lunes, 9 de agosto de 2010

No Debes o debes

No Debes o debes

Las razones para una ética cristiana

Ya no necesitamos declaraciones dogmáticas sobre la conducta cristiana. No vale nada que un pastor diga que debes hacer tal o cual cosa sólo porque él lo diga. Por ejemplo, “no debes bailar”, “no debe jugar la lotería”,  “no debes votar por ....”, “debes ser hetero-sexual”, “no debes ser gay”, “no debes pagar mordidas” o “no debes copia en el examen”. En lugar de este tipo de dogmatizmo, nuestros tiempos requieren respuestas bien fundamentadas en las Escrituras y en la lógica. Algunos proponentes de la teología postmoderno han dicho que no debemos estar poniendo la doctrina frente a la gente. Pero la situación es al contrario. Hoy se requiere más argumentación, más conocimiento, explicaciones más densas en lugar de menos. Si no podemos defender y justificar nuestra conducta, actitud y creencia cristiana es mejor que guardamos silencio.

Pablo nos da ejemplos de como presentar nuestros argumentos. En 1 Corintios 3 nos explica  las razones de porque no debemos evitar destruir otros cristianos verbalmente por nuestras diferencias con ellos porque nosotros los cristianos somos “templo de Dios”. “El que destruye el templo de Dios” será destruido por Dios (1 Corintios 3: 16-17).

Un segundo ejemplo es cuando Pablo argumenta contra la “sensualidad e inmoralidad” de su tiempo. Corinto y Efeso eran ciudades dadas al comercio del sexo.  Muchos en el Imperio Romano estaban atrapados en la homosexualidad y libertinaje.  Hoy estamos viendo la proliferación de la sensualidad de proporciones similares. Por esta razón es importante observar como Pablo hacía su guerra contra la sensualidad. En 1 Corintios 6 Pablo dice que los cristianos no debemos unirnos con prostitutas. La prostitución en tu tiempo también era religiosa, como de hacer una oración por la fertilidad o prosperidad. Era una manera de provocar la bendición de Dios. De manera muy similar vemos que el sexo hoy es presentada como una manera de alcanzar la “felicidad”. 

El argumento de Pablo contra la inmoralidad sexual no es que uno va a perder su salvación cuando se involucra en la inmoralidad sexual, sino que va a hacer que Cristo mismo este participando en el pecado. Como cristianos debemos tener suma cuidado como tratamos a Cristo que vive en nosotros, porque somos su templo (1 Corintios 6:12-20).