miércoles, 13 de mayo de 2009

Fe con entendimiento

Tu presencia supliqué de todo corazón;

Ten misericordia de mí según tu palabra.

(Psa 119:58 RV60)


 

De todo corazón busco tu rostro; compadécete de mí conforme a tu promesa.

(Psa 119:58 NVI-1999)


 

El Salmo 119 es muy interesante por el énfasis que pone en conocer la Escritura. Cada versículo del Salmo repite la importancia de conocer la Palabra de Dios. El conocimiento de Dios viene por medio de su palabra. No viene por las emociones, los sentimientos, o aun las experiencias espirituales que tenemos. Esto es la enseñanza básica de este Salmo.

La Biblia nos enseña en repetidas veces la importancia del conocimiento de Dios. No nos invita a una pasión sin fundamento, sino de un conocimiento de Dios basado en las Escrituras que crea en nosotros una pasión y confianza (fe) en Dios. Si nuestra experiencia es la fuente de nuestra pasión, es una fe muy débil, transitoria, engañosa, mentirosa, no confiable. Pero si está basada en las Escrituras es permanente, verdad, verdadero, constante, confiable tal como Dios.

El problema de ser celoso de Dios sin fundamento es un problema que los autores bíblicos rechazan "de toda corazón" en toda la Escritura.

Pablo es un ejemplo de cómo debemos hacerlo. Si leemos sus cartas encontramos sus oraciones para el conocimiento de Dios. Leímos su crítica a los celosos por Dios sin conocimiento. Ellos, según Pablo, realmente están rechazando a Dios porque buscan establecer su propia justicia en lugar de someterse a la justicia de Dios.

Puedo declarar en favor de ellos que muestran celo por Dios, pero su celo no se basa en el conocimiento. No conociendo la justicia que proviene de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios. De hecho, Cristo es el fin de la ley, para que todo el que cree reciba la justicia" (Rom 10:2-4 NVI-1999).


 

Pablo nos enseña que no basta la pasión que no está basada en el verdadero conocimiento de Dios. La pasión por si sólo no nos garantiza que andemos bien. La pasión o celo por Dios puede ser nada más un auto engaño en que le estamos diciendo a Dios que somos buena gente, mientras que rechazamos a Cristo en su palabra en nos da conocimiento de Él.


 

Vemos las consecuencias de este cambio de paradigmas en muchas partes hoy. Vemos que cantamos acerca de nosotros mismos (yo te alabo, yo te busco, quiero alabarte y otros estribillos tipo Hillsong), un creciente preocupación de la iglesia con los pobres, un cristianismo que busca hacer la gente feliz (consejería y discipulado) y nuestra suerte aquí en este mundo (el movimiento de la profecía). Pero que no da importancia al estudio de la Biblia y teología.


 

Hablando acerca de "todo dentro de nosotros mismos" Michael Horton (www.whitehorseinn.org) indicaba que esto es la esencia que resulta en el nihilismo. Cuando todo es interior al hombre, todo pierde su significado. Hoy la religión está reflejando la vuelta al interior y a la vez está perdiendo su significado. Así nuestra fe no nos puede guiar a algo fuera de nosotros mismos. Esto nos hace aliados a los nihilistas (la vida carece de significado) y reduce todo a una emoción sin significado.


 

El evangelio, o buenas nuevas que anuncia el Nuevo Testamento, no son noticias de algo que sucede en nosotros mismos. Son el anuncio de la obra de Dios en toda la historia de la humanidad donde el nos redime por el sacrificio de Jesucristo para anunciarnos los resultados de su gran batalla.


 

Las Escrituras siempre describen su mensaje como "verdad", "doctrina", "el depósito", "la fe", "el patrón de palabras sanas", "las tradiciones", "lo que hemos escuchado" y "desde el principio". El énfasis en el Nuevo Testamento siempre está en la enseñanza y no en la experiencia o emoción. Tenemos que conocer o saber la verdad. No debemos adoptar las posturas que indican que la vida no tiene significado.


 

Necesitamos entendimiento para que la vida tenga significado y para que podemos obedecer a Dios. Esto nos vuelve al Salmo 119:

"Dame entendimiento, y guardaré tu ley, Y la cumpliré de todo corazón"
(Psa 119:34 RV60).