viernes, 4 de diciembre de 2009

Miqueas: Guía de lectura

Miqueas: “¿Quién como Jehová?

En nuestra preparación para navidad pensé que sería interesante ver un profeta que anticipara el nacimiento del Mesías.

Miqueas profetiza entre 740 y 687 AC y es contemporáneo con Isaías. El ve el avance de los asirios contra el pueblo de Dios y es contemporáneo de la caída de Samaria y el sitio de Jerusalén por Senaquerib en 722.

Miqueas nació en un pueblo a unos 35 km a oeste de Jerusalén que era una parte del sistema de defensa de Jerusalén.

El nombre “Miqueas” significa “quien como el Señor (Jehová)” que en cierta manera refleja el contenido de su libro. La frase “quien como el Señor” aparece en el capítulo 7:18 y continúa con “que perdona los pecados”. Así el nombre Miqueas figura en el contenido de su libro.

El libro se divide en tres partes que empiezan con “oíd” o “escuchad”. Cada sección se mueve de juicio a esperanza. En cada caso, la esperanza es para un remanente. Las tres secciones son:
1:2-2:11 Oigan, pueblos todos Escucha, tierra y cuanto hay en ti; Sea el Señor Dios testigo contra ustedes, el Señor desde su santo templo.
3:1-12 Oigan ahora, jefes de Jacob y gobernantes de la casa de Israel. ¿No corresponde a ustedes conocer la justicia?
6:1-6 Oigan ahora lo que dice el Señor: “Levántate, litiga con los montes, y oigan las colinas tu voz. Oigan, montes, la acusación del Señor y ustedes, perdurables cimientos de la tierra, porque el Señor tiene litigio contra su pueblo y con Israel entablará juicio.
Estas tres citas indica que el profeta esta presentando el caso del Señor contra su pueblo. Es un litigio. Cada litigio presenta las causas de la acusación, un juicio y un esperanza en el futuro.

En el primer ciclo el castigo es la destrucción de Israel por Asiria, en el segundo es el cautiverio Babilónico. El castigo en el tercer ciclo no esta mencionado. Pero se presenta un amenaza para los que no estén reconciliados con el Señor. Así Miqueas presenta un secuencia similar a Génesis 4-11 donde vemos pecado, juicio y misericordia presentado en 3 ciclos Caín y Abel; Noé y Babel. Y una secuencia similar se halla también en Jueces donde: la gente peca, Dios envia un juicio, la gente se arrepiente, Dios envia un juez que les libera del enemigo y establece un tiempo de prosperidad.

1.
Pecado
El primer ciclo esta presentando el caso contra los capitales de Israel y Juda. Ellos han abandonado al Señor por ir tras ídolos. La idolatría se encuentra en la codicia (Miqueas 2:2) de la gente (ver Efesios 5:5).   Hoy también vivimos en un tiempo idolatra en que la gente está viviendo codiciando como un estilo de vida. Toda nuestra celebración de navidad esta tornando una fiesta de la codicia. Incluso, el “evangelio de prosperidad” nos da licencia de vivir codiciando o idolatrando con la bendición de la iglesia.

Juicio
El juicio en este primer ciclo es violencia y la intolerancia a la verdadera profecía.
‘No profeticen’ y profetizan. Aunque ellos (los profetas) no profeticen acerca de estas cosas. No serán retenidos los reproches. No se dice, oh casa de Jacob, “Es impaciente el Espíritu del Señor? ¿Son estas Sus obras?  ¿No hacen bien mis palabras al que camina rectamente? (Miqueas 2:6) 

Miqueas va contra de los falsos profetas.
“Si un hombre, andando tras el viento y la falsedad, hablara mentiras, diciendo: ‘Les hablaré del vino y del licor,’ Ese sería el profeta para este pueblo.”
Esto indica que el falso profeta nada más va diciendo lo que la gente quiere escuchar. Por esto tenemos tantos libros de liderazgo y éxito en las librerías hoy. Pero, cuando buscamos comentarios de la Biblia o libros de teología están muy escasos.

Esperanza
El primer ciclo termina con esperanza para el futuro. Esta esperanza sale en contraste con los falsos profetas.
“Ciertamente los reuniré a todos, oh Jacob. Ciertamente recogeré el remanente de Israel. Los agrupare como ovejas en el redil. Como rebaño en medio de su pastizal. Harán estruendo por la multitud de hombres. El que abre subirá delante de ellos. Abrirán brecha, pasarán la puerta y saldrán por ella. Su rey pasará delante de ellos. Y el Señor a su cabeza” (Miqueas 2:12-13).
Su intención es de señal a Cristo como el que va a reunir su pueblo y ser su líder.

2.
En el segundo ciclo Miqueas profetiza contra los jefes y gobernantes de Israel y Juda.

Pecado
El pecado de los jefes o gobernantes es que “arrancan al pueblo el piel de encima” Esto describe la violencia con que estaban gobernando o lídereando el pueblo.

También incluye a los falsos profetas que “hacen errar a mi pueblo” (Miqueas 3:5). Estos siempre dan buenas noticias, diciendo lo que la gente quiere escuchar. Pero el resultado es que el pueblo anda aun en el día en la oscuridad de la noche. Llama a los falsos profetas, adivinos, que no dicen la respuesta del Señor.  Los jefes juzguan por soborno,  los sacerdotes enseñan por precio,  los profetas, adivinan por dinero, y como quiera se apoyan diciendo:
“¿No está el Señor en medio de nosotros? No vendrá sobre nosotros mal alguno” (Miqueas 3:11).
Juicio
El juicio es la destrucción total del pueblo. Las ciudades quedarán en ruina (Miqueas 3:12).

Salvación o esperanza
A pesar de la maldad del pueblo y sus jefes (gobernantes, sacerdotes y profetas) el Señor va a reunir un remanente para realizar sus propósitos en “los últimos días”. Aunque todos los pueblos  anden en el nombre de sus dioses (Miqueas 4:5) el Señor reunirá a la coja, a la perseguida y al maltratado para hacer una nación fuerte en el monte Sion  (Miqueas 4:6-7).

El capítulo 5 describe el gobernante que saldrá de Belén para realizar los propósitos del Señor. Los orígenes de este “son desde los tiempos antiguos, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2).  El Nuevo Testamento identifica a este gobernante como Cristo,
“Y tu, Belén, tierra de Juda, de ningún modo eres la más pequeña entre los principes de Juda; Porque de ti saldrá un gobernante a mi pueblo Israel” Entonces Herodes llamo a los sabios en secreto y de ellos determinó el tiempo exacto en que había aparecido la estrella. Y enviándoles a Belén, dijo, “Vaya y busquen con diligencia al Niño; y cuando lo encuentren, avísame para que yo también vaya y lo adore” (Mateo 2:6-8).
Miqueas dice que “todos los enemigos serán exterminados” (Miqueas 5:9) que es similar a Hebreos 10:29 que dice,
“¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merecerá el que ha pisoteado bajo sus pies al Hijo de Dios, y ha tenido por inmunda la sangre del pacto por la cual fue santificado, y ha ultrajado al Espíritu de gracia?”
También indica que reunirá a su pueblo de entre las naciones. Los gentiles también están incluidos en el remanente (Miqueas 5:3, 7 y 8). Este gobernante (Mesías) es la verdadera esperanza para este mundo. El nos lleva en un nuevo Éxodo (Miqueas 7:15 ver Apocalipsis 15:3-4).

3.
Pecado
En el tercer ciclo el litigio va contra todo el pueblo. Dios llama a toda la naturaleza a ser testigo contra su pueblo. Dios les pregunta, “Pueblo mio, ¿qué te he hecho, o en que te he molestado? ¡Respóndeme!” (Miqueas 6:3). Luego recuenta unos ejemplos de lo que Él hizo para ellos.

Luego viene la pregunta del pueblo,
¿Con qué me presentaré al Señor y me postraré ante el Dios de lo alto? ¿Me presentaré delante de El con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradara el Señor de millares de carneros, de miríadas de ríos de aceite? ¿ Ofreceré mi primogénito por mi rebeldía, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?  (Miqueas 6:6-7).
Nosotros al no entender las Escrituras muchas veces llegamos a la iglesia buscando agradar a Dios por nosotros mismos. Ignoramos la justicia que Cristo nos dio en la cruz. Dios nos da paz (Romanos 5:1) por medio de Cristo.
¿Y que es lo que demanda el Señor de ti. Sino sólo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios? (Miqueas 6:8).
Juicio
El Señor encuentra su pueblo haciendo todo el contrario. Mentiras, engaño, tesoros ganados con pesas engañosas e impiedad. Cuando abandonamos al Señor hacemos cualquier cosa para establecernos por encima de otros. Si no confiamos en Dios volvemos egocentricos pensando que merecemos lo mejor a precio de todos los demás. El resultado a fin de cuentas es que no disfrutamos lo que tenemos jamás. Vivimos con miedo cuando no confiamos en Dios. Y el miedo de perder nuestras posesiones e incluso la vida misma hace que salgamos siempre en busca de nuestro propio beneficio. No podemos ser bondadosos ni generosos. Todas nuestras relaciones sociales, de negocios y aún familiares se tornan un busqueda de nuestro propio beneficio (Miqueas 7:6).

Esperanza
La solución a nuestra auto-destrucción es confiar en el Señor.
“Pero yo pondre mis ojos en el Señor, Esperaré en el Dios de mi salvación. Mi Dios me oirá” (Miqueas 7:7).

La esperanza en el tercer ciclo es ofrecida a todas las naciones, no sólo los de la casa de Jacob. Miqueas dice que vendrán el día (7:12) en que gente de todas las naciones vendrán hasta ti (el Señor) “desde Asiria y las ciudades de Egipto hasta el Rio (los dos enemigos de Israel), de mar a mar y de monte a monte” (7:12). Miqueas ve el día en que todos judíos y gentiles vendrán al Señor. Esto corresponde a lo que Pablo dice en el Nuevo Testamento “para los llamados, tanto Judíos, como Griegos” (1 Corintios 1:24), “Así Abraham creyó a Dios y le fue contado como justicia. Por tanto, sepan que los que son de la fe, éstos son hijos de Abraham. La Escritura, previendo que Dios justificaría a los Gentiles por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: ‘En ti serán benditas todas las naciones’ Así que, los que son de la fe son bendecidos con Abraham, el creyente” (Gálatas 3:6-9).

Nuestra única esperanza es en Dios.
“¿Qué Dios hay como Tú, que perdona la iniquidad y pasa por alto la rebeldía del remanente de su heredad? No persistirá en su ira para siempre, porque se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse de nosotros, eliminará nuestras iniquidades. Si, arrojarás a las profundidades del mar todos nuestros pecados" (Miqueas 7:18-19).
Y todo esto pasa porque Jesús vino a Belén.

Reflexión
Si no conocemos la Escrituras estamos atrapados en la misma situación que el pueblo a quienes Miqueas estaba hablando. Estamos atrapados buscando nuestros propios deseos y abandonamos a Dios. Los gobernantes y líderes religiosos van a meternos las mismas trampas de siempre. La única solución es conocer bien las Escrituras.