viernes, 15 de abril de 2011

Acercate a mí: meditaciones para la cuarezma días 35-40

Acércate a Mí

PREPARACIÓN DE NUESTROS CORAZONES
PARA LLEGAR A TENER UNA EXPERIENCIA MÁS COMPLETA DEL CRISTO RESUCITADO
Una meditación para los cuarenta días que conducen a la Pascua
Por John D. Kennington

Noten bien, en la cuaresma no cuentan los domingos en los 40 días. Puse lecturas bíblicas del Libro de oración común en otro articulo en este blog. Esto es para que las meditaciones nos lleven hasta el Sábado de Gloria.


sexto domingo de ramos 17 de abril
Día 35 Lunes
“Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía.” (Juan 15: 2). Su propósito está en esta vid. Las vides sirven para la construcción, ni siquiera dan buen calor en el fuego. Sirven para dar fruto. Cuando el viñedo de Su Antiguo Testamento no tenía fruto, Él lo tomó y se lo dio a se lo entregó a un pueblo que produciría los frutos del reino.” (Mat. 21:43). Nuestro Padre, el jardinero, ha prometido venir podar a cada Hijo verdadero de Dios, usando la herramienta de corte que es su Palabra o las circunstancias de la vida. Hace esto para hacer que demos más fruto. A veces quizá se pregunte “¿Qué diablos me está pasando?” Una de las evidencias de que usted es parte de la viña es que Él esté podando su vida. Cuando usted comprenda Su propósito en su vida, va a poder reenfocar sus propios planes. Que Dios nos ayude a reenfocarnos en dar fruto. Es así como el Padre será glorificado en nuestras vidas (Juan 15:18). Recordemos esto cuando le pedimos que se glorifique en nuestras vidas.

Día 36 Martes
“Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá.” (15: 7). Para ser fructuosos necesitamos tener una actitud de dependencia ya que él dijo “separados de mi no pueden hacer nada” (5). Permanecer en él es básico. Hay dos cosas que son claves para ser fructuosos, y son la oración y Su palabra. Residimos en él. Habitamos en Él. Él se convierte en nuestro hogar. También permitimos que Su Palabra viva en nosotros. Esto involucra recibir, meditar en sus palabras y usarlas en oración. Este es el camino hacia dar el fruto en el que Dios se complace.

Día 37 Miércoles
“Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa.” (Juan 15:11). Ésta no es simplemente información sino información puesta en práctica que produce gozo. A menudo esperamos recibir gozo a través de una experiencia. El gozo del que se habla aquí resulta de practicar Su Palabra. ¿Qué exactamente vamos a practicar ahorita? ¡Permanecer en Él! ¿Qué significa permanecer en Él? Relájate eres una rama. No hay nada en qué convertirte si ya eres rama. Descansa en Él como una rama. Responde al escuchar Su palabra y al obedecer sus mandamientos. Relaciónate con otras ramas. “Ustedes son las ramas.” “Ámense unas a otras.” Esa práctica produce fruto y su resultado es el gozo cumplido. Jesús desea llenar nuestras vidas con gozo, y esta es la manera de hacerlo. Todos tenemos problemas con vivir sin gozo. Es una publicidad terrible para Cristo. Este gozo no es simplemente ajustarnos a lo que recibimos en el consejo del psicólogo; viene del consejo de Jesucristo. Recordemos la prescripción médica que esta guardada en el cajón no le ayuda a nadie excepto a la farmacia que la vendió. Que Dios nos ayude a seguir la prescripción médica que Jesús nos dio para tener gozo.

Día 38 Jueves
“Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos.” (Juan 15:13). Jesús demostró esa clase de amistad cuando puso Su vida por nosotros Sus amigos. E hizo esto mientras todavía éramos sus enemigos (Romanos 5:10). Él ahora nos pide que pongamos nuestras vidas unos por otros. Nos exhorta, por así decirlo, desde la Cruz. Sienta el poder de Su impactante Cruz. Vea Su ejemplo. Ahora veamos nuestras vidas y preguntemos, “¿En qué manera estamos viviendo una vida en sacrificio por los demás?” ¿Cómo puedo justificar mi egoísmo? Esta temporada de Pascua Jesús nos reta justo en nuestra motivación. Este texto no es nada más para el pastor en la zona de batalla cuando tiene que realizar un funeral por uno de los soldados. Este texto debe de ser tomado con seriedad por cada uno de nosotros. Puede revolucionar una casa o una iglesia. Pregúntele a El quién murió en la Cruz para darle gracia para poder ceder su vida por otros.

Día 39 Viernes Santo
“Ya no los llamo *siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes.” (Juan 15:15). John Wesley describió su propia conversión como el momento en que su papel cambió de un siervo de Dios a un amigo de Dios. Abraham tenía la distinción de ser amigo de Dios, y aún hoy en día se hace referencia a Él en el mundo islámico como un amigo de Dios. Ensamblemos las piezas. Jesús acaba de terminar de definir la grandeza del amor como ser una persona que pone su vida por sus amigos. Jesús selló Su propia amistad con nosotros con Su muerte. Como un amigo íntimo, Él sabía y sabe todo acerca de nosotros y aún así murió por nosotros. Jesús extiende esta definición para decirnos como los amigos comparten sus sentimientos más profundos. Esto es lo que Jesús está haciendo en estos capítulos. Abra su corazón a lo que Él está diciendo y acérquese a Él. Experimente Su amistad íntima.

Día 40 Sábado de gloria
“Cuando venga el *Consolador, que yo les enviaré de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él testificará acerca de mí.” (Juan 15:26). El Espíritu Santo centra nuestros corazones en Jesucristo. Así como el egocentrismo echa a perder nuestras vidas, el estar enfocados en Cristo es la bendición de nuestras vidas. Esta es la razón por la que el autor de Hebreos dice: “Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y *perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz…” (Hebreos 12: 2). A veces cuando hemos tenido experiencias emocionantes en el Espíritu Santo, tendemos a enfocarnos en el Espíritu Santo. No hay manera en que el Espíritu Santo sea un patrón de vida. El Espíritu pone a Jesús a “la cabeza del desfile”. Nosotros Lo seguimos. Un trabajo auténtico del Espíritu lo pone a Él como el centro de nuestras vidas. Esto es lo que el Espíritu está haciendo en nuestras vidas. Cedámosle el paso a Él. Haga suyo el propósito que Él tiene.

Día 40
“Dentro de poco ya no me verán; pero un poco después volverán a verme.”… ustedes serán como “una mujer que está a punto de dar a luz a un niño… cuando su bebé nace ella olvida la angustia. Cuando vuelva a verlos se alegrarán, y nadie les va a quitar esa alegría.” (Juan 16:16, 17, 21, 22). Jesús comprendía la noche oscura por la que pasarían. Esto iba a ser como los dolores de parto. Esos dolores permitirían que llegara a haber gozos relacionados con el nacimiento de un niño. Jesús resucitaría de los muertos, lo cual les traería gozo. Él les aseguró que este gozo nunca les sería quitado. Nunca volvería a morir. Él está vivo para siempre. Nada puede cambiar el hecho de su resurrección. Este es nuestro gozo también. Este es un gozo diferente de que fue mencionado en el capítulo anterior. Es un gozo que no depende de nosotros. Regocíjese para siempre. La cruz no es el final, sino un nuevo inicio. Él ha triunfado y está sentado a la derecha de Dios. Él ahora descansa en su victoria y espera hasta que cada enemigo esté bajo sus pies. Y nosotros estamos sentados junto con Él (Efesios 2:6). Esto nos permite ver a través de una tumba vacía y ver la eternidad. Nosotros vemos el rostro sin velo de nuestro Padre Celestial quien nos espera para darnos la bienvenida a casa. También espera que lo busquemos en el trono de su gracia para ayudarnos cuando tengamos necesidad.

Ahora Él nos invita a que nos acerquemos con un corazón sincero y con la plena seguridad de la fe. (Heb. 10:22).



¡ACERQÚEMONOS!