jueves, 7 de febrero de 2008

Unidad con Cristo: base de la ética Cristiana

Si creemos lo que escuchamos, todo la vida se centra en dinero.
La base bíblica no arranca de la búsqueda por dinero. Sino, en el hecho que Jesús murió por mi. Por tanto, yo tengo que vivir por él.
He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí. (Gal 2:20 NVI)
Es decir, que todo lo que hago yo con mi tiempo, mi dinero, mi pensamiento, y mi cuerpo debo hacerlo como Cristo. Este propósito tiene muchas implicaciones de como vivimos. Tenemos que hacer la pregunta: ¿Cómo vivió Jesús? ¿Aprovechaba sus habilidades para vivir cómodo? ¿Vendía sus servicios? ¿Ayudaba a la gente?

Todas estas preguntas son importantes, porque tenemos que ser imitadores de Jesús.


También en 2 Corintios Pablo indica que debemos estar viviendo para el que murió por nosotros, y que ya no debemos estar viviendo para nosotros mismos:
El amor de Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos, y por consiguiente todos murieron. Y él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió por ellos y fue resucitado. (2Co 5:14-15 NVI)
¿Cómo hacemos esto?

Lee esto :
Por tanto, imiten a Dios, como hijos muy amados, y lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios. (Eph 5:1-2 NVI)

El Nuevo Testamento dice que debemos copiar el patrón de Dios y Jesús algunas formas. Juan registra que tenemos la misma misión que tuvo Jesús:
--¡La paz sea con ustedes! --repitió Jesús--. Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes. (Juan 20:21 NVI)
Pablo también dice que tenemos la misma misión:
Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación. (2Co 5:18-19 NVI)
Conclusión: Nosotros que creemos en Jesús estamos uno con el en espíritu. Su misión es nuestra misión. Nuestra vida es Su vida. Tenemos que adaptarnos a Su voluntad, a su manera de pensar, porque estamos unidos con él en Su misión.