lunes, 23 de junio de 2008

¿Es Dios Verde?

¿Es Dios Verde?

En la Biblia hay varios dioses que aseveran tener control del clima en el mundo. Por lo menos tenemos a Baal (Zeus en griego) y Jehová. También en todo el mundo tenemos dioses que aseveran controlar el clima. En el mundo Azteca, Tlaloc y Ecatepec representan la lluvia y el viento.

Para entender el mundo hoy tenemos que darnos cuenta que cualquier explicación del mundo en su raíces es religiosa. No tenemos explicaciones del mundo que no contienen elementos religiosos. Esto significa que el movimiento verde también tiene raíces religiosos. Pero hoy tenemos un problema gigante porque hemos perdido la liga entre las cosas naturales y la religión, porque la ciencia supuestamente no toma en cuenta a Dios en su explicación del mundo. Supuestamente hemos abandonado las explicaciones religiosas en nuestra ciencia. Supuestamente todo está basado en información empírica que viene de la observación del mundo.

Sin embargo, nuestras observaciones están controladas por nuestras creencias y valores. Y las creencias y valores son en su esencia religiosos. Hay demasiadas cosas para observar en este mundo. La información es tanta que no la podemos observar toda. La manera en que escogemos la información está basada en como vemos el mundo antes de observarla. Nuestra cosmovisión, o en otras palabras, nuestra religión, es el punto de partida.

En la Biblia hay varias veces en que el Señor o Jehová dice controlar el clima. También hay ocasiones en que sus profetas nos dicen que el clima de este mundo está condicionado por nuestras creencias y acciones. La Biblia también asevera que los otros dioses no tienen control del clima.

Acab hijo de Omrí hizo lo que ofende al Señor, más que todos los reyes que lo precedieron. Como si hubiera sido poco el cometer los mismos pecados de Jeroboán hijo de Nabat, también se casó con Jezabel hija de Et Baal, rey de los sidonios, y se dedicó a servir a Baal y a adorarlo. Le erigió un altar en el templo que le había construido en Samaria, y también fabricó una imagen de la diosa Aserá. En fin, hizo más para provocar la ira del Señor, Dios de Israel, que todos los reyes de Israel que lo precedieron. … Ahora bien, Elías, el de Tisbé de Galaad, fue a decirle a Acab: “Tan cierto como que vive el Señor, Dios de Israel, a quien yo sirvo, te juro que no habrá rocío ni lluvia en los próximos años, hasta que yo lo ordene" (1Reyes 16:30-33, y 17:1 NVI).

¿Cómo llegó Elías a la conclusión que la causa era la relación con Dios y no otra cosa? ¿Por qué nosotros como cristianos no damos interpretaciones que tomen en cuenta a Dios? ¿Estamos limitados por el naturalismo de la modernidad?

La tarea de un profeta era de interpretar las Escrituras para su propio tiempo. Posiblemente Elías estaba leyendo a Moisés en Deuteronomio 28:15, … y cuando llegó al versículo 24 sabía lo que iba a predicar: “Pero debes saber que, si no obedeces al Señor tu Dios ni cumples fielmente todos sus mandamientos y preceptos que hoy te ordeno, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones:” (Deu 28:15 NVI) “En lugar de lluvia, el Señor enviará sobre tus campos polvo y arena; del cielo lloverá ceniza, hasta que seas aniquilado” (Deu 28:24 NVI). Pero él sabía que la obediencia al Señor influía en el clima. La lluvia no sólo era producida por causas naturales.

El texto presenta una situación donde la infidelidad a Dios es la causa de un cambió climático. Nuestra cosmovisión hoy no nos permite tener interpretaciones así. Siempre regresamos a causas naturales, en lugar de espirituales. No tomamos en cuenta a Dios, ni su ira contra el ser humano como lo hizo Elías. Es interesante que aun en la cosmovisión bíblica la irresponsabilidad del hombre es responsable por el cambió climático, pero no en el mismo sentido del naturalismo contemporáneo.

Los cristianos ya no proclaman su cosmovisión. Están tomando la cosmovisión naturalista como la suya. Si Elías fuera a predicar hoy estaría predicando contra los dioses de la modernidad y de la posmodernidad. Predicaría contra el naturalismo que domina la cultura occidental.

La cosmovisión cristiana también requiere que seamos mayordomos de la creación, pero el mayor problema hoy es que tratamos de vivir sin tomar en cuenta a Dios.