lunes, 1 de agosto de 2011

Da tu vida por Cristo


1 Pedro 1:1-12 y 4:12-14:, Deuteronomio 13:1-5, Marcos 8:34-38; Juan 21;18-19

El hombre moderno busca cambiar el sentido de la religión. La quiere ver como alga que sirve para el hombre. El hombre es su máximo valor. El es un humanista. No ve importante a Dios, incluso dice que “Dios ha muerto” (F. Nietzche).  Cómo no hay Dios, todo depende de nuestra voluntad (F. Nietzche), incluyendo nuestra salvación. Todo lo importante lo hace el hombre. Esto contrasta totalmente con la cosmovisión cristiana del hombre donde Jesús dice que “la carne no vale para nada” (Juan 6:63).

Hemos cambiado el sentido del mensaje de la Biblia cuando predicamos la “prosperidad” como meta de la vida. No encontramos “prosperidad” en el sentido económico en el Nuevo Testamento. La única vez que se menciona está el Nuevo Testamento está en 3 Juan 2

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma (3 Juan 2).

Cuando el enfoque de nuestro culto es nuestro bienestar. “Tu mejor vida ahora” es un “best seller”. Hemos enfocado en lo físico, lo económico,  estamos ciegos para ver las cosas espirituales en el texto. Nuestra preocupación por las cosas materiales evita que veamos las verdades espirituales. Cuando nos preocupamos por las cosas presentes, es por que no tenemos esperanza para el futuro. Hablamos y vemos lo que es más importante para nosotros. Las otras verdades pasan a segundo término y desaparecen de nuestra vista.

Nuestros intereses enfocan lo que buscamos y lo que podemos ver. Si no estamos buscando lo que el texto dice, lo descartamos. Nos decimos, “no me interesa lo que el autor esta diciendo aquí, me voy a lo que estoy buscando.” Así editamos la Biblia. 

Sin embargo, tenemos que preguntarnos, ¿qué estaban haciendo los autores del Nuevo Testamento con sus discípulos? ¿Para que les estaban preparando? ¿Cómo estamos preparados nosotros para hacer lo mismo?

Esta el EFL estábamos estudiando 1 Pedro. Me llamó mucho la atención que Pedro está preparando a los creyentes en Cristo para dar sus vidas en una forma violenta para testimonio de que Jesús es su Señor:

Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas  demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele (1 Pedro 1:6-7).

Las pruebas que tienen que pasar incluyen la muerte, que Pedro visualiza para éste sacrifico en que serán quemados vivos. Pedro compara a los creyentes con el oro que tienen que ser probado por fuego para alcanzar pureza. Estaba preparando a los creyentes a morir quemados por fuego por su testimonio acerca de Jesucristo. (Noten que en el Antiguo Testamento “pasar por fuego” es como se describe el sacrifico de quemar a los niños para Moloc. Este culto también se practicaba en Asia Menor)

Esto está en la misma línea que el Evangelio de Marcos, cuando dice:

Si alguien quiere ser mi discípulo ... que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, la salvará. ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida? Si alguien se avergüenza de mi y de mis palabras en medio de esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles (Marcos 8:34-38).

En Juan 21:18-19 Jesús indica que Pedro va a tener una muerte violento también.  Pedro no esperaba más de otros que lo que Jesús pidió de él.

Deuteronomio 13 también habla de que Dios nos pone a prueba. Esta prueba es algo más extraño.

Leamos el texto:
Deuteronomio 13:1-5 NVI

Cuando en medio de ti aparezca algún profeta o visionario, y anuncie algún prodigio o señal milagrosa, si esa señal o prodigio se cumple y él te dice: "Vayamos a rendir culto a otros dioses", dioses que no has conocido, no prestes atención a las palabras de ese profeta o visionario. El Señor tu Dios te estará probando para saber si lo amas con todo el corazón y con toda el alma. Solamente al Señor tu Dios debes seguir y rendir culto. Cumple sus mandamientos y obedécelo; sírvele y permanece fiel a él. Condenarás a muerte a ese profeta o visionario por haberte aconsejado rebelarte contra el Señor tu Dios, que te sacó de Egipto y te rescató de la tierra de esclavitud. Así extirparás el mal que haya en medio de ti, porque tal profeta habrá intentado apartarte del camino que el Señor tu Dios te mandó que siguieras.

Es interesante que este texto habla de que la falsa enseñanza es enviada al pueblo de Dios por Dios mismo. Esta falsa enseñanza pone a prueba al pueblo de Dios.  El propósito de esta prueba es saber si amamos a Dios con todo nuestro ser. Si estamos amando otra cosa más que a Dios en nuestra religión cristiana, Dios quiere sacar este otro dios de nuestro corazón. No podemos tener dos absolutos en nuestro corazón.

¿Qué sucede en el caso de la gente en 1 Pedro? Pues que ellos tenían que escoger entre dar un buen testimonio en cuanto a Jesús y morir o amar sus propias vidas más que a Jesús y vivir. Aun nuestras propias vidas pueden llegar a tener más valor para nosotros que Dios. Esto sería una auto-idolatría.

1 Pedro 4:12-14 también indica que una prueba de fuego esta cerca.
Queridos hermanos, no se extrañen del fuero de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito. Al contrario, alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo. Dichosos ustedes si los insultan por causa del nombre de Cristo, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre ustedes.

Hoy en día tenemos mucha confusión en este tema, ya que muchos sirven a Dios por los beneficios que Él nos da: prosperidad, salud, posición en el trabajo, entre muchas otras cosas. Dios requiere nuestra lealtad absoluta.  Si buscamos más los beneficios estamos sirviendo a nosotros mismos y no a Dios. Nuestro corazón esta lleno de orgullo.

Tenemos que recordar que estamos llamados a morir por Cristo como el murió por nosotros. Nuestro culto es presentar nuestros cuerpos como “sacrificios vivos” a Él (Romanos 12:1-2). No debemos estar pensando en las cosas de esta mundo o de la carne. Jesús mismo dijo, “... la carne no vale nada ...”(Juan 6:63). No podemos construir nuestras vidas en satisfacer la carne.

¿Estamos preparados a dar nuestra vida por Cristo? ¿Qué necesitamos hacer para poder hacerlo? ¿Cómo podemos preparar a nuestros discípulos para hacerlo?