lunes, 18 de febrero de 2008

Meditaciones para la cuaresma: Acercate a Mí: tercera semana

Día 15
“Ahora está el hijo del hombre glorificado…” (Juan 13:31). Este término describe la muerte de Jesús en una cruz. Su resurrección y ascensión, vistas como un acto único el cual se llama glorificación de Jesús. Su glorificación es la revelación de su amor en la cruz y de su poder en la resurrección, y de su majestad como el rey y sacerdote en el entronamiento en lo alto. Para acentuar la cruz como el lugar en donde las cualidades de Dios se revelan (glorificado), considere, “cuando haya levantado al hijo del hombre, entonces sabrás quién SOY…” (Juan 8:28). ¿Cuántas cualidades de Dios podemos conectar con la cruz?

Día 16
“Ahora está el hijo del hombre glorificado…” (14: 31). ¿Quién es el “hijo del hombre?” ¿Dónde se originó este título? ¿Qué tiene éste titulo que enfureció tanto a los que apedrearon a Esteban (7:56 Hechos)? Piense en estas líneas de (Daniel 7:13-14) “… uno como hijo de hombre…le fue dado dominio, gloria, y un reino, que toda la gente, naciones, y lenguas le sirvieran: Su dominio es un dominio eterno…”. Nuestros corazones pueden reaccionar ya sea con el rechazo o en la adoración a este Dios-hombre. ¿Cuál es su respuesta?

Día 17
“Un nuevo mandamiento les doy: Amar unos a otros” (Juan 13: 34). El Mandato de amar, que fue expresado en los diez mandamientos, es nuevo de varias maneras. Nunca antes hubo tal ejemplo del autosacrificio por amor como en Cristo cuando El fue a la cruz. Nunca había la posibilidad de amar como aquel proporcionado por el poder redentor de la cruz. El obstáculo para amar a otro finalmente fue quitado cuando Jesucristo hizo propiciación por todos nuestros pecados. Nunca antes hubo un grupo de personas como en éste “unos a otros,” que formó la familia de creyentes unidos por Su cruz. Deje que el Mandato de Jesús sea su orden de trabajo para el día de hoy. Confiese su pecado de falta de amor. Dependa del Espíritu Santo para producir el fruto de amor en su vida. Pídale que le de la posibilidad.

Día 18
¿“Tu vida darás por mi? De cierto, de cierto te digo: No cantara el gallo sin que me hayas negado tres veces” (Juan 13: 38). Jesús habló estas palabras a Pedro cuando él declaró que él estaba listo para morir por su Señor. Usted probablemente ha descubierto que no puede vivir a la altura de lo que se propone, ni guardar todas las promesas que usted ha hecho en sus momentos más espirituales. ¿Cómo maneja la culpa de sus promesas quebrantadas? Seguramente, como cristiano, usted ha sentido que podría morir por su señor. ¿Cómo siente usted cuando ha fallado? ¿Jesús sabía que Pedro iba a fallar? ¿Cuál es el significado de las palabras de Jesús, “yo he intercedido por ti”? ¿Jesús marcó su distancia con Pedro? ¿Sabemos la diferencia entre sus promesas y las nuestras? ¿Jesús sabe todo sobre nuestras faltas incluso antes de que sucedan? ¿Él intercede por nosotros? ¿Aprendemos de nuestras faltas? Dejemos que nuestra confianza esté en él, que puso su vida por nosotros en vez de confiar en nuestra promesa de poner nuestra vida por Él.

Día 19
“No se turbe vuestro corazón” (14: 1). ¿Tenemos corazones turbados? ¿Se empezaban a turbar los corazones de los discípulos de Jesús cuando Él les dijo que se iba? ¿Estamos turbados por no poderlo ver? ¿Tenemos problemas con la ansiedad, particularmente cuando Jesús parece lejano? ¿Cómo manejamos estas épocas del miedo? ¿Qué nos dicen estas palabras? Si pudriéramos visualizar al señor Jesús hablando personalmente con nosotros y cara a cara y diciendo estas cosas: ¿Marcaría alguna diferencia? Jesús equipa a sus discípulos para manejar sus desalientos con esta verdad viva. ¿Qué información encontramos en el capítulo 14 de Juan que nos equipa para hacer frente a nuestras épocas de problemas?

Día 20
“Creéis en Dios, creed también en mí.” (14: 1). Jesús, con sus palabras, estaba quitando el velo de Su humanidad para que vieran su Deidad. Lo natural detenía el darse cuenta de lo espiritual, lo eterno. Cuando se confía, es en algo, y ese algo es el Señor Jesús. No es creer en la creencia, sino que creer en Él. Quien es Él, sostiene lo que Él ha hablado. El pasaje, y esta sección del evangelio de Juan, es una revelación progresiva de quién es Él. Alguien dijo, “usted no necesita mucha fe en un pequeño Dios, sino una poca de fe en un Dios grande.” ¿Se da cuenta quién es el que le ha dicho a usted hoy, “confía en mí”?

Día 21
En la casa de mi Padre muchas moradas hay” (Juan 14: 2). Antes de que acabemos de leer la historia de la pasión, deténgase un poco , reflexione y oiga a Jesucristo decir, “mi Padre… su Padre.” Su Padre ahora es nuestro Padre. Su Espíritu, el Espíritu del Hijo, en nuestros corazones dice instintivamente y en voz clara: “Abba Padre.” La casa de mi Padre se ha convertido en mi hogar debido a la cruz de Jesús. A través de la cruz de Jesús tenemos un nuevo Padre, un nuevo hogar, y nos hemos convertido en “extranjeros y peregrinos” aquí abajo. Sin embargo, sería un error darle importancia al lugar físico en vez de darle importancia a mi relación con Él. Sus palabras a nosotros seguramente son terapia divina para corazones preocupados. Deje que esto le de comodidad hoy.
Día 22
“Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” (14: 2-3). Ésta es una de veinte veces que Jesús dijo que él se iba. Cuando él habló de irse, una de las ideas principales era el de ir a la cruz y morir por nosotros. Por lo tanto, parte de esta promesa incluye Su resurrección. Su muerte en la cruz terminó todo lo que era necesario para que usted pudiera ir al cielo. Pero aún más que eso, Jesús es el camino al Padre y a que el Padre nos acepte como sus hijos. Él está preparando las cosas para presentarnos al Padre (Judas 24). Así pues, seamos llenos de la certeza y de la anticipación. Tengan nuestros corazones la seguridad completa de nuestra fe (Heb. 10:22).