sábado, 15 de marzo de 2008

La pobreza a la luz de la Biblia

La pobreza

La pobreza es uno de los temas de urgencia hoy. Mientras que la población sigue aumentando y los recursos se van disminuyendo la pobreza va a ser factor importante en la agenda política.

Cuando uno habla de la pobreza uno tiene que considerar varios temas o no va a entender como remediar el problema o como tratar a los pobres. En los años recientes hemos vistas muchas tratados reduccionistas que sólo se enfoquen en un aspecto de acuerdo su agenda política reducida. Uno de los problemas es que no admiten el pecado como uno de los causas de la pobreza. Al no admitir el pecado como causa de la pobreza significa que la causa sea únicamente problemas de estructura social o la lucha de clases, y no asigna ninguna responsabilidad individual de resolver la vida.

La primera causa de la pobreza en la Biblia es el pecado. Cuando Adán pecó, Dios pasó una maldición a la vida del hombre. Esta maldición significa que la vida humana sea una lucha de vida y muerte por toda la vida. Este día empezó la pobreza humana.

La visión bíblica de la pobreza ha sido rechazada por nuestra cultura contemporánea. Hoy usamos más las ciencias sociales para definir las causas de pobreza que la Biblia. Las ciencias sociales, que incluye la económica, sociología, entre otros niegan el pecado como una causa de la pobreza. También niegan la existencia de Dios. Aun que la cultura occidental fue formado por los cristianos, en la ilustración muchos llegaron a la conclusión que el conocimiento de Dios no debe ser tomado en cuenta para llegar al conocimiento. Negaron la necesidad de usar categorías religiosas para explicar la vida. De hecho por muchos años era tabú hablar de algún beneficio de la religión. Cuando esta actitud estaba de moda Carl Marx, reinterpretó la pobreza como una lucha de clases en lugar de ser un problema de pecado. Todos los programas que traten el problema de pobreza hoy omiten el pecado. Todos creen que el hombre es bueno. No reconocen la maldad que hay en las personas mismas.

El problema de la pobreza en la Biblia no muestra que la pobreza sólo sea el resultado de un pecado propio de uno. Le pueden robar, violar, mentir, engañar, incluso la guerrera entra muchas otras cosas. Entonces si uno cobra de más por sus productos o servicios también es un problema de pecado.

¿Cómo trata la Biblia el problema de la pobreza? Si vamos al libro de los Jueces encontramos que la gente estaba sufriendo “pobreza” por haber abandonado al Señor. El juez no organiza un sistema de dar comida a los pobres, sino les llama a arrepentirse de sus pecados. Siempre les llama a regresar a Jehová antes de emprender una acción contra los opresores. La solución de la opresión siempre es religiosa en Jueces.

¿Cómo respondió a la pobreza Miqueas? Miqueas vio que la gente había abandonado al Señor y se volvieron muy egocéntricos. En su arrogancia, no cuidaron a los pobres tampoco. El no cuidar a los pobres era el resultado de haber abandonado a Dios. El trato a los pobres es la síntoma y no la causa de la maldad social en la Biblia. El mal trato a los pobres era el resultado social de no servir a Dios. El remedio propuesta por Miqueas no era dar más a los pobres, sino volver que se volviera al Señor, abandonara sus falsas dioses, su egocentrismos, sus propios deseos y Dios les iba ayudar a salir de sus problemas.

Encontramos la misma situación en otros libros bíblico. Es importante que regresamos a modelos bíblicos para tratar los problemas humanos. Tenemos que enseñar a la gente a ser responsables para sí mismos.

En efecto, ustedes aman a todos los hermanos que viven en Macedonia. No obstante, hermanos, les animamos a amarse aún más, a procurar vivir en paz con todos, a ocuparse de sus propias responsabilidades y a trabajar con sus propias manos. Así les he mandado, para que por su modo de vivir se ganen el respeto de los que no son creyentes, y no tengan que depender de nadie. Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza (1Th 4:10-13 NVI).