lunes, 9 de marzo de 2015

Salmo 2

El reino del Mesías: Salmo 2

Introducción

Antes de hablar de este Salmo, hablaré del mundo actual:
Vivimos en un mundo en crisis. Vemos gente luchando para lograr su propia soberanía y buscando someter a otros a sus ideas, pero nadie desea ser sometido.

Algunos creen que sólo los pobres se rebelan, pero la rebeldía es una condición del ser humano. Este Salmo señala que todos somos rebeldes: ricos y pobres, educados e ignorantes, empresarios y obreros, religiosos y ateos, gobernantes y pueblo. 

La solución a la pobreza por lo tanto no es sólo dar más recursos a los pobres. La rebeldía es universal. El corazón de la rebeldía se encuentra en la relación que tenemos con Cristo, el Mesías. 

Salmo 2

Salmo 2 Exposición

Las naciones traman contra el Cristo
¿Por qué se sublevan las naciones, Y los pueblos traman cosas vanas? Se levantan los reyes de la tierra, Y los gobernantes traman unidos Contra el SEÑOR y contra Su Ungido, diciendo: "¡Rompamos Sus cadenas Y echemos de nosotros Sus cuerdas!" (Salmos 2:1-3 NBLH).

Primero el salmista plantea una pregunta: "¿Por qué se  sublevan las naciones y los pueblos traman cosas vanas?" En otras palabras la preguntas es ¿Por qué la gente es rebelde?  Podemos ver cuando vemos las naciones, la gente, los adolescentes, los niños y las familias que todos tenemos ésta rebeldía en nosotros. Rebeldía es una característica del ser humano. 

Segundo, el salmista dice que los rebeldes son los reyes y gobernantes de la tierra. Los líderes en este mundo son rebeldes. Los líderes son los jefes de gobierno, jefes en el trabajo, jefes en la casa. También los pastores y líderes en la iglesia, los líderes sindicales y los maestros. Todos somos rebeldes. Ellos quieren ser soberanos y no están dispuestos a compartir su soberanía con nadie. Ellos quieren acumular oro, caballos y mujeres (ver Deuteronomio 17:14-17).  El rey creyente no debe ser como el rey pagano, ni el pastor como el jefe de trabajo. Jesús es nuestro modelo de liderazgo. Él no vino para ser servido, sino para servir a otros (Marcos 10:41-45, ver 1 Pedro 5:1-5). Por ser "soberanos" ellos creen que tienen derechos de oficio. Pero la rebeldía no se limita sólo a ellos, se extiende a todas las personas. Ellos como nuestros líderes también están incluidos en la rebeldía. En otras palabras todos somos anarquistas. El problema de la rebeldía es un problema espiritual. 

¿Contra quién nos estamos rebelando? Este Salmo indica que nuestra rebeldía es contra el Señor, su Cristo, y su soberanía sobre su creación. 

¿Cuándo nos rebelamos contra Dios y su Cristo?
Nos rebelamos cuando no reconocemos a Dios ni le damos gracias (Romanos 1:18-20), cuando rechazamos Su Cristo (Hebreos), cuando criticamos el pueblo o templo de Dios (1 Corintios 3:16), cuando no tenemos fe en Dios (Romanos 14:23). Rechazamos a Dios cuando creemos que la Biblia es sólo un mito, o cuento inventado para provocar fe y no vemos la intervención de Dios en la historia humana archivado en las palabras de las Escrituras. 

Dios confía en Rey-Cristo

"El que se sienta como Rey en los cielos se ríe, El Señor se burla de ellos. Luego les hablará en Su ira (Romanos 1:18-3:20), Y en Su furor los aterrará, diciendo: "Pero Yo mismo he consagrado a Mi Rey Sobre Sion, Mi santo monte (ver Salmo 24)." (Salmos 2:4-6 NBLH).

Aquí el salmista nos indica que Dios no se siente amenazado por la rebeldía humana. El sabe que todo esta debajo su control. También tiene confianza que su Mesías (hebreo) o Cristo (griego) va a poder someter todo bajo sus pies. No hay posibilidad que Cristo pierda frente a la rebeldía humana. 

El Rey-Cristo reinará con una vara de hierro

"Ciertamente anunciaré el decreto del SEÑOR Que me dijo: 'Mi Hijo eres Tú, Yo Te he engendrado hoy. Pídeme, y Te daré las naciones como herencia Tuya, Y como posesión Tuya los confines de la tierra. Tú los quebrantarás con vara de hierro; Los desmenuzarás como vaso de alfarero.'" (Salmos 2:7-9 NBLH).

Como un acto de su soberanía Dios ha decretado que el Cristo es su Hijo, y recibirá todas las naciones como herencia por la predicación del evangelio. De todas las naciones vendrá su pueblo en cumplimiento de la promesa a Abraham (Génesis 12:1-3). Su Hijo reinará con vara de hierro, es decir, el logrará imponer su voluntad sobre ellos. Todos los que se oponen al Cristo serán destruidos y hechos polvo ante la fuerza de la ira del Señor Jesucristo (ver Jeremías 18:1.17). 

Esto significa que Jesús reina en el mundo actual a pesar de todo el mal que vemos a diario. Jesús esta logrando su propósito de quebrar las naciones y convencer a los humanos que Él es el rey. No hay fuerza que pueda evitar que tenga la victoria.

Ríndanse al Cristo y Adoren al Señor Jesucristo

Ahora pues, oh reyes, muestren discernimiento; Reciban amonestación, oh jueces de la tierra. Adoren al SEÑOR con reverencia, Y alégrense con temblor. Honren al Hijo para que no se enoje y perezcan en el camino, pues puede inflamarse de repente Su ira. ¡Cuán bienaventurados son todos los que en El se refugian! (Salmos 2:10-12 NBLH).

El Salmo termina con una "amonestación" a los reyes de la tierra para que ellos "adoren al Señor". Ellos tienen la posibilidad de someterse voluntariamente al Hijo, Jesucristo. Es urgente que eviten la ira del Mesías y para que Él no los destruya en el camino. Si ellos no se refugian en Él, serán destruidos sin misericordia. 

Nuestra única esperanza es refugiarnos en el ungido del Señor o en el Cristo. Los que se refugian en Cristo serán bienaventurados.

Conclusiones

Este Salmo nos indica la importancia de proclamar el evangelio de Jesucristo para que las naciones se sometan a Dios y no experimenten Su ira. Este Salmo tiene un fuerte énfasis en el hecho de que el salmista indica que el Mesías reinará en el futuro. Este reino terminará cuando el último enemigo, la muerte, sea derrotado y el Mesías o Cristo entregue el reino al Padre (ver Salmo 110 y 1 Corintios 15:24-27). El Reino del Mesías va mostrar Su poder e ira contra los que no se sometan a Él.