viernes, 13 de diciembre de 2013

La importancia de "lector implicito" para la interpretación


El destinatario
Estaba escuchando a un profesor de literatura hablar de cómo interpretar la Biblia. Me impactó mucho lo que dijo del “lector implícito” o el destinatario. Los autores de la Biblia tenían una cultura común con sus lectores. Ambos sabían el mismo idioma, sabían la misma gramática, vivían en la misma situación. Lo que el autor escribía responde a esta situación. Nosotros para interpretarlo correctamente tenemos que reconstruir la situación, tenemos que concretizar el “lector implícito”. Esto es la única manera que podemos aproximarnos al sentido original.   Pondré mis observaciones de las implicaciones aquí:

También hoy cuando hablamos de otras culturas grupos estamos entrando a “otros mundos”.  Estaba escuchando el informe del accidente de avión de Corea en San Francisco en 2013. La investigación mencionó varias causas del accidente: (1) el piloto no usó lentes para el sol porque se considera falta de cortesía, por lo que no pudo ver la pista de aterrizaje, (2) como el piloto era la “autoridad”, no podría recibir sugerencias de sus subordinados. La autoridad en Corea es muy vertical. No depende de otros. Si no conocemos la cultura de la gente, no podemos hablar con ellos de manera eficaz. Los manuales de cómo conducir los aviones que no toman en cuenta la cultura de los pilotos no funcionan para mantener los aviones en el aire.

Todo autor le escribe a una persona. Muchas veces nosotros no la conocemos, y no escribe a nosotros. El destinatario o “lector implícito” vivió en otro tiempo, otra cultura, con otro sistema de gobierno y con otra forma de adorar a Dios. La lista de diferencias es muy larga y podemos continuar la lista para incluir tecnología, comunicaciones, satélites, transporte, motores, etc.

Desde el principio del tiempo, hasta los tiempos de Napoleón el transporte más rápido era el caballo. La mayoría no tenía más que caminar. Era un mundo donde todo el calor provenía del fuego y no había electricidad.

También la información disponible al hombre era reducida comparada con lo que existe hoy. La única manera plasmar la comunicación era por escrito. Antes de 1450 no había imprenta. Por el año 1000 el hombre empezaba a usar anteojos. La lectura antes de San Agustín era en voz alta. Pablo escribía sus cartas para ser leídas en voz alta en las iglesias. Solo los muy ricos tenían libros en sus casas.

Así vemos que la Biblia estaba escrita para “otro mundo”. Pero también hay muchos cambios aun en los destinatarios dentro de la misma Biblia. Unos vivían antes de los “Diez Mandamientos” y otros eran polígamos.

Si esta tan importante tomar en cuenta la diferencia cultural en el mundo hoy, también es importante tomar en cuenta las diferencias culturales entre nosotros y los mencionados en la Biblia.

Otro factor es que el significado cambia con el destinatario. La frase “te amo” cambia mucho en el sentido depende quien está hablando a quien. Por ejemplo, si una madre lo dice a su hijo, y si un hijo lo diga a su madre.  Si el novia lo dice a su novio, o lo dice a su padre. El sentido cambia con el cambio de receptor.

Lo mismo pasa en la Biblia. Para hacer una interpretación correcta tenemos que conocer bien a quién le habla el autor. Si no lo sabemos, vamos a equivocarnos en la interpretación.

No es posible interpretar a los autores de la Biblia con las herramientas interpretación posmodernas porque cada autor escribió  a una audiencia específica. Los judíos tienen normas que rigen como se escribe y como se interpreta los texto. Si uno no interpreta el escrito en este contexto, no lo va a comprender y asì cambiará su interpretación del texto. Tendríamos que inventar el significado del texto y no tendría nada ver con la intención original de la obra. 

Los profetas jamás eran los representantes de los poderosos. Hebreos dice que todos fueron martirizados por su mensaje. Los autores del Nuevo Testamento no eran los poderosos, sino un minoría que expresaba su fe siendo perseguidos por judíos que rechazaron la divinidad de Jesús o por un culto al estado que decía que Cesar fuera un dios. La Biblia no fue escrita por vencedores. 

El importancia del “lector implícito” en la interpretación significa que no podemos juntar pasajes bíblicos sin destruir el mensaje. El documento esta escrito para un destinatario especifico. Si interpretamos el pasaje como si fuéramos el destinatario sin tomar en cuenta su intención original no podemos comprender lo que la Biblia dice.

Cuando hacemos una interpretación desde una postura predefinida “La Biblia habla a los oprimidos”, “la Biblia para los jóvenes”, “la Biblia para la mujer de hoy“, etc. , estamos importando un “nuevo destinatario” que el autor no tenía en mente. Esto es eisegesis (importar significado que tenemos nosotros) y no exegesis (sacar el significado o exponer el mensaje del autor) y no podemos llegar a entender el mensaje original.

Nuestros escritos y charlas tienen que tener una audiencia especifica para ser efectivos. Si no lo hacemos así, habrá más accidentes como la caída del avión por falta de una comunicación adecuada. Nuestros manuales para entrenar personas tienen que estar escritos con personas especificas en mente. Pero también tenemos que leer con la misma idea en mente.

Conclusión
1.     Si no hacemos un esfuerzo para conocer el contexto del autor y el “lector implícito” no podemos asegurar nuestra comprensión del mensaje, sólo cuando conocemos tanto el autor y su mensaje, como el “lector implícito” o destinatario original podemos entender el mensaje como fue dado.

2.     Cuando uno comparte sobre un tema usando textos de varios libros de la Biblia aumenta la posibilidad de error por tomar autores distintos, con propósitos diversos y destinatarios variados. Este tipo de presentación requiere mucho más estudio.

 Bibliografía
Gerald Nyenhuis, Hermeneutica, Geraldnyenhuis.org