viernes, 25 de abril de 2008

¿WWJD?

WWJD o ¿Qué haría Jesús?

Ha llegado a ser un lema de los jóvenes cristianos de nuestros tiempos. Significa ¿Qué haría Jesús, si estuviera aquí? Muchos piensan que debemos hacer lo mismo de Jesús. ¿Qué haría ante las tentaciones de nuestros días? ¿Tomaría la droga que tenemos hoy? ¿Participaría en la libertad (esclavitud) que tenemos hoy? ¿Cómo serviría a los pobres de hoy?

Hay algún peligro en hacer la pregunta “¿Qué haría Jesús?”? Pues el peligro de esta es que se enfoque solamente en la ética y margina el propósito de la vida de Jesús. Jesús no vino principalmente por la ética. No vino para perfeccionar la humanidad, sino para reconciliar al hombre con Dios. La reconciliación requería su muerte. La ley tenía el propósito de marcar la conducta de la gente. ¿Tendría Jesús el mismo propósito que la ley?

Para entender y acercar la gente a la misión de Jesús la mejor pregunta sería: ¿Para que vivió y murió Jesús? Si tenemos otro propósito en la vida, estamos atrapados en un tipo de idolatría. Estamos atrapados en otra esperanza. Pensamos que haya otra respuesta a los problemas del hombre.

Para contestar la pregunta tenemos que observar la vida de Jesús en los Evangelios. Allí vemos que Jesús no estaba interesado en hacer la gente rica, no proveía pan para todos, ni siquiera sanaba a todos. Y cuando dio pan y sanaba, estos fueron señales para mostrar quien era. Cuando estaban interesados solamente en los beneficios regresaron a casa sin nada (Juan 6).

Jesús también renunció a establecer su reino en este mundo. La misión de Jesús tenía que ver con asuntos más profundos. Lanzaba preguntas como “¿Qué ganaría un hombre al ganar el mundo, si se pierde su alma?” Con esta pregunta se da a entender que su prioridad no está en las cosas que pertenecen a esta vida, como dice Pablo,

Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra, pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria. Por tanto, hagan morir todo lo que es propio de la naturaleza terrenal: inmoralidad sexual, impureza, bajas pasiones, malos deseos y avaricia, la cual es idolatría. Por estas cosas viene el castigo de Dios. (Col 3:1-6 NVI)

Necesitamos “tomar la sangre de Jesús y comer su cuerpo” porque él es nuestro pan diario. Si sólo buscamos su ética y sus beneficios vamos a morir de hambre.