martes, 22 de septiembre de 2009

Guía de lectura: Job

Job
Según Jamieson, Fausset and Brown la palabra Job esta derivado de la palabra arabe que significa “arrepentimiento”.
Job es la historia del sufrimiento de un hombre “justo”. Uno de los grandes problemas que tenemos es de explicar es porque los justos sufren.
El otro día me tocaba visitar una familia en el hospital con una persona que le acaba decir que tenía como 6 mesas para vivir. Ella me preguntó, ¿por qué nos pasan estas cosas? Antes me emocionaba mucho a ver una muchacha embarazada y ver el milagro de la vida, pero ahora me doy cuenta que la vida tiene mucho dolor. ¿Cómo puedes explicar el sufrimiento y la muerte que pasa en esta vida?
Job no responde directamente a estas preguntas, pero nos da algo de luz.

Introducción:
Job 1-3 nos dan el contexto para los diálogos entre Job y sus amigos. Es importante observar que Job es considerado justo por Dios, y por el diablo.
Segundo, Satanás acusa a Job de sólo servir a Dios por los beneficios que Dios le da.
Y el Señor dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Entonces Satanás respondió al Señor, y dijo: De recorrer la tierra y de andar por ella. Y el Señor dijo a Satanás: ¿Te has fijado en mi siervo Job? Porque no hay ninguno como él sobre la tierra, hombre intachable y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Respondió Satanás al Señor: ¿Acaso teme Job a Dios en balde? ¿No has hecho tú una valla alrededor el él, de su casa y de todo lo que tiene, por todo lados? Has bendecido el trabajo el trabajo de sus manosy sus posesiones han aumentado en la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, verás si no te maldice en tu misma cara. Entonces el Señor dijo a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu poder: pero no extiendas tu mano sobre él. Y Satanás salió de la presencia del Señor (Job 1:7-12).
Esta acusación lleva implícita que Job no sierva a Dios por quien es Dios, sino para su auto gratificación y beneficio. Si esta acusación es verdad lo hace a Job un hipócrita que sólo esta sirve en si mismo y no en Dios. Sin embargo, muchos predican las doctrinas de que servimos a Dios por sus beneficios: prosperidad, salud, felicidad, y éxito en lugar de una adoración desinteresado en los resultados. ¿A cuál Dios sirves tú? ¿De cuál Dios eres embajador tú?

Diálogos entre Job y sus amigos (Job 4-31)
Primero, los amigos de Job le pregunten si no tiene algún pecado que es la causa de su malestar. Ellos creen que Dios es justo y responde al pecado del hombre causando su sufrimiento. Ellos en ningún caso logran probar que Job halla pecado (vea el discurso de Eliú).
Parece ser que los amigos se basen sus conclusión en lo que podemos llamar una “religión natural” de los hombres sin una revelación de Dios. Este “religión” se base en la idea de que Dios es un juez imparcial que premia y castiga al hombre por su conducta. Todo el suerte del hombre esta en la relación de su pecado-justicia frente al juez imparcial.
¿Hasta cuando hablarás estas cosas, y serán viento impetuoso las palabras de tu boca? ¿Acaso tuerce Dios la justicia o tuerce el Todopoderoso lo que es justo? Si tus hijos pecaron contra Él entonces Él los entregó al poder de su transgresión. Si tú buscaras a Dios e imploraras la misericordia del Todopoderoso, si fueras puro y recto ciertamente Él se despertaría ahora en tu favor y restauraría tu justa condición. Aunque tu principio haya sido insignificante, con todo, tu final aumentará sobremanera” (Job 8:1-7).
Los discursos de los amigos de Job son muy “religiosos” pero no reflejen la realidad de Job. Tienen la aparencía de piedad, pero no ofrecen ningún ayuda a Job. Estos discursos tienen el mismo mensaje de muchos hoy en día. Si estas bien con Dios, vas a prosperar; y si pecas, vas a ser castigado con un sufrimiento. Pero esto no es el caso de Job, ni a muchas otras personas.
La religión bíblica es una alternativa distinto en que presenta la posibilidad de una relación con Dios que no es merecida, sino un don de gracia de parte de Dios para que Él puede ser nuestro redentor, hermano y amigo.
Al igual que los amigos de Job, podemos estar equivocados si interpretamos la suerte del hombre en la vida sólo como un castigo-premio de Dios. Si sólo interpretamos en base de pecado-santidad estamos bien equivocados.
Segundo, Job busca defenderse de haber pecado. Tenía razón en defender su inocencia, pero al hacerlo indica que Dios es culpable de una injusticia. Si para defenderse tiene que inculpar a Dios, ya esta en graves problemas.
Job, a pesar de sus problemas, hace excelentes declaraciones de su fe en Dios. Por ejemplo en Job 19:23-29 Job expresa su confianza en la resurrección.
“¡Oh, si mis palabras se escribieran, si se grabaran en un libro. ¡Si con cincel de hierro y con plomo fueran esculpidas en piedra para siempre. Yo sé que mi Redentor vive, y al final se levantará sobre el polvo. Y después de deshecha mi piel, aun en mi carne veré a Dios: al cual yo mismo contemplaré y a quien mis ojos verán y no los de otro. ¡Desfallece mi corazón dentro de mi. Si decís: ¿Cómo le perseguiremos?¨ y ¿Qué pretexto hallaremos contra él?” temed la espada por vosotros mismos, porque el furor trae el castigo de la espada para que sepáis que hay juicio” (Job 19:23-29).
También, Job busca vindicarse a todo costo.
Por ejemplo:
Hace una elogia a la sabiduría (Job 28) que se puede resumir en el último versículo:
He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia. Job 28:28

El sollioquio de Job (Job 29-31)
Job llega al punto de desesperación. No entiende por Dios no sigue apoyándole. Piensa que ha hecho todo lo que le corresponde hacer.
Hace una protesta de su “santidad” o “inocencia” en capítulo 31 muy impresionante.
Hice un pacto con mis ojos, … si he caminado con la mentira, … Si mis pies han apartado del camino, o mi corazón ha dejado por mis ojos, … Si por alguna mujer me he dejado seducir, … Si me negué a hacerles justicia a mis siervos y a mis siervas, … Se he dejado que alguien muera por falta de vestido, … si he levantado contra el huérfano mi mano, … (Job 31:1-40).
Job realmente es un hombre justo, pero tan justo que no entiende el trato de Dios con él. ¿Es justo todavía el Señor?

Discursos de Eliú (Job 32-37):
Leyendo Job uno debe estar conciente de que no todo el libro de Job representa la postura correcta. Es decir, que el mismo libro de Job dice que los amigos de Job están equivocados. Es importante leer Job 32:1-5 para apreciar la evaluación de Job y sus 3 amigos por Eliú. Entonces una pregunta obligada es, ¿En qué están equivocados en su apreciación los amigos de Job y aun Job mismo?
Diálogos de Job y sus amigos:
Parece que Job y sus amigos están de acuerdo en que los inocentes prosperan, pero esta doctrina no responde a la situación de Job. No responde porque Job es inocente y esta sufriendo. Job no es el único inocente en la Biblia que sufre estando inocente. El ciego de Juan 9 según Jesús no esta ciego ni por sus propios pecados, ni por los pecados de sus padres, sino para la gloria de Dios. Esta misma situación pasa muchas veces en la vida actual también. Las personas “buenas” sufren también.
Un joven Eliú da unos discursos en que evalua las propuestas de los protagonistas.
La evaluación de los discurso de los amigos por Eliú (Job :
Los amigos de Job están equivocados en que el sufrimiento no es por las causas que ellos dijeron. Son puras especulaciones que no sirven para nada. Dios sólo establece la justicia: ojo por ojo. Esto no es la religión bíblica de la gracia de Dios. Hay sufrimiento y bendición en la vida humana que no tiene nada que ver sólo como consecuencia de pecado. No podemos simplificar Dios a uno que sólo responde a las acciones humanas.
Si no conocemos a Dios, le reducimos a un Dios sólo de la retribución (justicia). En este religión sólo existe la ley. (¿Cómo la ley moral interior?)
La evaluación de los discursos de Job por Eliú:
Job tiene razón en que no ha pecado, pero se justifica a si mismo desilusionado por la falta de acción de Dios. Job esta haciendo una grito de desesperación. Lo que le pasa en su vida le deja perplejo. No entiende porque Dios no hace nada para su causa. Cuando enfrontemos situaciones difíciles, somos similares a Job.
Eliú dice que Job llegaba a pensar que era más justo que Dios.
Piensas que es cosa recta lo que has dicho: Más justo soy yo que Dios? Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacaré de ello? ¿O qué provecho tendré de no haber pecado? (Job 35:2-3).
Así andamos todos, pensamos que estamos bien, y cuando algo anda mal, es por culpa de otro. Esta actitud provoca que culpamos a Dios de hacer lo malo. De pensar que si Dios es la causa de nuestros problemas …, somos sus victimas. Pensamos que merecemos mejores cosas de Dios y estamos enojados con Él.

El Señor responde a Job desde un torbellino (Job 38-42:6)
El Señor le muestra su grandeza y sabiduría de haber hecho la creación. La pregunta de Dios a Job es,
¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? … ¿quién ordeno sus medidas, si lo sabes? ¿Quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular? … ¿Quién encerro con puertas el mar? (Job 38-39).
Job se da cuenta de que su perspectiva es demasiado limitado para responder a Dios. No puede responder a las preguntas de Dios: “¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?” (Job 40:1).
Dios es tan superior al hombre que nosotros los humanos no le podemos reclamar nada.
¿Quién, pues, podrá estar delante de mí? ¿Quién me da dado a mi primero, para que yo restituya (Romanos 11:35)? Todo lo que hay debajo del cielo es mio. (Job 41:10-11).
Job después de escucha a Dios llega a la conclusión:
De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza (Job 42:5-6).
Job tiene que arrepentirse de su propia justicia, ya que esta justicia condena a Dios mismo.

La restauración de Job (Job 42:7-17)
No siempre recibiremos la vindicación de nuestra vida en este mundo. La Biblia nos enseña que muchos murieron sin recibir lo prometido, a pesar de haber servido a Dios en toda la vida (Hebreos 10-12). Quizás Job recibió la restauración para nuestra instrucción. Pero la Biblia constantemente nos enseña que la verdadera vindicación y justicia de Dios tienen que esperar la segunda venida de Cristo.
Conclusión:
El sufrimiento humano no es sólo el resultado del pecado. Nuestra religión moralista no responde a todas las preguntas del sufrimiento humano. Los justos y injustos sufren por diferentes razones. Nuestro moralismo también hace que Dios sea culpable cuando los buenos, es decir, nosotros sufrimos. Esto nos lleva a estar enojados con Dios. Tenemos que arrepentirnos también de nuestra justicia porque esto inculpa a Dios. Los fariseos (Marcos 2:1-3:5) y Pablo (Filipenses 3) también tenían que hacer este mismo arrepentimiento.

También podemos sufrir para la gloria de Dios (Juan 9), por el pecado de otros (), como un robo con violencia, o para perdonar a otros como lo hizo Cristo mismo. No somos capaces de ver todos los propósitos de Dios ni todo el orden que Él tiene en este mundo.