viernes, 18 de junio de 2010

Humanismo

Humanismo
Muchos cristianos han tomado la idea de que van a transformar el mundo (a una utopia). Esta transformación es el resultado de enseñar la gente a ser “mejores” personas. Hace cien años era por medio de hacer el mundo una democracia o por darles una educación. Hoy estamos buscando un mundo mejor.

Estoy de acuerdo que el cristianismo transforma (progreso moral) el mundo. Pero no es porque estamos buscando una transformación del mundo, sino porque estamos buscando a Cristo.
Este articulo es una respuesta a este tipo de humanismo que cree que podemos hacer un hombre mejor. En lugar de hacer un hombre mejor, necesitamos hacer un “hombre nuevo” (Efesios 2:15).

Hernán Dooyeweerd decía en su libro, Las raíces de la cultura, que hay cuatro religiones en la civilización occidental: 1. Paganismo, 2. Catolicismo, 3. Humanismo y 4. Cristianismo Bíblico.
La religión humanista dice que la solución de los problemas básicos lo tiene que resolver el humano. El futuro esta en su decisión, en sus valores, y su determinación. El futuro esta sólo en las manos de ser humano (http://es.wikipedia.org/wiki/Humanismo_religioso).

Jean Paul Sartre  (1905-1980) es un ejemplo del humanismo existencialista atea. El cree que todo esta determinado por la decisión humana. “Eres lo que decides.”
El humanismo recibió su puerta abierta a cristianismo a través de Santo Tomás de Aquino (1225-1274) según Francis Schaffer, Huyendo de la razón, CLIE. Tomás aceptó las enseñanzas de Aristóteles. La visión del mundo de Aristótoles donde el enfoque estaban en lo particular, el individuo y lo físico.

El humanismo religioso no tiene nada de ver con el cristianismo bíblico. El cristianismo bíblico dice que la única solución al problema humano esta en la cruz de Cristo. Si Dios no interviene en la historia, si Dios no tiene compasión de nosotros, no tenemos una solución a los problemas de este mundo. No tenemos una solución en el alcance de nuestras decisiones que puede resolver el problema.

La Biblia no pone la solución en la decisión humana.  De hecho en 1 Juan cuando se levanta la pregunta si uno es cristiano o no; no regresa a una decisión para determinar la identidad del cristiano. Regresa al ser. No somos salvos por tomar una buena y duradera decisión. Somos salvos por lo que Jesús hizo en su muerte y resurrección.

Humanismo ganó la ventaja con la entrada de la ilustración o  modernismo. Rene Descartes (1596-1650) cambió el punto de arranque de la revelación de Dios a la existencia de nuestro “yo”. Immanuel Kant (1738-1804) limitó el conocimiento a lo que el hombre puede precibir. No hay revelación de Dios. Años más tarde en el furor de la revolución frances (1789) el catedral “Notre Dame” fue cambiado a “un templo de la razón” humana. Hoy Dios ha sido expulsado de la universidad. Casi todo el enfoque universitario occidental  está en la perspectiva humanista desde que ha adoptado los principios  de la ilustración.

Augusto Comte (1798-1857), un ateo francés, explico el progreso humano en tres etapas: 1. La etapa religiosa, donde todo el universo está explicado con base en un ser divino; 2. La etapa filosófica, donde todo esta explicada en basé de la filosofía; 3. La etapa científica, donde todo esta basada en las ciencias empíricas.  Siguiendo a Comte y los otros positivistas se han ido eliminado la religión y la filosofía de la educación.

Cómo ya no existe el cielo o Dios para la educación pública , todo nuestra esperanza para el futuro esta en nuestra familia, el bien estar (prosperidad) nacional y personal, la fiesta, la educación, la solución de los problemas de la pobreza, y el salud. Tampoco existe en la política. La orientación de las instituciones fuera de la iglesia esta hacía el mundo. Y la orientación de la iglesia de Cristo esta en otro rumbo.

Nosotros, los cristianos, no creemos que el hombre puede mejorar el mundo. Dios la va a juzgar y destruir. Si fuera posible una mejora Pedro no hubiera dicho que Dios la destruyera (2 Pedro 3:10). Nuestra única esperanza es una reconciliación con Dios y una resurrección.

“No amen al mundo ni las cosas que están en el mundo.  Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en el.  Porque todo lo que hay en el mundo la pasión de la carne, la pasión de los ojos, y la arrogancia de la vida (las riquezas), no proviene del Padre, sino del mundo.  El mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”  1 Juan 2:15-17

Bibliografía:
Francis Schaffer, Huyendo de la razón, CLIE.
Henan Dooyeweerd, Las raíces de la cultura occidental, CLIE.
Roy Clouser, El mito de la neutralidad religiosa, CLIE.