto quiere decir en el justo momento que Dios había preparado. Era el momento preciso para derrotar al dragón. Era el momento preciso para echar el dragón del cielo  (Apocalipsis 12:7-12).

La misión de Jesús
La primer base de la misión cristiana es que Dios es creador de todos los hombres sin importar su raza. Esto establece la universalidad de la misión cristiana a traer buenas nuevas para todas las etnias.  Esto cambia el alcance de la misión de solo responder a las promesas especificas a la familia de Abraham. Pablo establece que la misión de Jesús es para toda la humanidad.

La misión provee la solución 
Desde Génesis 3:15 descubrimos que la solución del problema del pecado tiene que ser una solución para el hombre. Un hombre va a vencer el pecado por todos. Un “hombre” va a aplastar la cabeza del serpiente.  Jesús vence al Dragón (serpiente) en la cruz (ver Apocalipsis 12:1-12).

La misión de ser responsable para proteger su relación y de ser el gran galardón fue tomado por Dios en Génesis 15:2, 17. En Efesios 5:33 dice que Cristo se entregó por ella. (more work)

El pueblo de Dios incluirá a los gentilesLa primera indicación de que Dios iba a derrotar el mal (Génesis 3:15) implica que la solución será para todos los hijos de la mujer.

Desde la primera promesa de Dios a Abran en Gen. 12:1-3 sabemos que la bendición de Abraham iba a llegar a todas las etnias, es decir que gente de todas las naciones estarán incluidos en los bendecido con Abram. El alcance de la promesas incluía gente de todas las familias de la tierra.

Esta idea de que la solución iba a extenderse a todas las familias de la tierra inicia en la promesa a Abraham (Génesis 12:3) y se repite 900 veces en todo el Antiguo Testamento. No es nada ocurrente en el Nuevo Testamento sino refleja el patrón de toda la Biblia.

“¿Es acaso Dios sólo el Dios de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Sí, también es Dios de los gentiles, Pues no hay más que un solo Dios.” (Romanos 3:30-31 NVI)

El problema de la justicia en el mundo no es sólo un problema para los judíos, sino un problema para todos los hombres.

Pablo indica que la barrera que separaba a los judíos de los gentiles ha sido derrumbada (Efesios 2:11-22). Y que ya no existe una diferencia entre judío y gentiles (Gálatas 3:26-29). Por esta razón Pablo dice, “Esos somos nosotros a quienes Dios llamó no sólo entre los judíos sino también entre los gentiles” (Romanos 9:24). La salvación esta abierta a todas las familias de la tierra.

Todo cumplido en Cristo
Pablo indica que todas las promesas de Dios están cumplidas en Cristo (2 Corintios 1:20). Ya no hay promesas para cumplir antes de la consumación de tiempo. Junto con esta declaración de que todo esta cumplido en Cristo (ver el plan de Dios)

La consumación del Reino de Dios
Aunque la cruz y la resurrección están presentadas como el gran victoria sobre Satanás y el Reino de Dios ha iniciado, la acción de Dios no terminará hasta que el último enemigo, la muerte, es derrotada (1 Corintios 15:23-28). Jesús reina hasta que todos sus enemigos han sido derrotados.

Todos entran por la misma puerta
Abraham creyó a Dios y le fue contada por justicia Génesis 15:6. Pablo dice que este es el mismo camino por el cual entran los gentiles (Gálatas 3:10-14). Y llega a la conclusión, “¿Qué concluiremos? Pues que los gentiles, que no buscaban la justicia, la han alcanzado. Me refiero a la justicia que es por la fe” (Romanos 9:30-33).

El propósito global es Cristo y su misión
Las promesas se cumplen en Él (1 Corintios 1:20). Las promesas que se cumple en Cristo y no hay ninguno más que pueda cumplirlas. No hay la necesidad de que otra promesa se tienga que cumplir (Gálatas 3:15-17),
Hermanos, hablo en términos humanos[m]. Un pacto, aunque sea humano[n], una vez ratificado nadie lo invalida ni le añade condiciones. Ahora bien, las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia[o]. No dice: “y a las descendencias[p],” como refiriéndose a muchas, sino más bien a una: “y a tu descendencia,” es decir, Cristo (el Mesías). Lo que digo es esto: la Ley, que vino 430 años más tarde, no invalida un pacto ratificado anteriormente por Dios, como para anular la promesa.
Galatas 3:15-17

Por esta razón Jesús termina con la gran comisión:
Acercándose Jesús, les dijo: “Toda autoridad Me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos de[h] todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.”

jueves, 5 de mayo de 2016

¿Qué es la fe?

¿Qué es la fe?

Este artículo es una respuesta a uno de nuestros lectores quien preguntó: “¿Qué es la fe?”

Hace algunos años vi un libro que se llamaba: ¿En qué creen los que no creen? Muchas veces asumimos que la gente que no cree como yo, no cree en nada. Todos creen en algo.

Quiero afirmar desde el principio que no existe una persona que no cree en nada. Todo ser humano cree en algo. Es imposible no creer en nada. Como todos creemos en algo, todos tenemos fe y hay muchos tipos de fe o religiones en el mundo.

También encontramos otros usos de la palabra “fe”. Un uso de la palabra es: “tengo fe en mi mismo”. Esto es un sinónimo para la palabra auto-confianza. O en el contexto de un equipo o empresa que dice “si se puede” o “confiamos en que si podemos ganar el partido” o “creemos que podemos lograr la meta”.

Aclaramos que el sustantivo “fe” en la forma de verbo es “creer”. “Tengo fe en él” es lo mismo que “creo en él”, "creo en mi escuela", "creo en mi maestro", "tengo fe en el candidato".

Hay otra manera de usar la palabra "creer" y esto es confiar.  Cuando uno cree en algo, tiene confianza en aquello.  Si creo que un puente me va a sostener, tengo la confianza que este puente me va a sostener.   Y por lo tanto subo el puente y cruzo.  Y si decimos que creemos y no actuamos de acuerdo a esta confianza, o esta fe, no somos honestos con nosotros mismos ni decimos la verdad.

Entonces vemos como creer/fe y confiar están ligados.

Con esta definición de fe tenemos que ver como se relaciona  ésta con la idea de la fe cristiana. La fe cristiana en el Nuevo Testamento es FE en JESÚS aun más que fe en Dios. Es decir fe en la vida, muerte, resurrección, y ascensión de Jesús como fundamento del evangelio.

Es decir, creo que la única posibilidad para que haya justicia en este mundo es por medio de la muerte y resurrección de Jesucristo. La única posibilidad de reconciliación con Dios y el perdón de pecados es por medio de la muerte y resurrección de Jesucristo. No hay ninguna posibilidad u otra solución al problema (Gálatas 1:8-9) del ser humano en este planeta.

Confiar significa que creemos que Jesús tiene la autoridad (Mateo 28:28) y el poder (Filipenses 3:10) para llevar a cabo su proyecto. No existe ningún otra persona, gobierno o fuerza que puede resolver el problema humano. La evidencia que ofrece el Nuevo Testamento para depositar nuestra última confianza en Jesús es su resurrección de entre los muertos.

Una persona que tiene fe en Jesús es una persona que cree en las Escrituras y lo que ellas dicen acerca de Jesús. Esta persona cree que Jesús es la respuesta de Dios al problema del pecado.

Una persona que cree en Jesús, es una persona que cree que la última autoridad la tiene El (Mateo 28:18) y está dispuesto a acatar todas las enseñanza de Jesús (Mateo 28:20). En otras palabras, está sometido a Jesucristo y tiene completa confianza en lo que Jesús dice y es.

Por esta situación necesitamos definir bien la “fe cristiana”. El termino “la fe” o “la fe cristiana” se refiere a las creencias cristianas, es decir, doctrina cristiana. Lo que los cristianos creen. Claro que hay variantes de la fe cristiana entre las iglesias.

Para poder creer en Jesús uno tiene que arrepentirse. Arrepentirse quiere decir “cambiar de mente” en cuanto a su relación para con Dios, es decir, abandonar todas las otras confianzas y depositar su confianza en Cristo.

El Nuevo Testamento también tiene varios sinónimos que aclaran esta nueva relación. Una de ella es “reconciliación” (2 Corintios 5:18-21).

Cuando creemos en Jesús, la meta es reconciliarnos con Dios.

“Ellos mismos cuentan de lo bien que ustedes nos recibieron, y cómo se convirtieron a Dios dejando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero y esperar del cielo a Jesús, su Hijo, a quien resucitó, que nos libra del castigo venidero” (1 Tesalonicenses 1:9-10).

En Hebreos 11, el capítulo de la fe, el autor enfatiza que los resultados de la fe son a largo plazo y no inmediatos. Hebreos presenta la conclusión de que todos ellos murieron sin haber recibido lo prometido (Hebreos 11:13, 39). Ellos tuvieron fe en la venida del Cristo y Su victoria. Aunque la victoria no ocurrió en sus vidas, ellos fueron fieles a la esperanza de su venida y victoria. Por eso Hebreos nos exhorta a seguir fieles a pesar de los sufrimientos que son el resultado de seguir a Jesús (Hebreos 10:32-34) porque sabemos que Jesús regresará y estaremos con Él.

Esto no significa que Dios no contesta nuestras peticiones (Santiago 5:13-18), sino que no tenemos una garantía de que no vamos a sufrir hasta la venida de nuestros Señor.

Otra aclaración: las cosas no existen porque yo creo en ellas. Yo creo en las cosas porque ellas existen. Si invertimos el orden, creamos una fantasía. Si yo llegó a creer en cosas que no son reales, no tengo una explicación de la realidad de la vida.

jueves, 31 de diciembre de 2015

La Misión de Jesús

El tema
La mayor motivación para la misión es la Biblia. Históricamente, los monjes huían de la sociedad para conseguir seguridad y lograr sus metas de estudio. Sin embargo, al estudiar la Biblia, en sus corazones nació el deseo de llevar el evangelio a otras naciones y a otras etnias. Así nacieron la mayor parte de las misiones entre los años 500 y 1500 d.C. Por esta razón, es importante fundamentar nuestra participación en las Escrituras y la misión de Jesús.
Para ello debemos plantearnos y contestar tres preguntas:

¿Cuál es la misión de Dios?
¿Cómo llevó a cabo Jesús esta misión?
¿Cuál es nuestra participación en dicha misión?

La Misión de Jesús:
Cordero de Dios


¿A quién le importa el futuro?

Hace poco vi un libro cuyo título era: ¿A quién le importa el futuro?: Las disyuntivas de México, de Juan Ramón de la Fuente, ex-rector de la UNAM. El autor plantea las alternativas disponibles para dirigir al país en los próximos años. Sus propuestas no toman en cuenta la espiritualidad, ni la religión, ni a Dios. ¿Qué futuro o qué posibilidades tenemos en un futuro sin Dios?

Para Dios, el futuro es importante. A Dios le importa la justicia. A Dios le importa la maldad. A Dios le importa que los justos sean premiados. La misión de Dios es que haya justicia, verdad y amor en este mundo. Las Escrituras dicen que hay un solo camino para llegar a estas metas (Juan 14:6).

El Nuevo Testamento afirma que los que no creen en Dios no tienen esperanza. La esperanza sin Dios es temporal, pasajera; en contraste, la esperanza con Dios es eterna.
Además, sin Dios no hay justicia.

Cuando Juan el Bautista presenta a Jesús al pueblo de los judíos se refiere a él como: “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. No es fácil entender esta frase. Para definir este concepto, necesitamos ver cómo se usa en el Antiguo Testamento. ¿Para qué servían los corderos en la religión de los Israelitas? ¿Qué tiene que ver el cordero con el pecado? ¿Cómo lograron quitar la ofensa del pecado para acercarse a Dios? ¿Qué connotaciones tenemos acerca de los sacrificios? Éstas son sólo algunas preguntas que necesitamos responder para entender el anuncio de Juan el Bautista.

La declaración
Desde Génesis 3:15 sabemos que Dios tiene un plan para derrotar a la maldad.
«Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el talón.» (Génesis 3:15 NBLH). 

Este versículo y su contexto definen el problema humano. El hombre se rebeló y buscó ser autónomo. Con sus actos el hombre provocó la maldición de Dios sobre él y que la creación misma se volviera su enemiga. Esto establece el problema que el evangelio habrá de resolver. A partir del pecado de Adán y Eva, la creación y los seres humanos viven una lucha de sobrevivencia. La rebeldía en contra de Dios hace que vivamos en un conflicto. 

Este versículo también nos ofrece esperanza. Indica que un descendiente de la mujer va a derrotar a la maldad y permitir que la creación vuelva a cumplir las aspiraciones que Dios tenía para ella desde el principio. Podemos esperar que Dios restablezca sus paz y armonía en su creación.

La misión de Dios
[Génesis 3:15  define la misión de Dios. Para continuar con su su plan, Dios tiene que resolver el problema del pecado, sino no, no habrá  hecho nada para lograr sus propósitos en la tierra. Génesis 3:15 indica que el propósito de Dios es que un hombre venza a la maldad. Tiene que aplacar la rebeldía en el corazón humana para que los humanos se reconcilien con él. El hombre tiene que obedecerlo en todo o fracasará su plan para la humanidad.

La promesa
Para entender la misión de Jesús tenemos que arrancar desde la promesa de Dios a Abraham en Génesis 12:1-3.

En esta promesa tenemos a Dios prometiéndole a Abraham una tierra, una descendencia, y una bendición (gobierno). Es decir, le promete un reino.

El pacto
En el pacto aprendemos que Dios le está cumpliendo su promesa. Dios extiende la promesa a un pacto. La extiende la promesa por cuanto lo solemniza, es decir, formaliza la promesa con una firma ante la ley o ante una autoridad (Génesis 15:17-18), ya que es un acuerdo con consecuencias en caso de no cumplirse. También la extiende e incrementa en que Dios mismo promete ser escudo para Abraham o el pueblo de Dios. En tercer lugar, la incrementa en que Dios promete darse a sí mismo para su pueblo como “galardón” (Génesis 15:1-2) 

Aprendemos que el creer en lo prometido por Dios lo hace a uno justo. No es lo que el hombre hace, que siempre será pésimo, sino el hecho de creer en Dios hace que le cuente a uno por justicia (Génesis 15:6).

En el ritual de hacer el pacto, Dios indica que él es el responsable de que el pacto se cumpla. Dios es el responsable de su cumplimiento, no el hombre. ¿Cómo lo indica?

Jehová proveerá
En Génesis 22:1-2 Dios pone a Abraham a prueba y le pide que sacrifique a su hijo de la promesa, Isaac. Isaac nunca se enteró de que él será la víctima del sacrificio. Ellos preparan todo para el sacrificio, leña, cuerda, navaja, pero sin tener un animal para el sacrificio. Aparentemente el sacrificio se haría lejos de donde vivían, porque viajan tres días .

«Isaac habló a su padre Abraham: “Padre mío”. Y él respondió: “Aquí estoy, hijo mío”. “Aquí están el fuego y la leña”, Isaac dijo, “pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?”, Y «Pondré enemistad Entre tú y la mujer, Y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, Y tú lo herirás en el talón”.»
 Nota el paralelismo de quiénes cargan la madera: Isaac y Cristo. Abraham respondió:
“Dios proveerá para sí el cordero para el holocausto, hijo mío”. Y los dos iban juntos.» Génesis 22:7-8 NBLH

Aquí vemos que Abraham, en su respuesta, esperaba que Dios le diera un sustituto de su hijo.
Él sabía, es decir, tenía fe en que Dios resolvería el problema porque,

«Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía a su único hijo. Fue a él a quien se le dijo: “EN ISAAC TE SERA LLAMADA DESCENDENCIA”. Él consideró que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde también, en sentido figurado, lo volvió a recibir.» (Hebreos 11:17-19 NBLH). 

«Llegaron al lugar que Dios le había dicho y Abraham edificó allí el altar, arregló la leña, ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar sobre la leña. Entonces Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo. Pero el ángel del SEÑOR lo llamó desde el cielo y dijo:

“¡Abraham, Abraham!” Y él respondió: “Aquí estoy”. Y el ángel dijo: “No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada. Porque ahora sé que temes a Dios, ya que no Me has rehusado tu hijo, tu único”.» (Génesis 22:9-12 NBLH).

Dios no le permitió a Abraham sacrificar a su hijo Isaac. En lugar de Isaac Dios proveyó un carnero para tomar el lugar de, o ser un sustituto de Isaac.

«Entonces Abraham alzó los ojos y miró, y vio un carnero detrás de él trabado por los cuernos en un matorral. Abraham fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Y Abraham llamó aquel lugar con el nombre de El SEÑOR Proveerá, como se dice hasta hoy: “En el monte del SEÑOR se proveerá”.» (Génesis 22:13-14 NBLH).

¿Qué piensan acerca de las palabras “el SEÑOR proveerá”? ¿Qué significa que el SEÑOR proveerá hoy en nuestra misión?
   
La pascua
Moisés tenía la misión de llevar el pueblo de Israel a adorar a Jehová. Por eso le pidió al faraón permiso para ir a adorar a Dios y faraón se negó. Esto resultó en un larga lucha para obtener la libertad de adorar a Dios.

La décima plaga fue la muerte de los primogénitos de todos los habitantes de Egipto. Para evitar esta plaga era necesario matar un cordero y rociar su sangre sobre los postes de la casa. Quien no lo hiciera perdería a su hijo primogénito. Un cordero tenía que morir para evitar la muerte del primogénito. Esto era para un “tributo” al Señor, quien así mostraba ser soberano, tanto de Egipto como de toda la tierra.

El día de la expiación
La institución del día de la expiación (Yom Kipur) le mostraba a la nación de Israel cómo enfrentar el problema del pecado. Esta festividad se celebraba una vez al año cuando sacrificaban un animal para resolver el problema del pecado. 

Reconocemos que Dios es soberano de toda la tierra, como dice La Escritura:
«Porque Dios grande es el SEÑOR, Y Rey grande sobre todos los dioses, En cuya mano están las profundidades de la tierra; Suyas son también las cumbres de los montes. Suyo es el mar, pues El lo hizo, Y Sus manos formaron la tierra firme. Vengan, adoremos y postrémonos; Doblemos la rodilla ante el SEÑOR nuestro Hacedor. Porque El es nuestro Dios, Y nosotros el pueblo de Su prado y las ovejas de Su mano. Si ustedes oyen hoy Su voz,» (Salmos 95:3-7 NBLH).  

¿Qué quiere decir “soberano en la misión”?  Dios hizo toda la tierra y todas las naciones que habitan la tierra. Dios se preocupa por la salvación de su pueblo en toda la creación.

«Fue oprimido y afligido, Pero no abrió su boca. Como cordero que es llevado al matadero, Y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, él no abrió su boca. Por opresión y juicio fue quitado; Y en cuanto a su generación, ¿quién tuvo en cuenta que él fuera cortado de la tierra de los vivientes por la transgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida?» (Isaías 53:7-8 NBLH).

El Cordero de Dios
Juan el Bautista presentó a Jesús al pueblo judío como el CORDERO DE DIOS que quita el pecado del mundo (Juan 1:29). Esto significaba que Jesús habría de ser el sustituto final para el cordero que debía ser sacrificado para quitar el pecado del mundo. Con su sacrificio ya no es necesario sacrificar más corderos para cubrir nuestros pecados. Como afirma Hebreos (10.12-14), Jesús murió una vez para siempre. Estas imágenes del Antiguo Testamento definen la identidad a Jesús porque indican la misión que Jesús emprendía.

Es interesante ver el paralelo entre Juan el Bautista y nosotros. ¿Qué hubiera pasado si Juan no hubiera venido antes de Jesús? En Malaquías 4:1-6 dice: «Yo les envío al profeta Elías antes que venga el día del SEÑOR, día grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que Yo venga y hiera la tierra con maldición (destrucción total)». En otras palabras Juan estaba anunciando que si no se arrepentían de sus pecados, IBAN a ser destruidos por la venida del Señor. Esto es igual que nuestro mensaje también. Si uno no se arrepiente hoy será destruido por la venida del Señor.

Jesús termina su ministerio
Las últimas palabras de Jesús son su comisión dada a sus discípulos en el evangelio de Mateo 28:16-20

«Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado. Cuando Lo vieron, Lo adoraron; pero algunos dudaron. Acercándose Jesús, les dijo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden (he aquí)! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.» Mateo 28:16-20 NBLH


Esta comisión está en los otros evangelios también:
Lucas 24:44-49
«Después Jesús les dijo: “Esto es lo que yo les decía cuando todavía estaba con ustedes: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos”. Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: “Así está escrito, que el Cristo (el Mesías) padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día; y que en Su nombre se predicará el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Ustedes son testigos de estas cosas. Por tanto, Yo enviaré sobre ustedes la promesa de Mi Padre; pero ustedes, permanezcan en la ciudad hasta que sean investidos con poder de lo alto”.»
Lucas 24:44-49 NBLH

Juan 20:17
«Jesús les dijo otra vez: “Paz a ustedes; como el Padre me ha enviado, así también yo los envío”.» Juan 20:21 NBLH

La Santa Cena
La misión de Jesús nos conduce a la última cena de Jesús. En la Santa Cena cristiana recordamos y anunciamos la muerte de Jesús como cordero de Dios (1 Corintios 11:23-26). Recordamos que Jesús murió como cordero por nuestros pecados. Recordamos que él pagó como cordero la pena por nuestros pecados. Recordamos que él nos reconcilió con Dios. Como Cristo murió por nosotros, nosotros estamos obligado a vivir para él (2 Corintios 5:14-15). 
«Pues el amor de Cristo nos apremia (nos impulsa), habiendo llegado a esta conclusión: que Uno murió por todos, y por consiguiente, todos murieron. Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquél que murió y resucitó por ellos. De manera que nosotros de ahora en adelante ya no conocemos a nadie según la carne. Aunque hemos conocido a Cristo según la carne, sin embargo, ahora ya no lo conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura (nueva creación) es; las cosas viejas pasaron, ahora han sido hechas nuevas. Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió con él mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; es decir, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo con él mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación. Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: ¡Reconcíliense con Dios! Al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en él.»
2 Corintios 5:14-21 NBLH

El vivir por Cristo
Filipenses 2:1-5, en el contexto del Nuevo Testamento, indica cuál es nuestro compromiso con Cristo en muchas maneras. Si hemos recibido un beneficio de la muerte de Jesús estamos obligados a tomar la actitud de Jesús en nuestras relaciones con los demás.
«Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, hagan completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. No hagan nada por egoísmo (rivalidad) o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.
Haya, pues, en ustedes esta actitud (esta manera de pensar) que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que Se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló él mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.» (Filipenses 2:1-11 NBLH).

Un problema con la “misión” es que olvidamos de quién es la misión. ¿Vamos a la misión para salir del país, para vivir una aventura? ¿Cubrimos nuestros egoísmos con una cubrimiento de religiosidad?  
Jesús comisionó a sus discípulos en los cuatro evangelios: Mateo 28:16-20; Marcos 16:8-16; Lucas 24:44-50; Juan 20:17. Es decir que la misión de Jesús continuará con nosotros como colaboradores de Dios. Todas nuestras relaciones están controladas por la misión de Jesús. Esta misión involucra toda nuestra vida.

¿Qué es la misión de Jesús? ¿Cómo quiere Jesús que hagamos la misión? Si no hacemos la “misión” según las instrucciones bíblicas, causamos problemas, particularmente para la misión de Jesús. 

¿Quién es digno?
«Vi también a un ángel poderoso que anunciaba a gran voz: “¿Quién es digno de abrir el libro y de desatar sus sellos?” Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro ni mirar su contenido.» (Apocalipsis 5:2-3 NBLH).

Entre los humanos no había ni hay nadie digno de abrir el libro del destino de los humanos en la tierra. Juan estaba muy deprimido al escuchar estas noticias y lloraba mucho. Pero la historia no terminó así:

«Entonces uno de los ancianos me dijo: “No llores; mira, el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos”. Miré, y vi entre el trono (con los cuatro seres vivientes) y los ancianos, a un Cordero, de pie, como inmolado, que tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados por toda la tierra. Él vino y tomó el libro de la mano derecha de aquél que estaba sentado en el trono. Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos. Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: “Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque Tú fuiste inmolado, y con Tu sangre compraste (redimiste) para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios; y reinarán sobre la tierra”.»

Aquí el Cordero de Dios es soberano de todos los eventos de la tierra: la conquista, la muerte, la salud, la guerra y el juicio.

La alabanza en el cielo es dirigida al Cordero:

Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos. El número de ellos era miríadas de miríadas, y millares de millares, que decían a gran voz: “El Cordero que fue inmolado es digno de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza”. Y oí decir a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay: “Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos”. Los cuatro seres vivientes decían: “Amén”, y los ancianos se postraron y adoraron.» (Apocalipsis 5:5-14 NBLH).

¿Cuáles son las consecuencias de rechazar al soberano?

«Porque ha llegado el gran día de la ira de ellos, ¿y quién podrá sostenerse (mantenerse en pie)?» (Apocalipsis 6:17 NBLH).


Bibliografía:
Vaughn Roberts, Gran Panorama Divina, Torrentes de Vida.
Christopher Wright, Misión de Dios, Certeza.
Graeme Goldsworthy, Estrategia Divina, CLIE,
Graeme Goldsworthy, Evangelio y Reino, Torrentes de Vida
Graeme Goldsworthy,