domingo, 23 de diciembre de 2007

Santa Claus y Jesús: dos imagenes de la navidad

Hoy vemos dos distintas visiones de la navidad. Uno es de Santa Claus que suple todo lo que uno le pide, si se ha portado bien en todo el año. Uno puede tener sus juegetes deseados, sus coches, sus diversiones. Este navidad es uno donde uno se complace en un sólo momento por que lo merece por haberse portado bien por todo un año, o por haber trabajado, o por no haber tenido los recursos para estar feliz el resto del año.

Este primer visión de navidad también tiene su teología también. Esta visión no requiere de Dios, sólo que el hombre este contento en este mismo momento. En cierta manera es una visión atea de la vida.

Una segunda visión de navidad viene de la Biblia. Esta visión contrasta con la anterior en todos los puntos. Dios viene a ser una criatura. El problema básica del hombre no es de tener más, sino de tener resuelto su problema de pecado que le separó de Dios. Dios mismo da la solución al problema a enviar a su hijo para propiciar nuestros pecados.

También vemos que muchos tratan de combinar las dos visiones de navidad. Celebramos a Santa Claus y Cristo en la misma casa o en la misma iglesia al par. Pero tenemos que ver si estas dos visiones de la navidad son compatibles o no. ¿Podemos buscar lo material y lo espiritual al mismo tiempo? ¿Cómo respondió Jesús a estas preguntas?

Mateo 6
"No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. "El ojo es la lámpara del cuerpo. Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz. Pero si tu visión está nublada, todo tu ser estará en oscuridad.* Si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué densa será esa oscuridad! "Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas. "Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?* "¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: '¿Qué comeremos?' o '¿Qué beberemos?' o '¿Con qué nos vestiremos?' Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.
(Mat 6:19-34 NVI)


Juan 5-6
En estos capítulos Jesús alimienta los 5 mil. La gente se pusó contento. Pero No estaban viendo a Jesús, sino el pan que les dió.

--Ciertamente les aseguro que ustedes me buscan, no porque han visto señales sino porque comieron pan hasta llenarse. Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre. Sobre éste ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación.
(Joh 6:26-27 NVI)


Entonces estaban buscando lo que hacia por ellos y no lo que es. No distinguieron entre el don y la persona de Jesús. No reconocian el Mesisas, pero si sus dones. Creo que esta es la situación que enfrontamos hoy en Navidad y en la iglesia. Muchos buscan los dones de Dios, pero no encuentra a Dios mismo que quiere darnos su propia persona.

Para más sobre este punto lean John Piper, Dios es el evangelio, Portavoz, 2007.