jueves, 12 de febrero de 2009

Digamos que hay un problema.

Hay una tendencia en el cristianismo moderno, la cual esta dirigida a minimizar la importancia de la Biblia en la vida de la iglesia. Al referirme a la época moderna no quiero decir que este problema es exclusivo a estos tiempos, ya que esta situación se ha presentado desde tiempos de los Apóstoles e inclusive me atrevo a decir que desde tiempos del Antiguo Testamento. A lo que me refiero es a que en los últimos tiempos este problema a tenido una recurrencia importante y el impacto se esta viendo en la vida cristiana individual, en la familia, la iglesia y aun en la influencia que el cristianismo tiene sobre la cultura.

Al referirme a la importancia de la Biblia, no me refiero a que la Biblia no se tome en cuenta o que se ignore por completo, ya que los cristianos siguen llevando sus Biblias a la iglesia. Sin embargo, a pesar de que es común ver a los cristianos con el Libro debajo de sus brazos, la incidencia de la ignorancia de las Escrituras es prominente, y no solo eso sino que aquellos que con regularidad leen sus Biblias, desconocen su contenido y son incapaces de articular en forma coherente las bases de la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos (Judas 3). Esto lo podemos considerar un “analfabetismo” bíblico.

Notemos algunos de los títulos de sermones recientes publicados en boletines de diferentes iglesias pertenecientes a denominaciones consideradas evangélicas conservadoras y “ortodoxas” (Presbiterianos, bautistas, metodistas, algunos carismáticos, y algunas iglesias independientes):

“Cinco pasos bíblicos para educar a tus hijos”
“Como llegar a ser un buen padre cristiano”
“David y la vida cristiana victoriosa”
“Jesús es necesario para el éxito en tu matrimonio”.
“Los recursos de Dios para obtener la victoria”
"Una vida con proposito"

Me enfocare a un aspecto de lo que creo es un problema que no tiene una respuesta simplista y que requerirá de varios artículos en el futuro.

Uno de los problemas primordiales es que maestros y predicadores evangélicos tratan a la Biblia como una colección de historias mas que un sistema concreto basado en un tema central. El enseñar y aprender estas historias tiene cierta utilidad para adquirir conocimiento de la Biblia. Sin embargo, este método tiene serias limitaciones.
1) Grandes segmentos de la Biblia dejan de ser estudiados. Estos temas forman parte de los libros históricos de la Biblia, sin embargo se deja a un lado las leyes, la poesía de los Salmos, Job, Proverbios y Eclesiastés; las visiones de los profetas; o las instrucciones de las epístolas.
2) La mayor parte de las veces estas historias se presentan sin contexto, y con el propósito de tomarse como a ejemplo a seguir: Ser valiente como Josué, matar al gigante como David, tener fe como Abraham, ser manso y humilde como Jesús, etc.

Otro problema es que muchas de las aplicaciones que hoy en día se hacen al concluir sermones y enseñanzas es de que la Biblia tiene una connotación moralista, legalista o terapéutica: No hagas lo que David porque ya vez como le fue, haz lo que Jesús hizo para que te vaya bien en la vida, Dios no quiere que estés deprimido o enfermo porque el quiere una vida victoriosa para ti.

Una situación muy seria también es que la Biblia frecuentemente se utiliza para tratar de probar nuestros puntos de vista y se saca de contexto utilizando nuestras propias presuposiciones. Recordemos que un texto sin contexto nos sirve de pretexto.

El ultimo problema que me gustaría tratar es y que creo yo tiene gran influencia en los anteriores y en muchos mas que aquí no he tratado, es que los cristianos no abren la Biblia para un estudio profundo, sistemático y continuo. Nos conformamos con pasar por la iglesia con estudios bíblicos temáticos aislados, sermones que nos hagan sentir bien y no nos muevan el tapete, reuniones cristianas para “hechar” la botana, sin una conversación edificante acerca del motivo por el cual nos reunimos.

Decimos que nuestras iglesias son evangélicas y donde se predica el evangelio, y sin embargo el cristiano común –inclusive muchos pastores y maestros- no tiene idea y no puede definir lo que es el evangelio, o cual es el tema central de las Escrituras. Muchas veces nuestro acercamiento evangelistico es: ¡Tienes que ser salvo! Pero que tal si preguntamos : ¿Salvo de que? ¿Cuál es la respuesta? Recuerdo un canto de hace algunos años una de cuyas líneas decía: Cristo es la respuesta para el mundo hoy, y me pongo a pensar: Si Cristo es la respuesta ¿Cual es la pregunta?

La iglesia moderna cada día es tentada a utilizar los nuevos métodos evangelisticos, programas de mercadeo para alcanzar al perdido, las tecnologías modernas para causar una mayor impresión con nuestro mensaje,


La redención es la gloriosa historia de las Escrituras y todo en la Biblia apunta hacia nuestro redentor el Señor Jesucristo.