lunes, 8 de agosto de 2011

El rey panadero: Jesús pan de vida

Jesús, pan de vida (Juan 6:1-66)
Este capítulo de Juan trabaja un sólo tema, el pan. Jesús toma este elemento tan esencial para la vida humana y lo utiliza para enseñarnos acerca de Él.

La alimentación de los 5,000 (Juan 6:1-15)
El capítulo empieza con Jesús yendo al otro lado del mar de Galilea. Mucha gente, 5 mil,  le siguen buscando ver milagros. Querían que Jesús les resolviera sus vidas, sin importar quien  Él es.  A pesar de que la gente le busca a Jesús por malos motivos (satisfacer las necesidades de la carne), Jesús les de pan sin pedirles nada, ni fe.

En la segunda fase de este incidente, Jesús ignora a los que le quisieron reconocer como rey (Juan 6:15) y va a la montaña para estar sólo. A primera vista la alimentación parece todo un éxito, pero la historia no termina aquí.

Jesús alcanza sus discípulos en el mar (Juan 6:16-24)
Jesús se espera en la montaña hasta que todos se habían ido del lugar. Sus discípulos también se fueron en un barco. La multitud también regresó a la ciudad.

Luego Jesús va caminando sobre el mar donde están sus discípulos y declara, sobre el agua en medio de una tormenta, a sus discípulos que  “No tengan miedo que soy yo”. Esto es como Jehová se declaró a Moisés (Éxodo 3:5-6). No vemos más acerca de este episodio en el resto del evangelio. Era una revelación exclusiva para sus discípulos.
 
Jesús se reencuentra con la multitud en Capernaúm (Juan 6:25-27)
En este reencuentro Jesús reconoce que la multitud le buscaba por razones equivocadas. Le buscaron “porque comieron hasta llenarse” (Juan 6:26). Esta es la razón equivocada. Jesús quería que le buscaron porque Jesús es el Cristo, el mayor que Moisés, el profeta que iba a venir. Ellos solamente querían satisfacer sus necesidades carnales. Claro que en estas condiciones Jesús les iba a rechazar. Si Jesús hubiera aceptado la oferta no hubiera sido su rey sino su panadero. En el momento que no estuviesen satisfechos con su pan, iban a rebelarse y buscar a otro político que les hubiera satisfecho. Así somos nosotros también. Buscamos a un Jesús para satisfacer nuestras necesidades. Muchos venden la religión como una solución a los problemas de la pobreza y la salud sin presentar a Jesús como nuestro soberano.  No buscamos que Él sea realmente nuestro rey. Buscamos los beneficios, sin buscar a Jesús.

Jesús pan de vida (Juan 6:28-71)
La explicación de Jesús provocó una pregunta, ¿Qué tenemos que hacer para realizar la obras que Dios exige?” (Juan 6:28). Es una pregunta que todos debemos hacer. La respuesta de Jesús es vital.

Jesús responde que deben  “... crear en aquel a quien él envió” (Juan 6:29).  Esto es muy diferente que poner un rey por haber satisfecho la necesidades de la carne.

La multitud incrédula ya le pide a Jesús una señal. Tenían la memoria muy corta. Habían olvidado la señal de la multiplicación de los panes. Jesús les respondió con... realmente era Dios y no Moisés que les dio pan en el desierto. Luego hace la afirmación sorprendente, “El pan de Dios es El que baja del cielo y da vida al mundo” (Juan 6:33). Jesús es el pan del cielo. Debemos buscar satisfacernos con él. Ellos no captaron lo que Jesús les dijo y piden este pan.

Jesús responde que Él es el pan de vida. El pan del cielo no es comida para la carne, sino sustento para el alma. Este pan satisface todas la necesidades del hombre. No es una satisfacción temporal. Los que vienen a Jesús para obtener este pan, no sería rechazados como los que buscaron satisfacer las necesidades de la carne. Los que creen en él están comiendo de este pan. Ellos no se pierden, tiene la vida eterna y los resucitarán en día final.

Los de la multitud no le creían. Ellos conocían su familia. Pensaban que les decía mentiras.

Jesús responde, que los que escuchen al Padre vienen a Él. Él les dará vida que no recibieron los que comieron el maná con Moisés, porque todos ellos murieron. Los que comen del pan de vida no morirán. Luego Jesús dice, esta pan es su cuerpo. Los judíos se escandalizaron. No podemos comer su cuerpo. Esto levanta una pregunta seria, ¿Cómo comemos la carne de Jesús? ¿Cómo podemos permanecer en Jesús? ¿Cómo podemos ser uno con Él?

Aun los discípulos estaban confusos con esta enseñanza de Jesús. Jesús reconocía que ellos tampoco le entendían. 

La clave para entender a Jesús va así,
¿Esto les causa tropiezo? ¿Qué tal si vieran al Hijo del Hombre subir a donde antes estaba? El Espíritu da vida; la carne no vale para nada. Las palabras que les he hablado son espíritu y son vida. Sin embargo, hay algunos de ustedes que no creen (Juan 6:61-64).

Jesús tiene claro que sus palabras son el pan de vida. Estas palabras son Espíritu y estas palabras son también la vida. Jesús une sus palabras con el Espíritu. No hay una separación entre el Espíritu y las palabras. Muchas personas hacen esta distinción. Pero Jesús no lo hace. Si vamos a ser espirituales tenemos que conocer, meditar y entender las palabras de Jesús. En otras palabras, tenemos que comer sus palabras como si fueran nuestro pan. Esto es comer la carne de Jesús.

Jesús también dice aquí que “la carne no vale para nada” (Juan 6:63).  Muchas veces escuchamos los beneficios de ser cristianos, una familia feliz, prosperidad, el fin de la pobreza o aun la salud del cuerpo. Todas estas cosas materiales son cosas de la carne. Jesús dice que la carne no vale para nada.

Muchos de sus discípulos desertaron al escuchar a Jesús pedir que comiéramos su carne. Ellos estaban buscando otro tipo de reino u otro estilo de vida. Jesús sabía que pocos iban a poder seguirle. Enfrontamos el mismo problema hoy. ¿Por qué motivo seguimos a Jesús?

Tenemos que ver a Jesús como lo vio Pedro (Juan 6:68,69). Jesús es la única fuente de vida. Sus palabras son la única fuente de vida. Si abandonamos a Jesús por los beneficios de nuestra carne estamos abandonando la fuente o el pan de la vida.