lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Historia o Mito? Cosmovisión


¿Historia o Mito?  Cosmovisión.
¿Qué perspectiva debemos tener para interpretar la Biblia?
Hace años estudié antropología de la cultura. Mientras estudiaba descubrí un principio  importante: No se puede estudiar una cultura desde afuera y llegar a la misma conclusión de los que están adentro de la cultura misma. 
¿Qué significa esto?
Significa que cuando visita una casa, los de casa funcionan diferente que yo y tengo que aprender sus reglas y costumbres. Significa que los esposos no se conocen hasta que viven juntos, con responsabilidades y por un buen tiempo. Significa que los extranjeros no pueden entender. 
En la antropología han tratado de hacer unas investigaciones desde afuera. Un ejemplo de esto es Murdock quien hizo un catálogo de elementos culturales para ver como las diferentes culturas hacen modificaciones en la cultura. Pero esta metodología no produce un entendimiento de la cultura en si. No dice porque las cosas fueron designados para tener importancia o no. No indica porque las personas toman o no una decisión. Sólo describe diferencias físicas pero no describe las motivaciones de la gente. Se queda fuera de la cultura.
La única manera en que uno realmente puede entender la otra cultura es penetrar, dentro de la propia cultura y actuar de acuerdo a la nueva cultura. 
Lo mismo pasa cuando uno estudia la Biblia. Para entender la Biblia uno tiene que adentrase en ella, es decir, tomar lo que enseña por verdad. Si uno procede sin hacer este presupuesto, va a llegar a una conclusión equivocada acerca de su enseñanza, porque se interpreta desde otra perspectiva o cosmovisión.  O como Anselmo de Canterbury (1033-1109) dijo:  No pretendo entender para creer, sino creer para entender; porque si no creyera no entendiera.  
Ojo: La cosmovisión propia de uno muchas veces es invisible a si mismo. No conocemos nuestra propia perspectiva, porque es asumida inconscientemente desde que nacemos. También nuestra cosmovisión propia siempre incluye la religión. En nuestra mente no separamos la religión de otras cosas de la vida. La religión no se separa de la política, ni de la ciencia, ni de la vida.
La cosmovisión bíblica es congruente
El Nuevo Testamento se construye sobre el Antiguo. Las verdades del Nuevo requieren que los eventos reportados del Antiguo sean verdades. La correlación de eventos tiene que ser sobre verdades.  En Génesis 15:7 dice que Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia. Gálatas dice que nosotros somos salvos por tener fe como Abraham. Si la historia de Abraham es un mito, también es un mito que somos salvos por fe.
Hebreos 11 se basa en el Antiguo Testamento y requiere que los eventos del Antiguo sean eventos históricos. En Hebreos 11:3 nos enseña, “Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo invisible no provino de lo que se ve”. En otras palabras Dios creó el mundo de la nada por su palabra. También en el versículo 4 habla de un sacrificio de Abel. El sacrificio de Abel nos enseña la importancia del derramamiento de sangre (Hebreos). 
Cosmovisión y realidad
Cada persona tiene una cosmovisión la cual usa para interpretar todo lo que ve. Entonces si la cosmovisión de uno entiende que “Dios no interviene en la vida humana”, cada vez que la Biblia dice que Dios habla a un hombre, va a decir que el hombre estaba soñando o estaba drogado o alucinando o cualquier otra cosa para explicarlo. Nuestra interpretación siempre sale en armonía con nuestra cosmovisión. 
Aun cuando una cosa no se explica por nuestra cosmovisión, nuestros mentes lo ignora o lo brincamos. Hay muchas experimentos de la percepción que indican que aun en nuestras pequeñas percepciones ocurre esta influencia. Tomás Kuhn reporta la influencia de esta situación en su libro famoso, las estructuras de las revoluciones científicas (1962).  
Así, es muy fácil que dos personas que leen la Biblia lleguen a conclusiones muy distintas. El problema no es que están leyendo textos distintos, sino que la manera en que sus cabezas interpretan las palabras por causa de sus creencias básicas acerca de Dios, es diferente. 
Esto significa que para evaluar el aporte de un erudito tenemos que preguntar, ¿cuál es su cosmovisión o creencia? ¿esta aportando fe o cinismo? ¿es congruente con el mensaje de las Escrituras? 
Dos abogados
Es como uno que está en un juicio, y hay dos abogados: uno para acusar y otro para defender. Los hechos del caso son los mismos. Pero los dos abogados no están buscando un consenso. Están buscando ganar el caso a toda costa. Sólo pueden ver la meta final desde su perspectiva. Pueden aun estar de acuerdo en los hechos. Pero la interpretación siempre va a salir a favor de su cliente. 
Así es en los estudios bíblicos también. Jesús es divino o no lo es. Hay muchos eruditos a favor de cada posición. El problema no es la erudición, sino la manera en que interpretan los hechos. Ellos defienden su “cosmovisión”  o “religión” primero. 
No hay una postura neutral.  Como dice Robert H. Stein:   
“Cuando se trata de la investigación de un texto histórico, a todos nos gustaría creer que, al margen de cuál sea nuestro punto de partida o nuestro acercamiento a las pruebas, si somos honestos y objetivos, todos llegaremos a los mismos resultados y conclusiones ... A todos nos gustaría creer que las cosas son así, sin embargo, esta es una suposición errónea , porque nuestro punto de partida en cualquier investigación determinará sus resultados.” (Jesùs, el Mesías: un estudio de la vida de Cristo, CLIE (2006), página 27)
Conclusiones:
Todos debemos estar conscientes de que hay muchas cosmovisiones distintas competiendo por nuestra atención. Es necesario que evaluamos no solo las conclusiones, sino la cosmovisión completa de la gente que habla de las Escrituras. Y no tenemos que escuchar a todos los que niegan a Jesús o que niegan las Escrituras.