martes, 29 de septiembre de 2009

Apologética: Introducción

Apologética es la defensa de la fe cristiana. El texto más comúnmente citada para justificar esta disciplina es 1 Pedro 3:15, “Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes.” La palabra “responder” es la traducción de la palabra griego apologética, que quiere decir defensa.

Para hacer defensa de nuestra esperanza tenemos que conocer las Escrituras que tienen la propuesta de esperanza para nosotros. Tenemos que conocer la enseñanza (doctrina) bíblica para poder defender y explicar nuestra fe a otros. Entonces cuando llegamos a la pregunta, ¿Cómo sabes si estas cosas son ciertas? La respuestas es que la Biblia los enseña estas doctrinas como de ser ciertas.

Nuestra fuente primaria para establecer la enseñanza cristiana como cierta es la Biblia misma. El argumento de la verdad del cristianismo esta presentada en las Escrituras.

La Biblia se asevera presentar la verdad. No lo presenta como una teoría filosofica, sino como una verdad practica.

El argumento de las Escrituras supera la sabiduría y conocimiento humano (1 Corintios 2:6-16). Esto es lo que deber haber estado en la mente de Charles H. Spuergon cuando dijo, “Defender las Escrituras, prefiero defender un león”. Las Escrituras presenten su propia defensa.

Hay muchos ejemplos en las Escrituras de la defensa del cristianismo:
La resurrección de Jesús (1 Corintios 15:1-11; Mateo 28:1-20; Lucas 24:1-49;
La creación: Job 38:1-41; Génesis 1-2:
Dios es justo: Habacuc 1-2; Amos; Job; Oseas
Jesús es divino: Los evangelios
Dios conoce y controla el futuro: Isaías 46:10 (ver Isaías 45:1-7); Isaías 53; Miqueas 5:1-6 (Ver Mateo 2:1-12)


Las Escrituras no sólo son información espiritual, sino son la presentación de nuestra fe y la defensa con evidencia y lógica del conocimiento de Dios y nuestra salvación, es decir, nuestra fe. Si no estudiamos las Escrituras estamos formando un dios desconocido de nuestra imaginaciones, que realmente es un ídolo y no el Dios de la Biblia.

Si optamos por un cristianismo “espiritual”, o “emergente”, o “de revelación”, o “de cantar” o "de profecía¨ entre otras opciones de un cristianismo sin Escritura, y no profundizamos en las Escrituras estamos quedando como enanos en nuestra capacidad de conocer a Dios, evangelizar y defender nuestra fe con otros.