jueves, 29 de noviembre de 2007

Ética cristiana -- la autorecomendación

Pablo estaba duramente criticado por otros "pseudo" ministros. Esto obligo a Pablo a defender su persona para que ellos no desacreditara su mensaje. Lo más importante para Pablo era el mensaje del evangelio.

Una carácteristica de los falsos cristianos era que ellos se recomendaron a si mismos.
No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino que esperamos que conforme crezca vuestra fe seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra regla; y que anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado. Mas el que se gloría, gloríese en el Señor; porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba.
(2Co 10:15-18 RV60)
Muchas veces he escuchado a gente que andan así hablando siempre de si mismos y no hablando de Cristo. Ellos hacen que lo que ellos mismos hacen sea su mensaje. "Yo hice .... Yo dije .... Yo tengo la respuesta ... Yo soy más sabio que ...." Pablo decalifica este tipo de predicación como falsa. Se ministro de Cristo no es para que nos gloriamos en nosotros mismos, sino para que nos gloriamos en Jesús.

Este ética esta muy marcado en muchas maneras en el Nuevo Testamento. Juan no menciona a si mismo directamente en su evangelio. Sólo habla de Jesús. Pedro en sus predicaciones no nos dice nada de si mismo, sólo anuncia a Jesús. Esteban no habla de sus muchas obras de caridad cuidando a las viudas griegas, sólo predica de Jesús. Todos estos hombres tenía mucho que decirnos de si mismos. Tenía testimonios increibles con vidas que verdaderamente fueron transformadas por el evangelio. Sin embargo no hablaron de sus propias vidas, ni en nombre de si mismos. No era predicadores de "yo, yo, yo, yo".

Mucho cuidado con las personas que sólo hablan de si mismos porque no son siervos de Jesús.