miércoles, 6 de julio de 2011

Filipenses: una guía de lectura




Filipenses: Una guía de lectura

Introducción 
Autor:
El apóstol Pablo es el fundador de la iglesia de Filipos, también autor de la carta. Él había fundado la iglesia en su primer llegada a Europa que está narrada en Hechos.
   
Historia
Hechos 16:4-40 narra el inicio de la iglesia de Filipos: Para llegar a Filipos, en el principio el Espíritu impidió que Pablo fuera a Éfeso. Él recibió una visión de un hombre de Macedonia que pedía ayuda. Cuando llegó a Filipos no le recibió un hombre sino una mujer, Lidia. Un demonio anunció la verdad y Pablo fue encarcelado. Por medio de un terremoto Pablo sale de la cárcel. Es golpeado y luego anuncia que él es un ciudadano romano.
La ciudad:
La ciudad de Filipos había sido reconstruida por Octavio o Augusto César. Él lo entregó a sus soldados en recompensa por su lealtad en las batallas perdidas y ganadas. Ellos lo conocían como “Señor y Salvador”.
La iglesia de Filipos estaba compuesta casi totalmente por gentiles. Por ser una ciudad militar, no había suficientes judíos (13 jefes de familia) para formar una sinagoga; pero como muchas otras iglesias fundadas por Pablo, los filipenses fueron atacados por judaizantes que trataron de destruir su mensaje y hacer que estos nuevos cristianos se hicieron judíos para alcanzar la salvación por medio de obediencia a la ley.
Las circunstancias de Pablo
Pablo escribe la epístola a los Filipenses desde la cárcel. La carta no detalla en qué cárcel está. Bien puede ser la de Cesarea (alrededor de 57 d.C.) o puede ser la de Roma (alrededor de 62 d.C.).
Esta iglesia era una de las pocas que mandaban ofrendas a Pablo en sus viajes misioneros.
Epafrodito había llevado una ofrenda a Pablo y es Epafrodito quien llevaría esta carta de regreso. Pablo expresa su agradecimiento y describe sus circunstancias a sus amigos en Filipos.
El centro de pensamiento de Pablo en esta carta es el Señor Jesucristo. Jesús dio su vida para que pudiéramos tener perdón y por consecuencia, vida. Esta manera de darse por completo y no reservarse nada para sí, es la forma suprema de ser siervo de Jesucristo. Pablo mismo está consciente de que él mismo debe seguir este modelo. También lo usa para enseñar a los cristianos de Filipos cómo vivir su fe en Cristo.
Bosquejo:
1.      Saludo: Pablo siervo de Cristo (Filipenses 1:1-2)
2.      Oración: La causa de Cristo (Filipenses 1:3-11)
3.      Circunstancias de Pablo: La vida por Cristo (Filipenses 1:12-26)
4.      Exhortaciones: La actitud de Cristo (Filipenses 1:27-2:18)
5.      Los compañeros de Pablo: Promotores de la causa de Cristo (Filipenses 2:19-30)
6.      En contra de los perros: Los que rechazan a Cristo (Filipenses 3:1-4:1)
7.      Cómo conducir la vida cristiana: No se pierdan el centro, Cristo (Filipenses 4:2-9)
8.      Gratitud por la ofrenda: Apoya la obra de Cristo (Filipenses 4:10-20)
9.      Bendición: La bendición para los santos de Cristo (Filipenses 4:21-23)

Comentario
Pablo, siervo de Cristo (Filipenses 1:1-2)
Pablo arranca la carta explicando que él y Timoteo son Siervos de Jesucristo.
Pablo saluda a los oficiales de la iglesia. Los obispos es sinónimo de los pastores o ancianos. Son tres palabras que describen el mismo oficio. Esto indica que Pablo aprueba los oficiales de la iglesia y no ve la iglesia sólo como creyentes.
Pablo da un saludo de gracia (de la cultura griega) y paz (de los judíos). Como Pablo es siervo de Jesucristo, el saludo viene del amo de sus siervos.
La causa de Cristo (Filipenses 1:3-11)
Pablo se goza en los filipenses y da gracias por ellos porque están participando en la proclamación del evangelio. Se goza porque es consciente de que ellos son la obra de Dios, quien siempre lleva a cabo sus obras. Se goza porque ellos son copartícipes en su misión y van a producir “fruto de justicia”  para la gloria de Dios. Pablo ve que la causa de Cristo está avanzando con la participación de los filipenses.
Pablo tiene confianza en el futuro de la obra de Dios:
“Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo” (Filipenses 1:6).
La vida por Cristo (Filipenses 1:12-26)
Como son sus amigos, Pablo comparte su situación.
Básicamente, Pablo dice en esta sección que las circunstancias de su vida no son tan importantes como el avance del mensaje de Cristo.
Los filipenses deben ocuparse en extender el evangelio aunque les cueste la vida. Cristo es más importante que la vida misma.
“Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21).
Hoy en día tenemos muchas fuerzas que compiten por el primer lugar en nuestras vidas. La escuela, el trabajo, la familia, el deporte, el nacionalismo, la economía, los amigos, inclusive la iglesia misma. Todos compiten por nuestra lealtad final.

La actitud de Cristo
 (Filipenses 1:27-2:18)
Para Pablo, si hemos recibido algún beneficio de la muerte de Jesús, estamos obligados a tener la misma actitud en la vida que Jesús tuvo (Filipenses 2:5), que no podemos hacer nada por egoísmo (Filipenses 2:3) porque nadie es superior a otro. Jesús lo mostró en la cruz.
Nuestra conducta es un reflejo de nuestros dioses. Si yo te pregunto cómo es tu dios, la respuesta está en la manera en que conduces tu vida. La doctrina y la conducta están estrechamente relacionadas.
Si nuestro concepto de Jesús está equivocado, vamos a estar equivocados también en la práctica de nuestra fe. Buscamos por todos lados justificar nuestras acciones.
Hay dos teorías de la obra de Jesús en la cruz. En una de ellas Cristo muere a nuestro favor y en la otra Él es nuestro sustituto que toma nuestro lugar. ¿Cómo son las diferencias en la aplicación de la frase, “La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús”?
La importancia de la doctrina.
Filipenses 1:6-11 es uno de los grandes himnos acerca de Cristo en el Nuevo Testamento. Describe cómo entregar su vida para nuestra salvación siempre fue su plan. Este himno es un quiasmo que sigue el patrón ab ba. Empieza en el cielo (a), la humillación (b), la humillación (b) a la exaltación (a).

Promotores de la causa de Cristo
 (Filipenses 2:19-30)
Pablo menciona a dos de sus compañeros como ejemplos de cómo vivir con Cristo en primer lugar: Timoteo y Epafrodito. Timoteo es el primero en recibir el elogio de Pablo.
“… pues todos los demás buscan sus propios intereses y no los de Jesucristo. Pero ustedes conocen bien la entereza del carácter de Timoteo, que ha servido conmigo en la obra del evangelio, como un hijo junto a su padre” (Filipenses 2:21-22).
De Epafrodito escribe,
“Recíbanlo en el Señor con toda alegría y honren a los que son como él, porque estuvo a punto de morir por la obra de Cristo, arriesgando la vida para suplir en servicio que ustedes no podían prestarme” (Filipenses 2:29-30).

¡Cuidado de esos perros! Los que rechazan a Cristo
 (Filipenses 3:1-21)
Pablo está enojado con sus enemigos en esta sección. Esto se ve en las palabras “¡Cuídense de esos perros!” (Filipenses 3:2) y “muchos se comportan como enemigos de la cruz de Cristo” (Filipenses 3:18). Pablo ve que está en juego la esencia del cristianismo mismo. Los “perros” tenían una doctrina diferente a la de Pablo. Ellos creían que la salvación dependía de su “perfección”, “obediencia” o “cumplimiento de la ley” como humanos. Pablo veía que esta doctrina era una negación de la salvación por Jesús en la cruz.
¿Cuál es la diferencia entre el judaísmo y el cristianismo? Si no comprendemos esta diferencia, podríamos estar confundidos en relación con la manera de vivir la vida cristiana.
¿Cómo marca Pablo la diferencia entre las dos religiones en esta porción? La respuesta es que cuando era judío confiaba en su capacidad de obedecer y cumplir con las obligaciones religiosas. Pero cuando ya es cristiano, no tiene confianza en sí mismo. Se limita a confiar totalmente en Cristo. La pregunta es ¿Cristo nos salva o nosotros le tenemos que ayudar a salvarnos por medio de nuestra buena conducta?
Pablo expresa la diferencia de esta manera:
“No quiero mi propia justicia que procede de la ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios, basado en la fe” (Filipenses 3:9).
Una de las ideas está basada en lo que la persona puede hacer. En este tipo de acercamiento el culto es la motivación. Está centrado en uno mismo. “Sí se puede” ser santo, alabar a Dios, y hacer buenas obras.  En la otra, el centro es Jesús y lo que él hizo en la cruz (ver 1ª Pedro 2:9).
Pablo llama a sus opositores “los perfectos” (Filipenses 3:15 NVI), es decir, "los orgullosos". En otras versiones la idea que expone es que si uno quiere estar "maduro" (NBLH) debe  tener la forma de pensar de Pablo o ser “enemigos de la cruz” (Filipenses 3:18). Estos enemigos de Pablo son los que “adoran al dios de sus propios deseos” y “se enorgullecen en lo terrenal” (Filipenses 3:19 NVI).
Noten bien: La palabra fariseo, que no es traducido, significa “el separado”, “santo”. Ellos creían en una obediencia superior a los demás. Creían que ellos podrían alcanzar la salvación por la obediencia extrema.  Aquí en Filipenses, Pablo está rechazando su vieja manera de vivir como “fariseo de los fariseos”. Ellos buscaron “hacerse merecedores de la aprobación y bendición de Dios” por cumplir la ley.

No se pierdan el centro: Cristo
 (Filipenses 4:2-9)
Había dos mujeres en Filipos, Evodia y Síntique, que estaban peleando en la iglesia. Pablo les responde a ellas que deben estar en paz y alegres por haber recibido el evangelio. Si tenemos paz con Dios, debe reflejarse en nuestras vidas. Esto provoca alegría en nosotros.
Es importante que nuestros pleitos no opaquen el evangelio. Lo más importante no son nuestras diferencias, sino el evangelio de Jesucristo. Debemos ser alegres por lo que hemos recibido de Cristo y no aguafiestas por nuestras circunstancias inmediatas.
Apoya la obra de Cristo: Gratitud por la ofrenda (Filipenses 4:10-20)
Pablo está muy contento por la ofrenda que recibió de los filipenses. Ellos le apoyaron en su trabajo misionero mientras otras iglesias no lo hicieron (ver 1ª y 2ª Corintios).
Pablo también dice que él está contento con lo que el Señor le ha dado. Lo importante no es el nivel económico, sino el sustento provisto por el Señor. El versículo trece es muchas veces mal interpretado. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” en este contexto quiere decir, ‘puedo vivir en pobreza o en riqueza porque realmente mi vida depende de Cristo’. Pablo no está declarando ‘poder para hacer cualquier cosa’.
La situación real de Pablo es muy precaria ya que las otras iglesias no lo están apoyando en la misión de Cristo. Sólo los filipenses y tesalonicenses le estaban dando ofrendas en este tiempo. A pesar de esto Pablo no está buscando más ofrendas. Los filipenses van a recibir de Dios lo que ellos necesitan.
La bendición para los santos de Cristo (Filipenses 4:21-23)
Bibliografía:
Gordon Fee, “Philippians” en Gordon Fee y Douglas Stuart, Cómo leer la Biblia libro por libro, Mundo Hispano.
Guillermo Hendricksen, Filipenses, Subcomisión de Literatura Cristiana.
Howard Marshall, “Philippians” en Desmond Alexander, et.al. New Dictionary of Biblical Theology, IVP.
W. E. Vine, “fariseo”, en Diccionario expositivo, Caribe.
Publicado por John C. Kennington